Pov, s Aaron.- Horas más tarde
Terminé de abrocharme los patines cuando la puerta de los vestidores se abrió por primera vez desde que llegué aquí. Levanté la vista encontrando a Wyatt Callaghan y Nolan Brooks con sus mochilas deportivas encima de sus hombros.
—¡Capi! —saludó Nolan, el pelinegro, con su efusividad de siempre— llegaste muy temprano
—El siempre llega temprano —recordó Wyatt tomando asiento a mi lado— ¿listo para los últimos días de entrenamientos antes del inicio de la temporada?
Asentí— aunque van a ser muy pesados estos últimos entrenamientos
—Sobre todo con el humor que tiene el entrenador Hampton últimamente, sin Kevin como su ayudante nos va a traer más presionados —murmuró Nolan con frustración
—Que no te escuche quejarte porque te dejará en banca toda la temporada —advirtió el castaño
Negué ante las bromas poniéndome de pie y pasando mis dedos por mi cabello. Me giré hacia ellos antes de tomar el pomo de las puertas grises.
—Iré a calentar antes de que empiece —avisé— no tarden mucho
—Oído, capi —dijeron ambos
Salí de los vestidores caminando lentamente por el pasillo interno que daba hacía el túnel y conectaba con la zona de juego. Durante mi corto camino, otros jugadores de Hockey me saludaron con una sonrisa o asentimiento de cabeza que les regresé. Ya dentro del túnel me senté un minuto en la banca para quitarle las protecciones a la cuchilla de mis patines cuando entonces algo llamó mi atención a través de vidrio de seguridad.
Una persona estaba dentro de la pista patinando con velocidad y precisión, alternando giros y posiciones con agilidad. Observé el atuendo, patines de hielo blancos con pequeños diamantes, mallas deportivas negras y una hoodie color crema unas tallas mayor. Cuando mi miraba subió a su rostro no me sorprendió al identificar quien era. Ojos grises, cabello rojo en rizos definidos, en pocas palabras: Summer Hampton.
No era la primera vez que la veía aquí. Al llevar dos años en el equipo de Hockey y ser siempre el primero en llegar a la pista, la había observado practicar durante meses y era obvio que la chica tenía talento. Patinaba incluso más rápido que la mayoría de los chicos del equipo. Esta vez era igual, solo que sus giros lucían más agresivos, más emocionales de lo común.
Recordé entonces lo que el entrenador me había contado en la oficina. Summer sería su nueva asistente durante las prácticas, la razón no la conocía, sin embargo, conociendo al entrenador Hampton, no me sorprendía que hubiera sido algo grave.
Volví a centrar mi atención en la pista justo cuando Summer tomó velocidad para realizar otro giro. Esta vez, sin embargo, calculó mal el movimiento, por lo que perdió el equilibrio cayendo al suelo y deslizándose con rapidez hacia la pared de seguridad. Escuché un golpe fuerte seguido de un quejido desde donde se encontraba.
Me adentré con prisa a la pista, entonces Summer levantó la mirada al notarme. Nuestros ojos se encontraron y, por un instante, ninguno de los dos apartó la vista mientras patinaba hacia ella.
—¿Estás bien? —pregunté llegando a su lado
—Claro, si a mi me gusta tirarme contra el suelo directo hacia la pared para desestresarme, es parte de mi rutina —ironizó enderezándose
—Encantadora rutina —solté una risita. Le extendí la mano— vamos, te ayudo
La pelirroja me miró con ojos entrecerrados, como si me analizara, deteniéndose unos segundos más en mi mano extendida antes de por fin tomarla. La ayudé a levantarse hasta que logró tomar el control de sus patines de nuevo. Se alejó unos pasos de mi mientras se acomodaba el cabello.
—Gracias por la ayuda —murmuró desviando la mirada hacia la entrada de la pista
—No es nada —le di una sonrisa sincera— ¿te duele algo?
Negó— estoy acostumbrada a estas desagradables situaciones
Para demostrarme su punto se levantó la manga derecha de su hoodie y me enseño la parte exterior de su brazo, en donde la zona tenía un moretón mediano de tonos morados y verdes.
—Auch... —hice una mueca— pero lo entiendo, es la vida de cualquier persona que se dedique a patinar sobre hielo
—Exactamente —respondió mientras bajaba de nuevo la manga de su hoodie
Me quedé unos segundos en silencio antes de continuar— aunque nunca te había visto caer así
Sus ojos grises regresaron a mí de inmediato— ¿nunca?
—No, sueles hacerlo bastante bien —señalé
Su expresión cambió ligeramente, como si aquella respuesta hubiera llamado su atención.
—¿Y cómo sabes eso?
—Llevo dos años en el equipo, suelo llegar temprano a las prácticas y tú casi siempre estás aquí antes que nosotros
La pelirroja entrecerró los ojos, observándome con una expresión que no supe interpretar del todo.
—¿Dos años?
—Sí
—Y te has fijado en cómo patino durante todo ese tiempo
No parecía precisamente sorprendida. Más bien parecía estar buscando alguna otra explicación detrás de mis palabras.
—Bueno... es difícil no hacerlo cuando estás en medio de la pista
—Claro —murmuró, aunque por su tono parecía no estar completamente convencida
Se acomodó nuevamente el cabello detrás de los hombros y comenzó a deslizarse hacia atrás, alejándose unos centímetros de mí.
—Será mejor que sigas calentando, capitán
—Eso haré
Summer asintió antes de girarse y volver a tomar velocidad sobre el hielo. La observé alejarse durante apenas unos segundos antes de empezar a avanzar hacia el otro extremo de la pista.
No entendía por qué parecía tan desconfiada conmigo, pero tampoco iba a insistir. Apenas nos conocíamos y, después de lo que había ocurrido dos días atrás, probablemente tenía otras cosas en la cabeza.
Me concentré nuevamente en el calentamiento, recorriendo la pista de un extremo al otro mientras practicaba algunos movimientos.
Pasaron varios minutos antes de que escuchara el ruido de la puerta del túnel abrirse.
—¡Cap! —saludó uno de los chicos
Giré la cabeza y vi a Nolan y Wyatt salir al hielo junto con el resto de los chicos de equipo, todos con sus uniformes de jersey verde.
—¿Empezaste hace mucho, Capi? —preguntó Nolan mientras se acercaba
Negué— tengo poco
—Qué aplicado —bromeó Wyatt
—Alguien tiene que dar el ejemplo —señaló Arthur Davis
Los dos soltaron una risa antes de comenzar a calentarse junto con los demás. Continué con mis ejercicios mientras el resto del equipo terminaba de prepararse.
Unos minutos después, la puerta que daba hacia las gradas se abrió y el entrenador Hampton entró a la pista acompañado de nuevo por Summer Hampton, su hija. El hombre mayor sonó su silbato y todos nos acercamos a él.
—Wildcats, antes de empezar, quiero comentarles algo —dijo mientras recorría el grupo con la mirada— durante las próximas semanas, hasta el término del semestre la señorita Summer va a estar ayudándome con las prácticas
—¿Su hija?, Coach —preguntó uno de los chicos
—Así es —Hampton hizo una breve pausa— así que la verán por aquí más seguido, quiero que todo siga funcionando como siempre y que se comporten como adultos, todos aquí
—¿Eso va especialmente para Nolan? —soltó Wyatt
Algunos se rieron. Negué ante sus bromas inoportunas.
—Para todos —respondió Andrew Hampton— hablo muy en serio
—Yo siempre me comporto como un adulto, coach —se defendió Nolan
—Claro que sí, Brooks
La respuesta seca del Coach provocó algunas risas demás. Miré a Summer que estaba callada con la mirada perdida sobre sus patines, tenía el ceño fruncido como si sintiera molestia de estar aquí, o tal vez de lo que había dicho su padre.
—Bien, eso era todo —finalizó el Coach— vamos a trabajar, Wildcats, tenemos cuatro días antes del inicio de la temporada y esta vez vamos a ganar, ¡todos a sus posiciones!
Me acomodé junto al resto de los chicos mientras el entrenador comenzaba a explicar los ejercicios que trabajaríamos ese día. A unos metros de nosotros, Summer permanecía junto a la banca, observando en silencio.
La primera parte de la práctica transcurrió entre ejercicios de velocidad, pases y algunas jugadas que habíamos estado trabajando durante las últimas semanas. Hampton no nos dio demasiados descansos; faltaban apenas cuatro días para el inicio de la temporada y parecía decidido a aprovechar cada minuto. Durante uno de los ejercicios, el silbato del coach sonó.
—¡Cambio!, equipo A a la banca, equipo B a entrenar —gritó Andrew Hampton
Me detuve junto a otros compañeros, entre ellos Nolan y Wyatt, y comenzamos a regresar hacia las bancas. Nolan se sentó a mi lado mientras se quitaba uno de los guantes.
—Entonces... —miró hacia donde estaba Summer— ¿ella en verdad va a estar aquí todos los días?, ¿incluyendo partidos?
—Eso dijo el coach —respondió Wyatt, acomodándose el casco
—Interesante... —murmuró el pelinegro
—No empieces —le advertí con frialdad
Nolan me miró con una sonrisa— ¿qué?, solo dije que es interesante
—Te lo dice porque te conoce —apoyó Wyatt— y a menos que quieras pasarte toda la temporada en la banca, te vas a mantener alejada de Summer Hampton
—De acuerdo —suspiró Nolan— me mantendré alejado como pretendiente, pero la volveré mi mejor amiga
Wyatt soltó una pequeña risa mientras yo negaba con la cabeza.
Andrew Hampton había sido muy claro cuando me había llamado a una de las oficinas privadas del edificio administrativo esta mañana. Acercarse a Summer con cualquier intensión que tuviéramos cualquiera de los veinte miembros del equipo de Hockey de la universidad significaba banca toda la temporada. Y me había asignado la tarea de mantenerlos a raya, y por el bien del equipo lo iba a cumplir.
—Déjala en paz, Nolan —insistí— no quieres enfurecer al Coach
—Ni siquiera le he hablado todavía —el pelinegro rodó los ojos
—Todavía —remarcó Wyatt
Nolan sonrió, como si aquella palabra le hubiera dado una idea.
—Bueno, entiendo la preocupación del entrenador —comentó— pero no veo nada malo en que seamos sus amigos, entonces quizá debería presentarme
—No —respondí de inmediato
—¿Por qué no?
—Nolan —esta vez Wyatt remarcó el nombre
—Está bien, está bien —se resignó Nolan
Levantó ambas manos en señal de rendición justo cuando el silbato del entrenador volvió a sonar.
—¡Vamos, Wildcats!, vengan acá todos —ordenó el Coach
Nos dirigimos nuevamente hacia el centro de la pista.
Mientras comenzábamos el siguiente ejercicio, mi mirada se desvió por un instante hacia las bancas. Summer estaba hablando con su padre mientras sostenía una libreta entre las manos.
Parecía mucho más interesada en cualquier cosa que estuviera ocurriendo fuera de la pista que en nosotros. Volví la atención al ejercicio. Al menos por ahora, eso no era asunto mío.
Unos minutos más tarde, Hampton cambió el ejercicio y comenzamos a practicar tiros a portería. El portero, Ryan Sullivan, se colocó frente a la red mientras el resto nos formábamos en una fila y esperábamos nuestro turno a unos metros de distancia. El sonido seco de los discos golpeando contra las tablas y el hielo se mezclaba con las indicaciones del coach.
—¡O'Connor, es atinarle a la red, no golpear la infraestructura del lugar! —gruñó Andrew— ¡Davis, tu turno!
Arthur Davis de detuvo frente a la portería en la línea marcada por el Coach, recibió el puck, se acomodó y lo lanzó golpeando con su stick hacia donde se encontraba Ryan.
El tiro salió demasiado desviado, pasando por un costado de la portería, golpeando contra la pared detrás de esta y deslizándose con fuerza hacia el otro extremo de la pista. Al entrenador parecía que le explotaría una vena de la frente por el coraje.
—Yo voy por el puck —anunció Justin enderezándose
Pero antes de que pudiera impulsarse, Summer salió disparada desde la banca frente a nosotros hacia el otro lado de la pista. La pelirroja se inclinó ligeramente hacia adelante y comenzó a deslizarse a una velocidad que hizo que varios de nosotros volteáramos a verla.
—¿Qué...? —jadeó Wyatt
No alcanzó a terminar la frase. Summer ya había recorrido la pista completa hasta alcanzar el disco. Lo recogió sin siquiera perder el equilibrio y frenó con una facilidad que hizo que todos los chicos se quedaran mirándola.
—Mierda —soltó Nolan
Wyatt soltó una pequeña risa— creo que ahora hasta yo la quiero como amiga, capi
—Les había dicho que era rápida —rodeé los ojos
—Sí, pero no pensé que fuera así de rápida —señaló Logan Hayes
Summer regresó hacia nosotros con el disco en la mano. Al acercarse, se lo extendió al chico que iba a ir originalmente por él.
—Aquí tienes —sonrió Summer
—Gracias...
Ella asintió y regresó tranquilamente hacia la banca, como si no acabara de atravesar toda la pista a una velocidad que había dejado sorprendido a todo el equipo. Nolan la siguió con la mirada.
—Definitivamente quiero ser su amigo
—Nolan... —negué
—¿Qué? Ni siquiera estoy diciendo otra cosa
Wyatt soltó una carcajada como casi nunca. Summer Hampton había dejado sin habla a casi el equipo completo y solo en su primer día. Vaya chica.
El silbato del Coach nos sacó de nuestra conversación.
—¿Podemos continuar con el entrenamiento o necesitan que mi asistente venga aquí y les enseñarles como mover esos patines? —bufó el entrenador con cierto tono de orgullo
—¿Se puede? —cuestionó otro chico
Miré al jugador que acaba de decir eso con seriedad, este se hizo hacia atrás ante la mirada que le di.
El comentario del Coach quedó atrás cuando retomamos el entrenamiento. Continuamos con los tiros a portería durante algunos minutos más, alternando posiciones mientras Ryan recibía los lanzamientos y Hampton corregía nuestros movimientos cada vez que veía algo que no le convencía. Después pasamos a ejercicios de pases y jugadas rápidas, trabajando una y otra vez las mismas combinaciones hasta que cada movimiento comenzara a salir de manera casi automática.
La práctica siguió con la intensidad habitual. El silbato del Coach marcaba cada cambio de ejercicio mientras nosotros recorríamos la pista una y otra vez, siguiendo sus indicaciones. Para cuando comenzamos con las últimas jugadas, mis piernas empezaban a sentir el esfuerzo de la mañana, aunque ninguno se quejó. Faltaban pocos días para el inicio de la temporada y Hampton parecía decidido a dejarnos sin energía antes de permitirnos salir de la pista.
Summer permaneció cerca de él durante buena parte del entrenamiento. En ocasiones tomaba notas en la libreta que llevaba entre las manos y en otras simplemente observaba, siguiendo las indicaciones de su padre. De vez en cuando la veía deslizarse por la pista para recoger algún disco o acercarse a las bancas por alguna cosa que Hampton necesitaba.
Después de lo que había ocurrido con el puck, los chicos parecían prestarle un poco más de atención cada vez que cruzaba frente a ellos. No era difícil entender por qué.
—¡Última jugada! —anunció el Coach después de consultar el reloj— y quiero verla bien hecha o los mandaré a dar treinta vueltas antes de terminar
Nos colocamos en nuestras posiciones mientras el Coach explicaba rápidamente lo que quería. Cuando sonó el silbato, comenzamos a movernos por la pista siguiendo la jugada que habíamos practicado durante las últimas semanas. El puck pasó de un stick a otro hasta que finalmente llegó frente a la portería. Ryan apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de detenerlo.
—¡Eso es! —gritó Hampton— exactamente así quiero que jueguen el viernes
Algunos chocamos los sticks contra el hielo antes de comenzar a regresar hacia las bancas ya exhaustos. Sentía mi camisa pegada a mi espalda por el sudor apesar de la temperatura helada del lugar.
—Bien, Wildcats, suficiente por hoy —anunció el Coach— mañana quiero a todos aquí a la misma hora, no quiero excusas, vamos a seguir practicando jugadas
Un par de quejidos se escucharon entre los chicos mientras que algunos se quitaban los cascos y otros tomaban energizante. Revolví mi cabello respirando profundamente mientras comenzábamos a dirigirnos hacia los vestidores. Me quité el casco y lo llevé bajo el brazo mientras avanzaba junto a Nolan y Wyatt.
—Estoy muerto —se quejó Nolan
—Sobreviviste —respondió Wyatt
—Apenas
—Mañana vas a volver a decir lo mismo —recordé con burla
—Porque mañana también voy a estar muerto —negó el pelinegro
Negué con la cabeza mientras ellos continuaban discutiendo detrás de mí. Entré al vestidor y dejé el casco junto a mi lugar antes de comenzar a quitarme el resto del equipo.
El ruido de las conversaciones, los casilleros abriéndose y cerrándose y el agua de las duchas llenó el lugar durante los siguientes minutos. La práctica había sido más pesada de lo habitual, pero nadie parecía demasiado sorprendido. Hampton llevaba semanas preparando al equipo para el inicio de la temporada y todos sabíamos que estos últimos días serían los más exigentes.
Después de ducharme, me cambié con rapidez. Guardé el uniforme y el resto del equipo en mi casillero mientras tomaba el bolso deportivo dispuesto a irme. Me colgué el bolso sobre un hombro y salí del vestidor.
El pasillo estaba mucho más tranquilo que unos minutos antes. Algunos de los chicos ya habían salido y otros todavía se encontraban dentro de los vestidores.
Caminé hacia la salida principal, revisando distraídamente mi teléfono mientras avanzaba. Tenía varios mensajes del grupo que tenía con mis hermanos mayores. Estaba a pocos metros de la puerta cuando escuché una voz conocida.
—Entonces, ¿de verdad haces eso desde los nueve años?
Levanté la mirada. Nolan estaba junto a una de las paredes, hablando con Summer. Ambos ya cambiados con ropa casual.
Ella tenía la libreta entre las manos y parecía estar explicándole algo mientras Nolan la escuchaba con una expresión de genuina curiosidad. Me detuve por un instante. Había tardado menos de dos horas. Nolan realmente no podía evitarlo.
—¡Capi! —me llamó el chico al verme
Guardé el teléfono en el bolsillo y me acerqué a ellos— hey, ¿qué hacen?
—Hablando —respondió Nolan como si fuera la cosa más obvia del mundo
Summer giró la mirada hacia mí— estábamos hablando de patinaje, me preguntó por técnicas para aumentar la velocidad
Miré a Nolan con el ceño fruncido. Él sonrió con falsa inocencia.
—Te dije que quería ser su amigo
—Y yo te dije que la dejaras en paz —gruñí con una sonrisa falsa
—No la estoy molestando —se defendió el pelinegro
Summer levantó ligeramente una ceja— no, no lo está haciendo
La miré por un segundo— ¿segura?
—Segura
Nolan sonrió triunfante— ¿ves?
Negué con la cabeza— no sé por qué sigo intentando
—Porque eres mi capitán y te preocupas por mí —respondió con una sonrisa burlona mi amigo
—Me preocupo por la temporada —corregí
—Es prácticamente lo mismo
Summer soltó una pequeña risa y bajó la mirada hacia su libreta. Por alguna razón, no pude evitar sonreír también.
—Bueno..., yo me voy —anunció Nolan después de unos segundos— nos vemos mañana, Capi, y tu también, Summer
—Nos vemos —respondimos ambos
Nolan comenzó a caminar hacia la salida y levantó una mano a modo de despedida antes de desaparecer por la puerta. Me quedé unos segundos en silencio. Summer cerró la libreta y la sostuvo contra su pecho.
—No tienes que vigilarlo cada vez que me hable —comentó de pronto
—No lo estoy vigilando —mentí a medias
Me miró con una expresión que dejaba bastante claro que no me creía.
—Claro
—Solo intento asegurarme de que no haga ninguna estupidez —aclaré
—Parece que ya decidiste que va a hacerla —señaló
—Con Nolan nunca se sabe
Una sonrisa pequeña apareció en sus labios— eso sí te lo creo
La observé durante un instante antes de mirar hacia la salida.
—¿Tu papá sigue aquí?
—Sí, está guardando algunas cosas en su oficina.
Asentí— entonces te dejo
Di un paso hacia la puerta, pero me detuve.
No sabía exactamente por qué. Tal vez porque, después de verla pasar toda la práctica ayudando a su padre, resultaba extraño verla ahí sola en el pasillo.
—¿Quieres que te acompañe? —pregunté
Summer pareció sorprenderse por la pregunta— no es necesario
—Está bien —acepté
Asintió— nos vemos mañana, Aaron Miferson
—Nos vemos, Summer Hampton —me despedí con una sonrisa
Salí finalmente del edificio con el bolso deportivo sobre el hombro. Y mientras caminaba hacia el edificio de residencias masculino, no pude evitar pensar que aquel había sido un primer día bastante extraño. Aunque algo me decía que los siguientes serían todavía peores.