Pasaba de medio día y Sagitario al fin abre los ojos después de haber soñado con gatos verde limón voladores. Estira los brazos y lleva su mirada a la cama de Cáncer para asegurarse de que el chico este despierto. Si lo está, entonces el desayuno ya debería estar listo. Pero Sagitario se termina de despertar cuando no encuentra al pequeño y paliducho Cáncer si no a un corpulento hombre semi—muerto. Se levanta de la cama de un golpe sin despegar sus ojos café de aquel sujeto. A tropezones sale de la habitación y baja corriendo las escaleras. —¡Chicos!—entra a la cocina agitado y mira a Acuario, Aries y Géminis que están almorzando—¡Hay un gran c*****r en mi habitación! Aries voltea a verlo mientras muerde un pan tostado con mermelada. —Oh, no es un c*****r, es el padre de Escorpio.

