Ser el padre de Fátima

1055 Words
No volví a ver a Juan Pablo por unos meses, pensé que al saber que tenía una hija lo había alejado de mí pero eso no me preocupaba al contrario me sentía tranquila ya que no me gustaba sólo me caía bien. Durante ese tiempo también dejé de ver al chico del autobús, la calma había regresado a mí, no sé cómo explicarlo pero sentía algo extraño cuando lo veía pero malo no la sensación de volver a ver a alguien que te agrada. Llegué a pensar que ya no vería a Juan Pablo y no podía estar más equivocada habían pasado seis meses desde que no sabía de él y un viernes volvió. —¡Hola Olga! Nos vemos de nuevo. —¡Hola Juan Pablo! Pensé no trabajabas más en la empresa. —¿Eso te dolería? —Eres muy gracioso, sólo era una teoría. —¡Decepción total! Seguía cubriendo la otra ruta y como esa es foránea pues tengo que viajar mucho. —Ya veo. ¿Volverás a tomar ésta ruta? —Si ya la retomé contrataron a alguien para ese puesto y yo regreso al mío. —Tengo que volver al trabajo, te dejo. —¡Olga! —Dime. —Quiero saber si has pensado en salir conmigo. —No sé, no quiero salir con nadie. —Podríamos hacerlo como amigos ¿que dices? ¿Te parece si vamos el domingo a la feria? Podemos llevar a Fátima tengo mucho tiempo sin verla ya debe ser enorme. —Lo pensaré un rato. —No es por presionarte pero me voy en veinte minutos. —Te diré antes de que te vayas. En el tiempo que no ví a Juan Pablo entró a trabajar con nosotros una chica llamada Angélica, era un año más grande que yo y nos llevábamos muy bien fue mi primer, única amiga y compañía en tiempos difíciles. Entré a la bodega y Angélica levantó una ceja y me acorraló en una pequeña mesa. —¿Quién es el chico? —Es Juan Pablo, de quién te hablé éste tiempo. —¿Es él? No está mal, no es muy guapo pero es simpático. Angélica hablaba mientras veía a Juan Pablo por una pequeña rendija. —Escuché casi todo ¿irás a la feria con él? —No sé, mi mamá no me dejará ir y lo sabes. —Olga nos conocemos hace cinco meses y eres mi mejor amiga así que te ayudaré con eso. Iré a tu casa y pediré permiso por ti, diremos que irás conmigo a la feria. —Mi mamá podría darse cuenta. —No Olga claro que iré a la feria contigo, pero llegando ahí tú te vas con Juan Pablo y yo me quedo con mis otras amigas nos volvemos a encontrar más tarde y regresamos juntas. —Me da miedo, si mi mamá se entera me mata. —Olga no haces más que trabajar y atender a Fátima, limpiar y lavar en tus ratos libres creo mereces un poco de distracción, ve y dile que sí irás. —¡Ok! Pero se me corren de mi casa por qué me descubren, tú me darás asilo. —Obvio sí, mi casa es muy grande no es como si no cupieran tú y Fátima. Tomé valor y después de suspirar un par de veces, salí de la bodega y fui directo a dónde estaba Juan Pablo. —Si iré contigo a la feria. —¡Genial! Dame tu dirección y pasaré por ti a tu casa. —Por el momento no, mi mamá no me dará permiso si sabe que iré contigo, mejor nos vemos en la entrada. —No me agrada esa idea yo quisiera conocer a tu familia y sepan que clase de hombre soy. —Mi mamá es una persona muy difícil, será mejor que por ahora sea así, pero si no quieres pues lo olvidamos y listo no pasa nada. —¡Ok! Acepto que por el momento que sea así. Juan Pablo se fue y la tarde pasó muy rápido salimos del trabajo y Angélica me acompañó a mi casa, llegamos y habló con mi mamá. —Buenas noches señora Rita. —Buenas noches Angélica ¿no deberías estar en tu casa? Ya es muy tarde. —Si señora pero quería pedirle permiso para que Olga y Fátima vayan conmigo a la feria el domingo. —El domingo Olga lavará ropa por lo tanto no puede salir. —Si me das permiso de ir mamá puedo hacerlo el sábado cuando llegue del trabajo. Mi mamá meditó por unos minutos moviendo la cabeza en aprobación aceptó. —Está bien puedes ir pero no te daré dinero de más. —Descuide señora Rita, yo las estoy invitando. Nos vemos mañana en el trabajo Olga, compermiso señora. El domingo llegó y temprano me alisté y también a Fátima, llegó Angélica por nosotras y nos fuimos juntas. Al llegar a la feria Juan Pablo ya nos esperaba en la entrada, levantó la mano para saludarnos y caminó para encontrarse con nosotras. —¡Hola chicas! ¿Tú eres? —Angélica, amiga de Olga y casi tía de ésta princesa. —Un gusto, ven aquí princesa tenía mucho que no te veía ya estás enorme. Mi pequeña Fátima comenzó a hacer algunos pucheros y la tomé en brazos de inmediato. —Lo siento, no está acostumbrada a estar con extraños. —Lo entiendo no te preocupes, entremos. Ese día fue muy divertido, Juan Pablo estaba siempre atento a mis necesidades y las de mi bebé, comimos y paseamos por un par de horas. —Olga podríamos salir para conocernos más si tú me aceptaras. —Lo siento, pero ya te expliqué que no quiero salir con nadie por el momento, me caes muy bien pero no puedo verte como algo más. —Está bien, lo entiendo. Sabré esperar a que te decidas en darme el sí, me gustas mucho y en un futuro cercano quisiera ser el padre de Fátima. —Me tengo que ir, Fátima ya está dormida y es tarde. Salí a prisa en busca de Angélica para ir a casa no quería dar más explicaciones del porque no podía aceptar su propuesta. Una propuesta que de haber aceptado nuestras vidas no hubieran sido tan miserables por algún tiempo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD