Un susto.

1448 Words
Al llegar a casa Román no estaba ahí, era extraño ya que él siempre estaba descansando viendo televisión, como de costumbre hice mis deberes mientras mis hijos jugaban en su habitación terminé y los preparé para llevarlos a dormir yo también estaba por dormir cuando escuché como se abría la puerta de entrada suspiré y me preparé para lo peor. —¡Quiero el divorcio Román! Le solté a la primera en cuánto entró a la habitación. —Estás loca, yo no te daré nada. Comenzó a quitarse la ropa y ponerse la pijama para meterse a la cama. —Roman no estoy jugando, dije que quiero el divorcio. ¿Crees que después de lo que vi ayer quiero estar contigo? —No pasó nada, estás tan mal de la cabeza que tus celos te hicieron ver algo que no era, así que deja tus tonterías y ve a dormir. —No estoy ciega ni mucho menos mal de la cabeza, sé muy bien lo que ví y no te quiero más aquí. Román me das asco no entiendo ¿cómo pudiste meterte con ella? Y lo peor de todo en casa de mis padres eres tan despreciable. Se levantó con los ojos perdidos y sumamente furioso me agarró del cuello y me azotó contra la pared dándome un golpe en las costillas. —Ya te dije que no pasó nada y si sigues con esa estupidez tuya pagarás las consecuencias haré de tu vida un verdadero infierno. A no lo olvides no volverás a ver a tus hijos si continuas. Me soltó, yo apenas podía respirar y cuando levanté el rostro ví venir su fuerte mano contra mí, la bofetada que me dió fue tan fuerte que caí al suelo me golpee contra la pared. Román se fue a dormir como si no hubiera pasado nada, yo estaba un poco mareada y después de algunos minutos pude levantarme con un poco de dificultad, salí de la habitación y esa noche dormí en el sofá, respirando profundamente pensaba en que era lo que podía hacer para lograr que se fuera de la casa ya lo había intentado por las buenas pero no funcionó, quedaba claro que con mi madre no contaba para nada así que estaba sola en ésto, mi hermano Néstor era muy joven aún y no quería que le hiciera algún daño por lo tanto no era opción el decirle lo que estaba pasando, mi hermana era muy joven y su mentalidad era muy parecida a la de mi madre, estaba sola. Por la mañana desperté y me dolía el cuerpo, tenía algunos moretones a causa de la caída y en la frente se podía ver un ligero abultado, casi nunca usaba maquillaje pero el día de hoy si era necesario. Tomé a mis niños me fuí más temprano, necesitaba hablar con mi padre antes de que se fuera al trabajo tenía que buscar apoyo de alguna parte. Al primero que ví a mi llegada fue a mi hermano Néstor estaba por irse a la escuela, cabe mencionar que mi mamá a él si le pagó estudios porque es hombre y necesita estar preparado, no lo culpo él no tiene culpa alguna de los pensamientos retrógrados de mi mamá. —¿Néstor y mi papá? —No está Olga, se fue de viaje anoche por su trabajo. —¿Sabes cuando regresa? Mi hermano se dió cuenta que mis palabras sonaban nerviosas y podía notar un poco de desesperación en mi actuar. —¿Pasa algo hermana? Puedes decirme lo que sea ya lo sabes. Estaba por contarle pero mi mamá salió de casa así que tuve que guardar silencio y decir algo totalmente diferente, como siempre lo primero que hizo fue darme una reprimenda. —Nada sólo quería saludarlo. —¿Que haces aquí tan temprano? Deberías estar preparando el desayuno para Román ¿cómo se irá a trabajar así? Eres una inconciente no sabes cuáles son tus obligaciones. —Esperaba llegar temprano para ir al preescolar mamá y no salir muy tarde. —¡Entra ya! Tú ya ve a la escuela Néstor llegarás tarde. Después de estar un par de minutos dentro de la casa me despedí y fui al preescolar, hice las gestiones correspondiente y después fui a mi trabajo. Pensando en todo lo que había pasado decidí recrear mi plan no tenía muchos ahorros ya que yo solventaba los gastos de la hipoteca y el transporte para llevar a mis hijos todos los días eso ocasionaba que mis finanzas apenas y alcanzaran durante el mes. —¡Necesito otro trabajo mejor remunerado! Entre más ahorre más rápido podré deshacerme de Román, también necesito apoyo de alguien ¿Pero donde lo encuentro? Llegué a la tienda y después de trabajar todo el día distraída, se me cayó una caja en la cabeza y me dejé caer al piso, Angélica corrió a ver lo que sucedía cuando escuchó mis lamentos y lágrimas silenciosas, había aprovechado ese golpe para dejar salir todo el pesar que mi corazón sentía. —¿Que pasó, estás bien? —¡No amiga! Se me cayó la caja en la cabeza soy una tonta. —No eres una tonta, ven aquí. El abrazo de mi amiga me hacía sentir en un lugar seguro, ( ahora puedo entender que eso es muy importante, tener una red de apoyo con la que puedas contar siempre, tener un lugar seguro) —Toma un descanso yo termino de acomodar ésto. Terminamos de trabajar y me fui por mis niños al llegar a casa mi mamá me vió confundida. —¿Que haces aquí? —¿Cómo que, que hago aquí? Mamá vine por los niños. —Román vino por ellos y se los llevó. Mi cuerpo comenzó a temblar del miedo recordando sus palabras de la noche anterior. —Mamá ¿porque dejaste que se los llevara? —Es su papá, no te quejas todo el tiempo que no te ayuda a venir por ellos, pues ya se los llevó, mejor ve a casa. Salí tan deprisa que no escuché a mi hermana Celia llamarme, tomé un taxi para llegar más rápido y mientras iba en camino rezaba para que estuvieran en casa. Al llegar le pagué rápido y bajé, las luces de la casa estaban apagadas eso significaba que no había nadie, abrí y busqué desesperada por todas partes. Durante dos horas no supe nada de ellos hasta que escuché cómo abrían la puerta, corrí y vi como entraba Román sólo. —¿Dónde están mis hijos? Román que hiciste ¿dónde están? ¡Dime, por favor! Mis súplicas estuvieron acompañadas de lágrimas mientras lo tomaba de la camisa. —Si sigues con tus estupideces me los llevaré, recuerda que los dos son míos tanto tu hija como mi hijo llevan mi apellido. —¡Román por favor dime! —¿Dejarás de lado tus ocurrencias del divorcio? —Si te lo prometo no lo mencionaré más, pero dime dónde están. —Es tarde, tengo sueño iré a dormir mañana los traeré por la noche. —Román no puedes hacer ésto, llamaré a la policía. —¿Y que les dirás? Que el padre de tus hijos llevo a sus hijos a dar un paseo. —Dime donde están te lo pido. —Si te comportas bien ésta noche te lo diré. Mis lágrimas comenzaron a caer mientras Román me llevaba a la cama, me resistí pero no podía hacer mucho si quería saber dónde estaban mis hijos, me quedé inmóvil esperando a que él terminara lo que hacía. —Eres bonita y con un cuerpo bonito pero deberías cooperar más para tenerme contento. Tus hijos están con mi hermana así que mañana en la noche te los traeré. Esa noche no pude cerrar los ojos, no sabía si mis hijos estarían bien o no, no sabía dónde vivía si hermana yo no frecuentaba a su familia más que quizá una o dos veces al año y nos reuníamos en casa de su mamá. Ahora estaba más tensa y preocupada de lo normal. Me dí una ducha tallando mi cuerpo con demasiada fuerza me sentía demasiado sucia y asqueada por lo que acababa de suceder no quería sentir el olor de Román sobre mí. Por la mañana le pedí que me diera la dirección de su hermana y no accedió sólo dijo que si seguía molestándolo no me los llevaría durante toda la semana. Fui directo a la estación de policía y efectivamente se burlaron de mi cuando les dije que mi esposo se había llevado a mis hijos a casa de su hermana, no me quedó de otra más que esperar.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD