No más hijos.

1301 Words
Lo vi salir de la habitación después de la agresión que sufrí yo salí un momento después, fui a la habitación de mis hijos y ahí me quedé a dormir, me recosté en la pequeña cama de Fátima a su lado abrazándola para no sentirme tan desolada. Durante la noche pensaba en lo que había pasado pues me sentía demasiado frustrada y molesta por el echo de que mi madre no me creyera, así es ella nunca cambió solo tenía una actitud diferente pero seguía con su mismo pensamiento tonto. Por la mañana desperté y realicé las mismas actividades que usualmente Solía hacer todos los días antes de ir al trabajo, vestir a mis hijos y prepararlos para llevarlos a casa de mi madre, no quería hacerlo pero no tenía opción de dejarlos con alguien más. Salí de la habitación decidida a correr a Román de la casa no lo quería viviendo aquí por más tiempo, la cama estaba hecha eso quería decir que no había dormido en casa, suspiré aliviada al no tener que verlo y salí con mis hijos. Al llegar a casa de mis padres mi papá salía rumbo al trabajo me sonrió y dio un beso en la cabeza al igual que a mis hijos. —¡Cuídate Olga! Después hablamos. Adiós mis consentidos. —¡Ok papá! —¡Adiós abuelo! Me dí la vuelta y seguí caminando, al entrar fui directo a la cocina y ahí estaba Román sentado desayunando como si nada pasara. Al verlo Fátima corrió a sus brazos llamándolo, eso no era extraño ella lo quería como si fuera su verdadero papá no conocía ninguna figura paterna aparte de él y mi papá. —¡Papi! —Dame un beso mi niña porque ya me iré a trabajar. —En la noche hablamos. Me habló al levantarse de la silla, ví como Fátima le dió un beso en la mejilla y después fue directo con mi madre. —¡Hola abuela! —¡Hola mi pequeña Fátima! Toma ésto desayuna antes de ir a ver televisión. Antes de que te vayas al trabajo, es la fecha de ingresos al preescolar, debes anotar a Fátima. —Pediré permiso para llegar más tarde al trabajo el día de mañana y así iré a anotarla. —Y todavía tenemos que hablar de lo que sucedió ayer, no puedo creer que Román tuvo que venir a dormir aquí por tus tonterías Olga. —Y yo no puedo creer que te pongas de parte de tu hermana y de él y no me creas a mi mamá. —Ya me explicó Román lo que pasó, sólo te estás haciendo ideas en la cabeza por culpa de tus celos. Apreté mis puños con mucha fuerza no podía creer lo que escuchaba, mi propia madre me tiraba de loca y creía en la palabra de un hombre que no es su familia. —Me voy al trabajo. Salí con los ojos apunto de soltar lágrimas por el gran enojo que sentía pero me contuve, me dolía la cabeza de tanto pensar, durante todo el camino medite de como resolvería todo, al llegar al trabajo ya tenía idea de lo que haría por el momento. —¡Hola Olga! ¿Que tal tu fin de semana? —¡Pésimo Angélica! El peor de todos. Le conté todo lo que había sucedido desde el sábado por la noche cada detalle de todo y sólo podía ver en su rostro una mirada llena de asombro. —¡Ese maldito! ¿Que harás? —Decidí que lo voy a correr de la casa, yo sé que se compró con los ahorros de los dos pero la hipoteca y escrituras están a mi nombre yo la estoy pagando así que tengo más derechos sobre ella. —Bien amiga yo te apoyo. —No sé cómo funcionará todo y tengo un plan extra para que no se alteren mis planes a futuro. —¿Que harás? ¡No hagas una tontería por favor! —Al contrario es algo para no ponerme en un riesgo mayor. Comenzamos a trabajar y Angélica cada que tenía tiempo me volvía a recordar que no debía hacer alguna tontería. Llegó la hora de comida y yo me pensaba salir pero no sin antes avisarle a mi amiga lo que pensaba hacer. —Angélica tienes que saber algo, iré a la clínica, voy a preguntar por el DIU. —¿El DIU? ¿Qué es eso? —Cuándo nació Fátima me hablaron de él, es un método para no tener hijos en ese año no lo creí necesario ya que no quería casarme ni mucho menos tener hijos y ahora lo pensé mucho de camino aquí. No sé si Román se irá a la primera o que sucederá así que decidí usarlo. —Buena idea así no te embarazas de nuevo de ese idiota. Yo te acompañaré amiga no te dejaré sola. Fuimos a la clínica más cercana y al pedir informes me hicieron muchas preguntas personales, al responderlas la enfermera me dijo que estaba en la fecha óptima para que lo pusieran si aceptaba lo harían en ese momento. Yo acepté y después de firmar algunas hojas de consentimiento, me hicieron entrar a un pequeño consultorio me quité la ropa y usé una bata de hospital, el proceso fue muy rápido un poco incómodo pero ahora podía estar más tranquila no quería traer más hijos con un ser tan despreciable cómo lo era Román. —Tomaste una muy buena decisión chica, el tener hijos es una enorme responsabilidad. —¡Gracias por todo! ¿Hay alguna indicación en específico? —Ninguna, puedes hacer tu vida normal. Recuerda leer el folleto de información y también que lo debes de cambiar en cinco años eso es lo más importante, viene en el folleto. Salimos y regresamos al trabajo, Angélica me compró algo de comida en el camino y comíamos mientras caminábamos, reíamos y hablábamos eso me hacía olvidar un poco mis problemas. Llegamos al trabajo y antes de entrar Angélica me tomó de los hombros y me dió un fuerte abrazo. —Tienes el número de teléfono de mi casa, si en la noche Román se pone muy intenso llámame y yo iré. —¡Eres lo máximo amiga! Al término de mi jornada laboral fuí por mis hijos y como si ya me estuviera esperando, mi mamá estaba ahí sentada en un sillón con una mirada acusadora. Sabía muy bien que comenzarían los regaños y reclamos al estilo de la señora Rita, me había dado cuenta que nunca cambió por completo sólo llevaba puesta una careta para disimular su mal comportamiento con sus hijos. —¡Me quieres decir! ¿Que diablos te sucede Olga? Eres tan mezquina que acusas a tu esposo y tú propia tía de algo tan bajo, no puedo creer que seas tan tonta. —Lo que yo no puedo creer es que no confíes en mí y no me creas mamá. —Como creerte si no eres el mejor de los ejemplos ¿o sí? —Mamá eso no tiene nada que ver, el tener a Fátima fue un pequeño error mío. —No eres confiable, Román ayer estuvo llorando porque está muy triste al ver cómo lo tratas. Yo estaba furiosa quería gritar, romper y aventar todo pero me contuve, apretando los puños para tranquilizarme un poco y contando mentalmente supe que mi mamá era mi enemiga en ésto así que decidí hacer las cosas a mi modo, excluyendo a esa mujer que me dió la vida mis planes seguían dejaría a Román sin que ella lo supiera hasta el momento decisivo. No aguanté más y me despedí con mucha calma tomando a mis hijos salí de inmediato de esa casa que comenzaba a asfixiarme.
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