bc

El rastro de tus movimientos

book_age18+
55
FOLLOW
1K
READ
billionaire
revenge
dark
forbidden
love-triangle
contract marriage
BE
one-night stand
family
HE
age gap
fated
forced
opposites attract
second chance
friends to lovers
curse
playboy
badboy
kickass heroine
mafia
gangster
drama
serious
kicking
city
secrets
love at the first sight
friends with benefits
like
intro-logo
Blurb

Paola tuvo que casarse dejando a un lado sus sueños. Sin embargo, no imaginó que luego de que su esposo ganase la candidatura, y fuese nombrado presidente, alguien la hubiese secuestrado y la hubiese forzado a hacer pole dance teniéndola como una herramienta más a la hora de que destruyesen a su esposo. Ella fue solo eso, un títere en manos del enemigo. ¿O no?

chap-preview
Free preview
Prefacio
Washington Paola 2025 Vacié el líquido amargo por mi garganta haciendo que arrugase todo mi entrecejo porque fue como sentir brazas en mi garganta. La verdad era que no quería pensar en nada, no quería sentirme como me estaba sintiendo en esos momentos. Daba realmente pena, en una esquina viendo de lejos cómo su sonrisa se abría cada vez más mientras saludaba a las personas que lo estaban felicitando por ganar las elecciones, en cambio, ¿qué diablos había ganado yo? ¿Quién demonios pensaría que mi vida daría este giro tan brutal a mis veinticinco? Ni siquiera había podido terminar mis clases de ballet, mi padre me había negado rotundamente la posibilidad de poder cumplir mi sueño todo porque nuestra familia era de renombre, todo porque nadie en nuestra rama familiar había bailado ballet antes. Todos habían estudiado en Oxford y yo no fui la excepción, lo hice con todo mi mayor empeño esos cinco años que duraron la universidad. No me concentré en nada más que no fuese estudiar, solo porque él me había dado su palabra. Su palabra de poder hacer realidad mi sueño. Ni siquiera quería que me ayudara con sus contactos, me gustaba ganarme las cosas por mis propios méritos. Lo único que deseaba de mi padre era que me permitiera hacer realidad mi sueño, convertirme en… El sonido me distrae los pensamientos que el mismo alcohol había sacado y arrugo el ceño cuando veo que es un número desconocido. Parpadeo varias veces creyendo que estoy viendo mal, pero no, es un número desconocido u oculto como quieran decirle. ¿Desde cuándo me llamaban números así? Tomé la llamada y me llevé el celular a la oreja. —¿Diga? Esperé por unos segundos y cuando no oí nada a través de la línea volví a separar el celular de mi oreja creyendo que era una mala de mi celebro bajo los efectos de la ebriedad, pero no, seguía la llamada andando. —¿Diga? —¿Ve la luz roja en la frente de su esposo? Mis ojos fueron a Xavier y mientras él reía oyendo a uno de los gavinetes contar las cosas estúpidas de las que hablaban siempre los hombres como ellos y los demás fingían que los escuchaban, un punto rojo tan minúsculo como un lunar estaba marcado en la frente de mi marido. Otra vez me vi parpadeando un tanto mareada, pero ahí seguía, seguía ese punto rojo. —Es un francotirador desde el otro extremo del edificio, apuntando directamente a la cabeza de su esposo el presidente… Me exalté al instante sintiendo mi pulso acelerarse por oír y ver tal cosa, pero cuando iba a correr allí realmente asustada, la voz a través del teléfono detuvo mis paso a decir: —Se encuentra a veinte metros de él, que muera esta noche depende de usted señora Stevens. Y mi cuerpo se heló completamente, una corriente de temor bajó por toda mi columna vertebral haciendo que mi mano libre comenzara a sudar mientras que veía el punto rojo ahí, en la frente de él, de mi marido. —¿Quiere que muera su esposo? —No —espeté rápidamente. La risa llenó el otro lado de la llamada y mi sangre bulló tratando de reconocerlo por sus decibelios en vano, claro que en vano. ¡No me sonaba de nada! Mi corazón no dejaba de latir haciendo retumbar mi pecho por el repentino subidón de adrenalina. —Entonces, si desea que su esposo viva, puedes ahora mismo tiene que salir del piso en donde está e ir a otro que voy a mandarle por mensaje justo cuando cuelgue la llamada. ¿Me ha entendido? —Sí… Mi voz se quiebra por supuesto. Me sentía como en una de esas películas de acción de las que tanto Jinna disfrutaba de ver. Pero esto era la maldita vida real y un jodido francotirador estaba apuntándole en la frente a Xavier. —Cuando finalice la llamada no debe esperar ni un minuto para mover su trasero de ahí. Tiene cuatro minutos para salir del salón, las escaleras de servicio le servirán. Y un dato demás señora Stevens, los francotiradores tienen visibilidad nocturna. Y cuando la llamada se cuelga, mis piernas se mueven por inercia pero me tropiezo dos pasos después cayendo al suelo debido al estrés que cargo por toda esta extraña situación, y cuando voy a levantarme, las luces del salón se apagan. En realidad, todas las del maldito hotel haciendo que las ganas de gritar piquen en mi garganta. El frenesí del momento me provoca mareos oyendo todo a mi alrededor como si estuviese a kilómetros de distancia de las risas y la festividad que había. Meto un respingo en el suelo cuando un mensaje entra en mi celular y veo la dirección a la que debo dirigirme, así que deprisa salgo de allí con el corazón en la boca a punto de vomitar. Me tiemblan las manos y ni siquiera sé cómo es que consigo poner la linterna del celular, pero lo hago y con prisas llego a las escaleras de servicio. Mis piernas descalzas contra el frío mármol me hacen pasar saliva viendo las escaleras con el miedo haciendo erizar mis vellos. Pero aprieto mi celular y corro escaleras abajo luego de ver otra vez el piso que desea que vaya. Si él muere… si muere nunca más tendré oportunidad… él no puede morir. Bajo por las escaleras hasta que mi respiración se entrecorta haciendo que tenga que parar en el piso cuarenta. Me enderezo para respirar por la boca y otra notificación a mi celular me exalta, cuando leo que dice: Tic tac. Vuelvo a mover mis piernas aferrándome al saco que llamó vestido la mujer que me vistió hasta que llego a la planta veinte. Y todo pasa demasiado rápido, porque cuando voy a escanear el sitio con la linterna, un sujeto completamente de n***o me pone algo con un olor muy fuerte en la nariz. Y entonces los vagos intentos de escapar de sus manos se vuelven nada, porque segundos después todo se vuelve n***o para mí. Cuando mis párpados comienzan a abrirse, mi rostro está todo arrugado porque en verdad me pesan los ojos como si tuviese demasiado sueño y es que recuerdo todo lo que acabó de pasar en segundos. Me recompongo rápidamente mirando dónde estoy. Y mientras más observo, más mi ceño se frunce porque no tengo idea de dónde pueda estar. Las luces son rojas, hay un inmenso espejo y un tocador lleno de maquillaje realmente caro frente a la silla blanca acolchada que posee a juego, haciéndome comprender que es una especie de camerino. Me percato ahora de que estoy justo en ropa interior, de que me desnudaron literalmente… Mis ojos van al picaporte de la puerta que se abre de pronto y me pongo de pie a la defensiva con el miedo aún calando hondo en mis entrañas, viendo entrar a donde estoy a una mujer. Una que va vestida como su fuese una secretaria. Lleva una falda de tubo negra y una camisa a juego de color piel, su rostro está también completamente opacado por unas inmensas gafas negras. Exactamente iguales a las que yo poseo. Pero tras ellos, sus iris color ámbar me miran y luego ven el portafolio que lleva en sus manos. —¿Es la señora Stevens? ¿Paola Stevens? —me pregunta directamente en tono formal. —Sí… sí… —balbuceo porque sigo sin entender dónde rayos estoy. —Bien, espacio número cuarenta y siete. Tiene tres minutos para salir fuera. Cuando entonces me percato de que sus intenciones son decir eso nada más haciendo que el símbolo de pregunta se haga más grande en mi cabeza, la tomo de una mano para detenerla. —¿De qué hablas? ¿Qué espacio dices? ¿Dónde demonios estoy? Ella ni siquiera parpadea y de pronto su inexpresivo rostro se suaviza con una sonrisa. —¡Cierto! ¡Eres nueva aquí! —¿Dónde estoy? —inquiero nuevamente. —En un club… Mis labios vuelven a entreabrirse para volver a preguntar, pero se me adelanta: —Es un club privado. Y tú fuiste pedida. —¿Cómo que pedida? —Te pidieron esta noche. Tienes que bailarle. En tres minutos sigues por el pasillo recto hasta que veas una puerta con el número cuarenta y siete, es ahí. Con cada palabra que dice más mis terminaciones nerviosas van bullendo. —¿Bailarle? Ella entonces se quita las gafas y me mira de forma áspera nuevamente. —Cielo, cuando termine el tiempo estimado sabrás todo lo necesario. Lo único que te diré ahora mismo es que tienes dos opciones, o vas allí y bailas o mueres, tú y tu marido. Y sin más salió dejándome solas con un nudo apretando cada vez más mi garganta. Miré en todas direcciones pero no había ninguna forma de escapar de aquí a no ser por la puerta. A este punto ya sabía que estaba secuestrada. ¿Pero bailar? El timbre que no había reparado hasta el momento sonó y la puerta sola se abrió. Dudosa y con los latidos a mil, camino fuera donde lo único que hay es un pasillo pulcro con estilo sofisticado e iluminado con luces rojas de igual forma. Miro pero lo único que veo son puertas con números en ellas. Hasta que me sitúo frente a la número cuarenta y siete. Inspiro hondo pensando en que no tengo más opción, sigo llena de pánico debido a esta surrealista situación. Tomo el mango y abro sin más. Doy dos pasos dentro y las luces se prenden, luces también rojas, aunque estas van cambiando a diferentes colores en intervalos de tiempo. Subo a la plataforma de tres escalones en forma circular viendo fijamente el tubo alto frente a mí. Y paso saliva dándome cuenta de dónde diablos estoy metida. Mi pecho se infla y desinfla hasta que visualizo más allá del tubo de pole dance, hay un gran cristal como si fuese una ventana que no me deja ver a través de él, donde supongo que esté la persona que me secuestró. Un monitor se prende y me muestra la imagen de Xavier, justo ahora mismo donde seguramente esté. Aún en ese hotel con los demás ministros y entre ellos mi padre, todos sonriendo felices mientras yo estoy aquí. El punto rojo vuelve a aparecer en la frente de mi marido y eso hace que las lágrimas se esparzan por mis mejillas, que la impotencia me llene los sentidos mientras me siento asfixiada entre estas cuatro paredes. Bailar. Debo bailar. Me acero al tubo con todo dentro de mí agrietado pensando en lo que estoy a punto de hacer. Las lágrimas no dejan de escurrir por mis mejillas mientras que el estéreo se prende y la música empieza a llenar el pequeño cubículo que solo está construido para ser a partir de hoy mi infierno personal. Comienzo por lo bajo hasta que voy dando vueltas de forma hábil alrededor de él hasta suspenderme en lo alto tratando de desconectar mi cabeza de mis movimientos. Pero es inevitable, porque termino cayendo. El estruendo hace que chille sintiendo el dolor en mi cadera tensar mis músculos, y termino vuelta un ovillo sobre la plataforma hasta que el sonido certero de un tiro llena el lugar y exaltada miro la pantalla que antes mostraba la reunión que antes había en el hotel. Ahí se ve todo vuelto un caos, pero no ha muerto Xavier, ha muerto el jefe de servicio postal —uno de los gabinetes del presidente—, que estaba sentado a su derecha haciendo que le miedo entonces sí me haga temblar de verdad. Estoy en un club. Un club stripper y fui pedida como dijo. Alguien quiere verme bailar pole dance mientras juega con la vida de mi marido, el presidente de Estados Unidos como si fuese su títere. Como si los dos fuésemos sus títeres. Alguien poderoso está envuelto en esto y yo, he sido el eslabón débil de Xavier. La única parte débil que él posee y por tanto el primer blanco de ataque. No sabía que Xavier tuviese enemigos así, pero los tiene. Y algo me dice que este es solo el comienzo.

editor-pick
Dreame-Editor's pick

bc

MI POBRE ESPOSO MILLONARIO

read
16.0K
bc

Una niñera para los hijos del mafioso

read
61.2K
bc

Domando al Amor

read
6.9K
bc

La esposa rechazada del ceo

read
224.4K
bc

el amor lo cura todo

read
2.4K
bc

Tras Mi Divorcio

read
578.0K
bc

DIVORCIADA: MI EX-MARIDO ME QUIERE DE VUELTA

read
6.6K

Scan code to download app

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook