Mila revisó hasta el último detalle de la fiesta de bienvenida al grupo directivo de j***n, las habitaciones estaban listas y con sus respectivos detalles de parte de la familia Harper. Cerró la cuarta habitación y se dirigió hacia el despacho, en el transcurso del camino repasó detenidamente cada detalle, la loza, el platillo principal de la región, las bebidas, el famoso sake que había pedido en una empresa de la ciudad que se dedicaba a exportar ese tipo de bebidas para los restaurantes japoneses de New York. — ¿Por qué tan pensativa? —esta se exaltó y se detuvo secamente cuando Jack apareció frente a ella. —Mierda. —se llevó una mano a su pecho. —No te había visto. —Jack se preocupó. —Lo siento, no era mi intención asustarte y mucho menos en tu estado. —Mila soltó un suspiro largo y

