Cuando llegaron a la casa de Sophie, ella se quedó unos segundos de pie en la puerta. Había visto varias veces cómo se levantaba Shawn después de haberse tomado algo, y no le gustaba. Temía lo que hiciera. Finalmente abrió y nada más hacerlo vio los zapatos tirados de cualquier manera por el suelo. Entró con John a pocos pasos de distancia. Cuando llegó al salón lo vio todo revuelto y un Shawn alterado se acercó a ella casi corriendo y la cogió con fuerza por los brazos para empezar a zarandearla.
─¿Dónde está?─gritó.─¿Dónde lo has puesto, Soph? ¡Devuélvemelo!
─Me estás haciendo daño, Shawn.
─¡Dame lo que es mío!─repitió él, alzando más la voz y empujando a su hermana contra la pared. Ni siquiera parecía haberse dado cuenta de la presencia de Beckett.
─¡Para ya, Shawn!─exclamó ella.
─Lo haré si dejas de tratarme como a un crío. No necesito que hagas nada. Sigue como siempre, como si yo no existiese. Es lo único para lo que vales.
─No pienso devolverte esa mierda. ¿Crees que soy tan estúpida? Cuando he ido a buscarte estabas horrible y ahora quieres volver a drogarte. ¿¡Qué coño te pasa!? ¿¡Y si tan poco te importo por qué me haces esto!?
─Siempre hablas de algo que ni siquiera sabes…
─¡No sé nada porque no quieres hablar conmigo! ¿Sabes lo frustrante que es para mi?
─También lo era para mi cada vez que nadie me prestaba atención por ti. Siempre ibas tú antes que yo. Sophie esto, Sophie lo otro. Era insoportable─dijo, apretando de nuevo los brazos de su hermana.─Dámelo y me voy. No quiero hacer las cosas por las malas.
John se acercó por detrás de Shawn, le cogió los brazos y lo separó de Sophie. De lo sorprendido que estaba, no opuso resistencia y se sentó en el sofá tal y como le dijo Beckett.
─¿Quién eres?
─John Beckett. Psicólogo. Quiero ayudarte… Debes saber lo malo que son las drogas… si quieres podemos hablar.
─Yo no necesito a nadie. Si quisiera, podría dejarlo.
─He oído a demasiada gente decir eso. ¿Sabes cuál es su final? Sobredosis… muerte.
─No soy como esos.
─Todos piensan lo mismo. La diferencia es que tú tienes a alguien que se preocupa por ti.
─Ya, Soph… ¿¡Dónde estaba ella cuando se metían conmigo!? ¿¡O cuándo mis propios padres me criticaban!? Estaba ahí. Sin hacer nada.
─También era joven. Es normal que no pudiese ayudarte. Pero ahora lo está intentando. ¿No lo ves?
─Yo solo veo a alguien que no deja de criticar lo que hago. ¿Ya has acabado? Porque quiero irme.
─Si necesitas algo, puedes contactar conmigo─comentó John, dándole una tarjeta. Shawn la cogió, se levantó y se fue sin decir nada.
Sophie seguía apoyada en la pared. Incapaz de articular ninguna palabra. Ni siquiera había tenido fuerza para decirle a Shawn que no se fuese. Reprimió el llanto. De repente notó una mano en el hombro y miró arriba. Beckett estaba enfrente, sonriendo ligeramente. Y por alguna razón, su simple presencia la tranquilizó.
─Todo saldrá bien─aseguró. Se veía convencido de lo que decía, pero eso no era suficiente para ella. Necesitaba saber que realmente todo se solucionaría.
─¿Dónde estuvo anoche?─preguntó Ryan. Estaba sentado en la sala de interrogatorios, enfrente de su principal sospechoso, mientras que Flynn estaba de pie, apoyado al lado de la puerta, mirando cómo se desenvolvía la situación.
─En casa.
─Eso significa que no tienes coartada.
─¿Por qué se supone que me retienen aquí? No he hecho nada.
─¿No conoce a Mary Bower?
James abrió ligeramente los ojos, pero negó con la cabeza.─No sé quién es.
─Yo creo que sí… que la mataste, igual que a los otros dos. ¿Qué hicieron para cabrearte?
─¡No sé de qué estás hablando!
─Finges no saber nada… pero tenemos pruebas que te relacionan con la señorita Bower.
─No sé quién es.
─Veo complicado entonces que tu pelo llegase a ella─dijo entonces Flynn.─Por no hablar que era pelo de tu entrepierna.
El sospechoso apretó los dientes y bajó la cabeza. Estaba jugueteando nerviosamente con sus manos y un par de minutos de silencio después, volvió a mirar a los dos policías.
─La conocí anoche, en un bar… Bebimos un poco de más y nos fuimos a su coche. Tuvimos sexo y después… después ella usó su boca para seguir jugando conmigo. Eso fue todo.
─¿No será que ella se negó? Y la obligaste a hacer algo que no quería. Además, debías odiarla por otras razones… ¿verdad?
─¡No! Ayer fue la primera vez que la ví. Lo juro.
─¡Mientes!
─¡Que no!
─No es él─murmuró Sophie. Estaba en la sala de al lado mirando el interrogatorio, junto a Aidan y John.─Estoy segura de que no es nuestro asesino.
─Quizás simplemente quieres que sea algo más complicado de resolver─comentó Aidan.─Por alguna razón te encanta lo complicado.
─Te digo que no es él por una razón muy simple.
─¿Cuál?
─Es demasiado alto. Nuestro asesino mide entre uno setenta y uno ochenta. Él es más alto.
─¿Y cómo sabes eso?
─Me lo confirmaron los de la científica por cómo estaban las marcas en el cuello de las víctimas y por las puñaladas.
─Y ese hombre no está mintiendo. La única vez que ha mentido ha sido cuando ha dicho que no conocía a la tercera víctima─añadió Beckett.─Las demás veces ha mirado directamente a Ryan, sin titubear.
─Eso no es ninguna prueba. Es bien sabido que los sociópatas mienten bien.
─No miente porque no es el asesino. Eso es todo─cortó Sophie.
─No vamos a soltarle tan fácilmente.
─Pues si destruís su vida, espero que os pese en la consciencia.
Salió de la sala para ir a su despacho. Iba a seguir investigando. Estaba segura que se le escapaba algo, pero no sabía el qué. Empezó a mirar todos los informes, aunque el de Mary seguía incompleto. No habían tenido suficiente tiempo para hacer todas las pruebas necesarias.
La puerta se abrió de repente y ella levantó la cabeza para mirar quién era. Aidan. Cerró y se acercó a la mesa de ella. Tenía la corbata floja y sus ojos la analizaban. Ella se separó un poco de la mesa y se cruzó de brazos, devolviéndole la mirada.
─Una de las personas que estaban cerca de Phoenix Park hace dos días ha dado una descripción parecida a la de nuestro sujeto. ¿Sigues tan convencida?
─Sí.
─Eso es algo tan bueno y a la vez malo en ti. No das tu brazo a torcer.
─Es porque estoy segura de que James no es nuestro asesino.
─Ya veremos… He pensado que podríamos salir para hablar un poco.
─¿Salir a qué?
─A cenar…
─Dime exactamente qué es lo que quieres, Aidan.
─Solo estar contigo un poco. ¿Eso es malo?
─Búscate a otra. Tengo trabajo.
─No seas así, Sophie… Sabes lo mucho que nos entendemos.
─Sé lo mucho que te gusta engañar a tu mujer. Eso es todo.
─No lo pintes tan feo…
El teléfono de Sophie empezó a sonar, cortando la conversación. Ella sonrió y atendió la llamada. Eran de la científica y parecía que tenían noticias sobre Mary Bower. Sophie cogió sus cosas y bajó a los laboratorios para encontrar a Brianna.
─¿Y bien?
─Me han dicho que la causa de la muerte esta vez no ha sido estrangulamiento, sino sobredosis.
─¿Qué?
─Nuestra víctima iba hasta arriba de anfetaminas. Fueron inyectadas, pero me parece que no fue cosa de ella. Seguramente nuestro asesino solo quería drogarla, pero se pasó. Cuando intentó estrangularla debió morir por las drogas.
─Vamos, que no es demasiado inteligente en tema de químicos.
─Exacto.
─Que además la dejara vestida incorrectamente me parece que no es buena señal para vosotros. Con otras pruebas hemos determinado que había mantenido relaciones sexuales.
─James ha confirmado eso.
─Pero hubo más de uno. Con James no usó protección, pero alguien sí lo hizo.
─¿Nuestro sujeto? Hasta ahora no… Mierda.
─¿Qué pasa?
─No había reloj, ni pantalones, ni camisa. Eso significa que va a sustituir la víctima por otra porque no la ha podido matar con sus manos.
─Eso no lo sabes…
─El dibujo que ha dejado está hecho con mucha rabia. Sería el asesinato que culminaría todos los demás, pero ha fracasado en este. j***r, no puedo pensar.
─¡Hay problemas!─exclamó Niall.─Los medios están fuera.
─¿Por qué?
─Han recibido todos un dibujo afirmando que es el asesino que la policía persigue desde hace días.
─¿Qué dibujo es ese?
─Ese es el problema. Son todos diferentes.
─Será hijo de puta─soltó Sophie.─Me voy.
Subió a la sala de interrogatorios y abrió la puerta. Ryan y Flynn aún estaban ahí, y James parecía exhausto. Los tres se sobresaltaron cuando la puerta se abrió rápidamente y con fuerza.
─No es nuestro hombre, pero tengo que hacerte una pregunta. ¿Qué viste en Phoenix Park hace dos días?
El rostro de James se desconfiguró, volviéndose de completo terror.─Y-yo no ví nada. No estuve ahí.
─¿Te han amenazado?
─No. No sé nada. No he estado ahí desde hace días.
─Sophie, ¿a qué viene que entres así?─soltó Flynn.
─Hay problemas. Nuestro verdadero culpable se ha vuelto loco y ha mandado a todos los medios un dibujo afirmando ser nuestro asesino. Él no pudo matar a Mary porque tuvo una sobredosis por su culpa. Está fuera de si y no sé que va a ocurrir ahora. James, si sabes algo…
─¡No sé nada! Y si ya sabéis que no soy vuestro hombre, quiero irme.
─Soltadle. Tenemos que encargarnos de todo antes que la ciudad se vuelva un caos.
Ryan asintió, se levantó y le quitó las esposas a James. Le acompañaron hasta la puerta y se fue rápidamente, mientras que ellos empezaron a hablar con los medios de comunicación para que les facilitaran los dibujos.