Dos días después
Elizabeth Anderson
Estaba caminando por un parque cerca de mi Universidad, son como las 3 de la tarde, el clima estaba bastante frío, ya estábamos a 22 de noviembre y muy pronto empezaría el invierno.
Ottawa es bastante bonito especialmente en estas fechas.
Pasé al frente del lago, donde se reflejaba el hermoso paisaje de árboles con hojas de diferentes tonos rojizos. Me alegraque Daniel tenga semanas sin buscarme, así me ahorro sus excentricidades yregalos caros.
Me senté en una banca y saqué mi libro favorito,
«El extraño caso de la araña de cinco patas» de Otrova Gomas.
Me sigue gustando el libro, a pesar de que ya no tengo 14 años, lo disfruto igual como en esas épocas.
Compré este libro con el dinero de mi almuerzo, a pesar de que Mismo me daba una cantidad de dinero al día era estrictamente para comer, recibíamos regalos sólo en nuestros cumpleaños y en Navidad, no me quejo, estoy agradecida con la vida porque tuve un techo, agua, comida y muchas comodidad, a pesar de las adversidades supe salir adelante, ya ni siquiera me considero una sociópata como tal, aunque mi ironía, soberbia, sadismo y morbo nunca van desaparecer.
Adoro a mis amigos, son las únicas personas que están conmigo sinceramente, los demás se aprovechan de mí y de yo ellos, mi relación con Daniel, no es más que una película que me monté en la cabeza.
La ley de vida de los Anderson y los Taylor es «Si me dan yo doy, estaré contigo en la salud y en enfermedad mientras tengas algo que ofrecerme», lo cual solo apoya las conductas sociópatas de estas familias.
Nunca le he deseado mal a nadie, y tampoco justificare mis acciones del pasado por mis vivencias nada agradables.
Gracias a Tyler, deje de ver a las personas como objetos.
Aún me siento incapaz de amar.
La familia Taylor es más un clan, son demasiados como para contarlos. En cambio nosotros los Anderson, solos somos mis abuelos, mi padre y yo. Mis bisabuelos murieron en un extraño accidente.
Pensando en otra cosa, recordaba las palabras del Dr. Taylor, a pesar de no estar muy convencida, lo voy a dejar estar, a lo mejor es de esas personas que me conocieron de bebé o niña, y que por obvias razones no recuerdo.
Lo describiría como un hombre tez blanca, cabello Rubio oscuro, no muy corto, ojos miel, como de 1.90 m, a mi altura no es tan alto puesto que mido 1.75 m.
Fijé mi visita a mi libro, para alejarme de mis pensamientos un momento. Hasta que una sombra sobre este acaba con mi concentración.
Levanto la vista y ahí está el médico de anoche.
__Buenos Días, Srta. Anderson__ Dice con una sonrisa, que parece sincera.
__Buenos días, Dr. Taylor__ Tengo que mantener mi compostura, soy educada con extraños pero a la vez cortante.
__La chica de anoche, dio a luz a una bebé y está en recuperación, no sé qué lo hubiera pasado si no la hubieras encontrado__ Eso ya lo sabía, pero acepto sus aparentemente buenas intenciones. Aunque la verdad, estuve a punto de pasar de largo cuando la ví, no sentí culpa, pero luego pensé que ella era podría morirse y pues hasta yo me sorprendí de ese acto de amabilidad.
__Que bien__ Suelto en un tono amable más forzado del mundo.
__¿Así que Otrova Gomas?__ Dice para luego sentarse a mi lado.
__Si__ Digo seria.
__¿Está incomoda? __ Me pregunta.
__No es eso__ Solté sin importancia __En realidad..... Me encanta este libro, fue mi primera novela en físico __ El rubio oscuro me escuchó con atención mientras sonreía de una manera que no me parecía incómoda.
__Puedo comprender su fascinación por este libro__ Dice y yo me siento impasible por su mirada.
__Porque es el romanticismo vivo del crimen organizado y la perturbación de un triángulo amoroso entre un hombre, una mujer y la muerte__ Decimos en un unísono, como si lo hubiésemos ensayado.
Compartimos opciones iguales y eso de alguna manera parece agradarle.
Mi expresión neutra a cambiado a una casi sonrisa «irónica» no, no es eso, mejor diría que me causa ¿gracia?. Este hombre es..
Absolutamente ridículo.
Si eso es, me reí de eso y luego me percate que aún sigue ahí, mirando el paisaje.
__¿Como estás? __ Me pregunta para luego voltearse hacia mí. Eso me deja atónita, vamos lárgate quiero estar sola.
__Viva__ Dije sin mirarlo.
__¿Qué? __ Está sordo o se hace.
__Estoy respirando, mi corazón está latiendo y mi cerebro funcionando__ Este sólo se ríe.
__Nunca pensé que tuvieras ese tipo de sentido del humor__ Resoplé en medio de mi obstinación.
__Quizás Doctor Taylor__ Aún siquiera podía mirarlo a los ojos me siento patética.
Al final terminé, por observarlo discretamente, es de tez blanca, ojos color café, el cabello Rubio oscuro corto, como el de Daniel, todos los Taylor que conozco se parecen bastante físicamente.
__¿De dónde viene?__ Esas palabras salieron sin permiso de mis labios.
__California, desde hace 20 años he vivido ahí Elizabeth__ Dice en tono dulce pero a la vez denota lo grave de su voz.
__Entonces ¿Usted conoció a mi madre? __ De pronto he pensado que puedo sacarle información sobre mi mamá.
__Una mujer excepcional, muy alegre, le gustaba tejer y jugar baloncesto, tenía unos ojos color miel, igual de grandes y hermosos que los suyos__ Una pequeña lágrima corrió por mi mejilla, la cual quité rápidamente.
A pesar de ello mis lágrimas salían solas, busqué la página 27 y ahí estaba, tu fotografía. Mamá.
El Dr. Taylor me ofreció su pañuelo y lo acepte solo para no verme patética llorando.
__Cuénteme más, Charles prohibió que me hablaran de mi madre__ Hice una pequeña pausa, suspiro pesadamente para luego seguir con mis palabras__ Esta foto la robé del anuario escolar.
__Elizabeth, te aseguro que ella es más feliz ahora__ Lo miré directamente a los ojos__ Ella no lo era viviendo con los Anderson.
__Así que tenemos algo en común, bueno además del cabello n***o y las pecas__ Por fin había dejado de llorar, eso me pone muy incómoda, más aún cuando alguien me está mirando.
__Puedo imaginarme porque__ Desvíe mi mirada otro vez hacia el paisaje, me aún me avergüenza contarle a alguien que no sea Tyler mis problemas.
__No sé, porque le estoy contando esto, es absurdo, solo nos hemos visto 3 veces__ No quería parecer débil otra vez, así que volví a mi antigua posición neutra y expresión, guardé mis cosas lista para irme.
__Tengo que irme__ Dije para salir de ahí.
__Adiós__ Me dice el.
Me subí a mi auto, Dios este este hombre es...es tan raro. Conduje hacia un lugar relativamente lejos de todo.
Llegué a la casa de Ginger y Benny, y me recosté en el sofá.
«Qué demonios pasó aquí» Pensé «Que imbécil», y ahí es donde comienza mi diatriba de si se es para él o para mí ese insulto.
Bueno hasta aquí el capítulo de hoy, ¿Qué les parece esta historia hasta ahora?, si les gusta me alegraría mucho que votaran por ella y si no pues dime que no te gusto, quiero leer sus comentarios.