Su respiración se mezcla con la mía golpeando en mis labios; su mano derecha toca mi mejilla, baja hasta mi barbilla y la agarra entre sus dedos, con su pulgar delinea mis labios inferiores. Un movimiento más y nuestros labios se juntarán. El ambiente se tensa y con un solo movimiento se esfuma por el sonido de la puerta siendo tocada por Rosella quien me pide permiso para entrar. Enzo corta la cercanía, endereza su espalda y se acerca a la puerta para abrirla. —Mi señor —Rosella se espanta por su presencia —Lamento interrumpir, pero hay una llamada para la señorita Emily. —Pasa —le permite el acceso. Ella se acerca a mí, baja su mirada, carraspea incomoda y me extiende el teléfono. Bajo la mirada, me percato de la bata está un poco descubierta dejando expuestos un poco mis pechos, rá

