TRES

4645 Words
Pov, s Summer.- Dos días después (Miércoles, 28 de Octubre) Salí del salón de la psicología de la salud junto a Astrid mientras platicábamos de mi nuevo trabajo como asistente del entrenador de Hockey. Al parecer a mi amiga le parecía muy interesante mis nuevas interacciones con los miembros de los Wildcats. —No puedo creer que lleves dos días trabajando con ellos y todavía no me hayas contado todo con lujo de detalle —se quejó la castaña mientras caminábamos por el pasillo —No hay nada que contar, Astrid, simplemente estoy ayudando a mi papá durante sus entrenamientos —resté importancia —Claro, porque ayudar al entrenador de Hockey de Stanford implica convivir diariamente con veinte jugadores universitarios con cuerpo de Dios griego —respondió con una sonrisa— y tú esperas que crea que no ha pasado absolutamente nada interesante —No ha pasado nada interesante —repetí —¿Con Wyatt Callaghan? —No, de hecho es el que menos habla —murmuré —¿Y que hay de Nolan Brooks? —Tampoco —¿Y el Golden Boy de la Universidad Aaron Miferson? —insistió con ojos brillosos Giré los ojos al escuchar su nombre— muchísimo menos, ya te lo dije, Astrid, todo ha sido muy común —¿Común? —enarcó una ceja Mi amiga soltó una pequeña risa mientras negaba con la cabeza. Llegamos a nuestros casilleros y comencé a guardar mis libros aliviada de terminar el día. —Entonces supongo que tampoco me contarás que Nolan Brooks prácticamente te adoptó como su nueva mejor amiga, me dijeron que comiste con el en el almuerzo —siguió Astrid —Eso no fue mi decisión —fruncí ceño —Pero tampoco te quejaste —Porque Nolan no es tan insoportable como pensé sería, ni como lo son los demás —defendí Astrid me miró con una expresión de absoluta sorpresa. —¿Acabas de admitir que uno de los Wildcats no es insoportable? —No exageres, solo dije que Nolan no es tan insoportable —repetí —Esto es grave, Summer —No es grave —bufé —Primero Aaron Miferson te ayuda a esconderte de tu papá, después Nolan Brooks decide que quiere ser tu mejor amigo y ahora tú estás empezando a defenderlos, curioso —No estoy defendiendo a nadie —rodeé los ojos— así que supera el tema, no tiene nada de raro —Si tu lo dices... —me miró con burla Iba a responder cuando noté que los estudiantes que caminaban por los pasillos se apartaban hacia las orillas para dejar pasar a una persona que conocía bien últimamente: Aaron Miferson. Caminaba por el pasillo con una seguridad evidente, con su clásica sudadera del equipo de Hockey y su bolso deportivo colgado al hombro, pero realmente eso no era lo más notable ese día, lo más sorprendente fue notar que en una de sus manos llevaba dos bolsas de regalo medianas y en la otra, apoyado sobre su hombro, un ramo enorme de tulipanes con envoltura rosa. Eran preciosos y muy llamativos. Todos ahí lo miraban con sonrisas ya sea coquetas por parte de las chicas, o de admiración por parte de los chicos, incluso Astrid pertenecía al primer tipo. Rodeé los ojos. No entendía como las personas podían cegarse tanto por el aspecto de un chico. El rubio se detuvo frente a nosotras, luego nos sonrió, sin embargo mi amiga le regresó el gesto embobada. Me contuve a soltar un suspiro. —Hey, chicas —saludó con amabilidad— ¿terminaron sus clases? Astrid asintió— si, oficialmente ha terminado nuestro día universitario, ¿y tú? —Igual, estoy muerto la verdad, pero pues debo continuar con los entrenamientos como ya saben —recordó Aaron Rodeé los ojos ante ese dato que nadie necesitaba. La mirada verdosa del chico se centró en mi. —Por cierto, Summer Hampton —mencionó mi nombre con suavidad— el entrenador me pidió que te dijera que la practica se adelantará media hora el día de hoy, por lo que no podrás practicar y quiere que llegue temprano —Mmm... —apreté los labios mirando la hora en mi celular— ¡pero si eso es en media hora!, ¿sabes por qué? —Fue un favor —respondió— tengo un compromiso importante al terminar y necesitaba irme antes —Ya —asentí con seriedad— de acuerdo, llegaré a la hora, gracias, Aaron Miferson —De nada, bueno entonces las dejo —dio unos pasos hacia en frente— ten buen día, Astrid Y dicho eso siguió su camino. Abrí ligeramente la boca al recordar su última frase la cual obviamente yo no había sido incluida. Me giré hacia mi amiga dando un portazo a la puerta de mi casillero. —¿Qué con su manía de decirse el nombre completo al otro? —se extrañó Astrid— ¿y por qué sentí el mismo rencor de tu parte pero con una rara combinación de otra cosa en tu tono? —Estás delirando —negué— ¿cómo se atreve a pedir cambiar la hora de inicio de la practica? —Es media hora solamente, Sum —recordó en defensa —Lo sé, pero yo planeaba ir a la biblioteca para estudiar para el examen de Intervención psicológica de mañana, ya que al terminar solo me quedará una hora y media para hacerlo —expliqué con fastidió— a parte, ¿un favor? —Probablemente deba de ser en relación al ramo que traía, era precioso en verdad —suspiró encantada— ¿será para su novia?, porque es muy afortunada —No lo sé, pero ser el capitán no le da ningún derecho a mover las practicas solo porque quiere ver a su novia temprano —bufé —Summer, creo que estás ahogándote en un vaso de agua —dijo la castaña con suavidad— una hora y media es suficiente para que estudies, eres la del mejor promedio de la carrera, no te preocupes Asentí— tienes razón, no debo hacer tanto drama por cosas que no están en mi cóntrol Después de despedirme de Astrid, me dirigí hacia la pista para llegar a tiempo a la práctica. Como mi papá había pedido que comenzaran media hora antes, algunos de los jugadores ya estaban entrando a la pista cuando llegué. Me dirigí a los baños de mujeres y después de ponerme mis clásicas mallas negras elásticas junto a una sudadera rosa y mis patines blancos salí de nuevo hacia las gradas. Dejé mis cosas sobre una de las bancas y entonces noté las rosas y las bolsas de regalo de nuevo a unos asientos más adelante. Sin detenerme demasiado en estos, me quité las protecciones de las cuchillas y entré a la pista hacia donde a la mesa donde estaba mi papá para que me indicara qué necesitaba hacer ese día. —Ya estoy aquí —avisé —Llegaste a tiempo, muy bien —me entregó una carpeta y una pluma— hoy quiero que anotes los tiempos de los ejercicios y los cambios de línea de cada jugador —De acuerdo —asentí Me alejé hacia uno de los costados de la pista y comencé a organizar las hojas mientras los jugadores presentes terminaban de prepararse y los últimos comenzaban a llegar. No tardaron demasiado en comenzar con el calentamiento. Los veinte jugadores se desplazaron por el hielo siguiendo las indicaciones de mi papá, mientras yo anotaba los tiempos y trataba de entender qué significaba cada una de las cosas que registraba. Apenas llevaba un par de minutos cuando Nolan pasó frente a mí a toda velocidad. —¿Ya te estás arrepintiendo de trabajar aquí? —preguntó sin detenerse —Llevo dos días, Nolan —sonreí negando —Eso no respondió mi pregunta —Sigue patinando —bufé —Sí, señora —hizo una señal militar antes de acelerar el paso Solté una pequeña risa y continué con lo mío. La práctica siguió avanzando entre ejercicios de velocidad, pases y cambios de posición. Mi papá no les daba demasiado tiempo para descansar y constantemente les pedía repetir los movimientos cuando alguno cometía un error. Aaron estaba prácticamente en todos lados. Daba indicaciones cuando algún jugador se quedaba atrás, corregía posiciones y en un par de ocasiones tuvo que repetir las instrucciones de mi papá porque algunos no estaban prestando suficiente atención. —¡Lorenz, concéntrate! —gritó Aaron desde el otro extremo de la pista —¡Estoy concentrado! —respondió el jugador con voz jadeante —¡Entonces deja de chocar con Callaghan! —de nuevo replicó el capitán Wyatt negó con la cabeza a mi lado mientras Justin O'Connor soltaba una risa seca. Ambos intentaban recuperar el aliento mientras esperaban de nuevo a que fuera su turno. —No sé por qué sigue sorprendiéndose —comentó Justin— Carlos tiene una velocidad muy mediocre, por eso casi no juega en partidos —Porque tiene muy buena técnica de patinaje, solo le falta velocidad —murmuró Wyatt —Pues debería empezar a trabajar en eso —siguió el primero mientras se incorporaba— porque el entrenador no va a tenerle paciencia toda la temporada —¡Exactamente! —gritó mi papá desde el centro de la pista, demostrando que había escuchado perfectamente la conversación— ¡Y si siguen hablando en lugar de concentrarse, tampoco voy a tenerles paciencia a ustedes! Ambos chicos guardaron silencio de inmediato. Sonreí un poco mientras seguía haciendo anotaciones. Justin soltó una pequeña risa mientras volvía a colocarse en posición. —Nos escuchó... —Tiene oído de halcón —murmuró Wyatt —Los escuché perfectamente —respondió mi papá desde lejos Esta vez fue imposible no soltar una carcajada haciendo que varios me voltearan a ver, sin embargo la atención volvió a la practica cuando mi padre sonó su silbato. La siguiente ronda comenzó y los jugadores se desplazaron por la pista formando dos grupos. Mi papá iba marcando las posiciones mientras yo registraba los tiempos de cada ejercicio y hacía algunas anotaciones sobre los cambios de línea. Era curioso comenzar a entender lo que ocurría sobre el hielo en el hockey. Durante los primeros dos días había sentido que todos se movían sin ningún orden, pero ahora podía distinguir hasta cierto punto quién debía estar en cada posición y qué esperaba mi papá de ellos. Aaron se mantenía constantemente pendiente de sus compañeros. —¡Más rápido, Brooks! —se exaltó el rubio —¡Voy! —¡No, estás llegando tarde! —¡Estoy haciendo lo que puedo! —jadeó Nolan —Pues puedes hacerlo más rápido —regañó el capitán Nolan le hizo una seña obscena con la mano mientras seguía patinando y Aaron negó con la cabeza mientras se presionaba el puente de la nariz con sus dos dedos. —Ese idiota va a terminar provocándole al capi una migraña —murmuró Wyatt —Eso llevo diciéndote desde hace dos años —respondió Arthur, el portero La práctica continuó durante varios minutos más hasta que mi papá decidió cambiar el ejercicio. Esta vez los jugadores comenzaron a trabajar en parejas, realizando una serie de pases mientras avanzaban de un extremo al otro de la pista. Yo me moví un poco para tener una mejor vista y poder registrar los tiempos. —¡No pierdan la formación! —ordenó mi papá Los jugadores aceleraron. El sonido de las cuchillas contra el hielo volvió a llenar la pista mientras los discos pasaban rápidamente de un jugador a otro. Aaron iba al frente de uno de los grupos y se encargaba de marcar el ritmo. En más de una ocasión tuvo que disminuir la velocidad para esperar a uno de sus compañeros y después volver a acelerarla. —¡Otra vez! —gritó mi papá cuando uno de los pases salió mal Los jugadores regresaron a sus posiciones entre algunas quejas. Debían realmente estar agotados y no los culpaba, llevábamos casi una hora y media de entrenamiento y no habían podido parar. Me recargué sobre la pared, a un lado de las puertas metálicas que cerraban la entrada al hielo a los visitantes mientras veía a los chicos acomodarse el casco y los guantes. —¿Cuántas veces vamos a repetirlo? —preguntó Sawyer —Hasta que salga bien —respondió Aaron jadeando —Eso no es una cantidad Algunos soltaron burlas ante la queja del jugador. Mi padre dio la orden y entonces los jugadores volvieron a moverse. Yo continué escribiendo, intentando mantenerme concentrada en mis anotaciones, hasta que escuché la puerta de la pista abrirse. No levanté la mirada inmediatamente. Supuse que sería alguien del personal o algún estudiante que necesitaba hablar con mi papá. Sin embargo, unos segundos después escuché una voz que no pertenecía a ninguno de los jugadores. —Disculpa, ¿sabes si todavía les falta mucho? —cuestionó una persona Levanté la cabeza girándome hacía atrás. Tres personas desconocidas estaban detrás de la puerta mirando el entrenamiento con atención. Los analicé rápidamente. Eran dos hombres y una mujer, de entre 25 a 30 años aproximadamente. Uno de los hombres y la mujer se parecían mucho, tenían cabello n***o y unos ojos negros intimidantes. El otro hombre era muy atractivo, llevaba cabello castaño claro, ojos mieles y una ligera barba perfectamente cortada. Los observé durante unos segundos más, intentando recordar dónde los había visto antes, hasta que finalmente reconocí a uno de ellos. Los había visto en algunas fotografías familiares que Aaron tenía en sus r************* . Eran sus hermanos. —Se saluda primero, grosero —negó la mujer pelinegra —Siempre tan recta, hermana —bufó el hombre de cabello n***o mientras me daba una sonrisa— buenas tardes, disculpa la interrupción, ¿sabes si le falta mucho a la práctica? Negué— como unos veinte minutos, y no se preocupen, no interrumpen —Perfecto, entonces llegamos justo a tiempo —siguió el hombre de cabello castaño mientras miraba hacia la pista Asentí y volví mi atención hacia la pista, intentando no prestar demasiada atención a los tres desconocidos que acababan de llegar. No era asunto mío. Sin embargo, apenas unos segundos después, escuché el sonido del silbato de mi papá y los jugadores comenzaron a detenerse para tomar un breve descanso. Aaron fue uno de los primeros en quitarse el casco y los guantes. Levantó la mirada hacia donde me encontraba, específicamente a las tres personas detrás de la puerta y se quedó completamente quieto durante un segundo. Después sonrió. Fue una expresión diferente a la que acostumbraba utilizar con todas las personas de la universidad, esta era mucho más espontánea, casi infantil. Miro a mi padre un segundo como pidiendo permiso y este asintió para después revisar su celular. El rubio le entrego su casco a Wyatt y comenzó a patinar hacia aquí con rapidez. —¿Qué hacen aquí tan temprano? —cuestionó revolviendo su cabello —Venimos por ti obviamente —respondió el hombre de cabello negro —¿Ya?, pero si quedan veinte minutos —recordó el rubio —Yo se los dije —intervino el hombre de cabello castaño— pero querían llegar a verte practicar Aaron soltó una pequeña risa y negó con la cabeza. Abrió la puerta de seguridad y salió hacia el pasillo de las gradas con un sorprendente equilibrio a pesar de no tener protectores en las cuchillas de sus patines. Primero se acercó al hombre de ojos negros y lo abrazó con mucha familiaridad. La altura de ese hombre mayor era solo unos centímetros más alto que Aaron, pero ambos tenían la misma compleción física. —Feliz cumpleaños, Aren —murmuró el rubio soltando el abrazo— te amo mucho —Gracias, enano —sonrió su hermano mayor— yo también te amo Esta vez fue turno de la mujer de cabello oscuro de recibir un abrazo del rubio. La mujer si era unos centímetros más baja que el chico a pesar de llevar tacones de 15 cm de diseñador. Su abrazo fue incluso más extenso que el primero. —Feliz cumpleaños, Addison —habló Aaron con tono infantil— que todos tus sueños siempre se cumplan y que sigas siendo muy feliz aunque seas una desalmada sin corazón Su hermana río— idiota rubio —Y a ti también te amo, mi Addy —rió el rubio Los observé en silencio desde mi lugar. Así que ellos eran Addison y Aren Miferson, sus famosos hermanos mayores que cumplían años. Ahora entendía por qué Aaron había pedido adelantar la práctica. Sus ojos verdes se desviaron hacia las gradas, donde todavía estaban las dos bolsas de regalo y el enorme ramo de tulipanes. Entonces recordé lo que Astrid había dicho unas horas antes: ¿Será para su novia?. Tuve que contener una pequeña sonrisa. Definitivamente no eran para una novia. En ese momento, Nolan y Wyatt se acercaron a saludar. —¡Hermanos Miferson! —saludó Wyatt— feliz cumpleaños —Gracias, Wyatt —sonrió Aren Nolan siguió con las felicitaciones. Al detenerse en Addison sonrió con bobería más tiempo de lo necesario. Wyatt y Aaron lo observaron de reojo con burla. —Vamos, Nolan, regresemos con el entrenador antes de que asustes a la hermana de Aaron —ordenó Wyatt —Ya voy... —suspiró el universitario pelinegro Nolan se alejó con él, aunque no sin mirar una última vez hacia atrás. No pude evitar sonreír. No necesitaba conocerlo demasiado para entender lo que acababa de pasar. Nolan tenía un crush con la hermana mayor de Aaron, y por la manera en que Wyatt y el rubio lo habían mirado, parecía que no era precisamente un secreto. El hombre castaño, que hasta ese momento había permanecido un poco más atrás y con identidad desconocida, siguió con la mirada a Nolan durante unos segundos antes de dirigir su atención hacia mí. Me tensé. —¿Y ella? —preguntó con curiosidad el castaño— ¿es tu amiga?, Aaron Los tres volvieron a mirarme casi al mismo tiempo. Aaron siguió la dirección de la mirada de Nick y pareció recordar que yo había estado ahí durante toda la conversación. Dio un paso hacia un lado para que sus visitantes pudieran verme mejor. Me sentí intimidada ante la aura tan fuerte que emitían sus dos hermanos mayores. —Ah, cierto —murmuró Aaron— chicos, ella es Summer, es la asistente temporal del entrenador —Summer Hampton —me presenté con una pequeña sonrisa— mucho gusto —El gusto es nuestro —respondió Aren —Tienes un cabello precioso —añadió Addison —Muchas gracias —me sonrojé —Summer, ellos son mis hermanos mayores, Aren y Addison Miferson —señaló a los pelinegros— y el es mi cuñado, Nickolas Breider Nick sonrió mientras extendía una mano hacia mí— es un placer conocerte, bonita —Igual... —suspiré estrechando su mano Era bastante más atractivo de lejos, pero de cerca era como un Dios. Tenía una sonrisa encantadora, casi coqueta y esa clase de seguridad que parecía hacer que se sintiera cómodo prácticamente en cualquier lugar. Sentí la mirada verdosa del capitán hacerse más analítica hacía mi rostro. Me acomodé un mechón de cabello detrás de la oreja. Por dios. Debía controlarme. Ese hombre tenía novia y también estaba frente a mi, mirándome con una sonrisa ligeramente burlona, como si supiera que me había comido visualmente a su novio. —¿Trabajas con Andrew? —preguntó Aren interesado —Sí, desde hace solo tres días —respondí— en realidad es mi papá, le estoy ayudando con algunas cosas de la prácticas —Que interesante —comentó Addison— ¿te está gustando? Asentí— supongo que sí Aaron soltó una pequeña risa a mi lado— no pareces muy emocionada con el puesto —No dije eso —lo contradije —No necesitas decirlo, se te nota —respondió con una sonrisa divertida Lo fulminé con la mirada mientras el mordía su labio evitando soltar una carcajada. Sus hermanos y cuñado solo nos miraban en silencio. Antes de que pudiera contestarle, el silbato de mi papá volvió a escucharse por toda la pista. —¡Miferson!, ¡se acabó el descanso! —gritó mi padre— Summer, ven acá Aaron miró hacia la pista y después a sus hermanos— tengo que volver, no tardaré —Nosotros esperamos aquí —respondió Nick —Sí, no tardo —aceptó el rubio —Fue un gusto conocerlos —les di una pequeña sonrisa antes de alejarme El rubio no tardo en volver a patinar detrás de mi. Al detenerme a un lado de mi padre bajé la mirada hacia mi carpeta y retomé mis anotaciones justo cuando mi papá volvía a dar indicaciones del último ejercicio al resto del equipo. Los jugadores comenzaron a desplazarse nuevamente por el hielo y Aaron se colocó el casco mientras Wyatt le decía algo que no alcancé a escuchar. Volví a concentrarme en los tiempos. La práctica continuó durante algunos quince minutos más hasta que finalmente mi papá hizo sonar el silbato, dando por terminado el entrenamiento. Los jugadores disminuyeron la velocidad hasta detenerse y comenzaron a quitarse los cascos y los guantes mientras recuperaban el aire después de casi dos horas sobre el hielo. Mi papá les dio un par de indicaciones finales antes de permitirles retirarse. Los jugadores comenzaron a salir de la pista en pequeños grupos, algunos todavía hablando entre ellos y otros demasiado cansados para hacer más que arrastrar los pies hacia los vestidores. Aaron salió junto a Wyatt y Nolan, todavía con el cabello húmedo por el sudor y el casco bajo el brazo. Antes de entrar a los vestidores, levantó la mirada hacia las gradas mirando a sus familiares y sonrió asintiendo antes de seguir por el pasillo. Cuando la pista quedó vacía, terminé de ordenar las hojas y dejé la carpeta sobre una de las bancas. Después le coloqué de nuevo las protecciones de las cuchillas y salí del hielo hacia el parea de las gradas. Me senté en una de las bancas para quitarme los patines. Los guardé dentro de mi bolso deportivo y me puse mis tenis para después peinar mi cabello rojizo con mis dedos. Había sido un día agiotador. Mi papá se encontraba dentro de su oficina privada, revisando algunas cosas antes de marcharse. Me había dicho que necesitaba hablar conmigo al terminar, así que simplemente me quedé esperándolo en las gradas. Apoyé la espalda contra el asiento y miré distraídamente hacia el hielo vacío mientras esperaba a que llegara. —Entonces, Summer... —habló una voz mayor Me giré mirando a Addison Miferson sola, sentada a dos asientos más allá de donde me encontraba. La belleza de esa mujer era alucinante. Su cabello era largo, perfectamente peinado en ondas, su rostro iba acompañado con un maquillaje impecable, resaltando sus labios rojos sobre todo. Estaba vistiendo un vestido del mismo tono, encima un blazer n***o y tacones de punta caros adornaban sus pies. —¿Si?... —le di una pequeña sonrisa —¿Cómo consideras que es mi hermano como jugador de Hockey? —Tiene un desempeño extraordinario —respondí con sinceridad— tiene el mejor tiempo de todo el equipo —¿El mejor? —Sí —asentí— es bastante rápido y tiene muy buena técnica. además, parece saber exactamente qué hacer cuando alguno de sus compañeros pierde el ritmo —Eso último definitivamente es cierto —rió suavemente— siempre ha sido demasiado responsable con todo lo que hace Apreté mis labios mientras jugaba distraídamente con uno de los rizos de mi cabello. La mujer cruzó una pierna sobre la otra inclinándose hacia mi. —Demasiado... —siguió— a veces tengo la impresión de que se toma más en serio ser responsable de esos diecinueve chicos que su propia vida Solté una pequeña risa— no parece que le moleste —No, definitivamente no —aceptó mirando a la pista— desde niño ha sido así Hubo unos segundos de silencio antes de que Addison volviera a mirarme. —¿Y tú?, ¿sabías patinar desde antes? —Sí, desde pequeña, participaba en competencias de patinaje artístico infantil —revelé —Entonces no me equivoqué, te vi patinar poco pero si lo imaginé —sonrió con victoria —¿Cómo lo supiste? —fruncí el ceño —Tengo una prima que se dedicaba a las competencias de patinaje artístico —explicó— bueno, aún lo hace, solo que esta en tiempo fuera —¿Por alguna lesión? —me interesé Negó— esta casada hace años y le encanta viajar con su esposo Tyler por todo el mundo, decidió hacer una pausa indefinida —¿Su esposo se llama Tyler?, ¿hablamos de Tyler Gerrer el esposo de la famosa patinadora Caroline Miferson? —me exalté —Si, ella, es mi prima, bueno, la prima de Aren y Aaron también —aceptó— ¿la conoces? —¡Claro que si! —chillé— Dios, yo la he seguido desde que tenía 9 años y conocía de su existencia por la televisión, fue mi inspiración para practicar patinaje artístico Mi yo interior quería ponerse a saltar como niña pequeña pero debía controlarme y no asustar a la hermana de Aaron que acababa de conocer justo hace menos de una hora. ¿Cómo es que no había hecho nunca la conexión?. Aaron se apellidaba Miferson, la patinadora que más admiraba desde niña llevaba el mismo apellido. En mi defensa, ¿cuántas posibilidades había que el chico estrella de mi padre y de toda la Universidad de Stanford fuera primo de mi ídola?. Casi nulas. Iba a hablar cuando escuchamos los pasos de una persona acercarse a nosotras. Ambas nos giramos encontrando a Aaron Miferson venir así acá ya vestido con una ropa muy diferente a la que estaba acostumbrado. Una camisa azul de botones y pantalones negros de vestir, su cabello rubio estaba perfectamente peinado hacia un lado. Tragué saliva al notar lo atractivo que se veía. Me puse de pie junto con Addison. —¿Y Aren y Nick? —cuestionó el rubio —Querían visitar el campo de americano —negó con burla Addison —¿No podían esperarse al viernes? —rodó los ojos —Ya los conoces —soltó una risita la pelinegra— vamos al coche, me dejaron las llaves, si no llegan en tres minutos nos vamos y que se vayan caminando al restaurante —Que mala, pero me encanta, apoyo la idea —aceptó Aaron— vámonos —De acuerdo —la mujer me dio una dulce sonrisa— con permiso, Summer, fue un verdadero gusto conocerte, le hablaré a Caroline de ti, créeme —Lo mismo digo, Addison —sonreí con sinceridad—y me encantaría Aaron nos miro a ambas como si no entendiera nada. Finalmente se adelanto tomando el ramo y ambas bolsas de regalo antes de darme una mirada rápida. —Hasta mañana, Summer Hampton —se despidió —Hasta mañana, Aaron Miferson —regresé con tono hostil Addison me recorrió con la mirada y luego a Aaron antes de soltar una risita que ocultaba muchas cosas. Finalmente ambos hermanos caminaron hacia la puerta de salida mientras murmuraban en voz baja. Solté un suspiro al quedarme sola y volví a sentarme en una de las bancas mientras esperaba a mi papá. No sabía de qué quería hablar conmigo, pero por la forma en que me había pedido que me quedara, suponía que debía ser algo importante. Miré una última vez hacia la puerta por la que Aaron y Addison habían desaparecido antes de apoyar la espalda contra el asiento y esperar en silencio a que mi papá terminara lo que estaba haciendo. *********************************************************************************************************
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