Layla esperaba una visita furiosa de Kamal, pero nunca se imaginó que sería con un grupo de militares siguiéndole. Ella abrió personalmente la puerta del palacio y su equipo de militares rodeó, con respuesta, a los del rey. —Tú y yo tenemos que hablar. —Tú y yo tenemos una hija y te han faltado huevos —dice, y él aprieta la mandíbula. —Estamos bloqueados. No hay salida, Layla, ni física ni política. Han explotado todas las pistas de aterrizaje. No solo mi hija morirá si vamos por encima de lo que están diciendo, Layla; están mis hermanos, mis sobrinos, mis hijos, mi esposa. —Entonces tu plan es sacrificar a Leonor, a mi hija, por tu reino y tu familia. —No, nunca. Pero las cosas no se hacen con el corazón ni desde la desesperanza; se hacen con la cabeza. Tenemos un plan. ¿Me dejas pa

