Visita inesperada.

1155 Words
Durante los siguientes días estuve tranquila, hasta que volví a ver a ese chico extraño, tomó el autobús en el que yo iba a mi trabajo, el asiento detrás de mí estaba vacío así que se sentó en ese lugar. Podía sentir su aliento en mi cuello y su aura detrás de mí eso me causaba un poco de escalofríos no le gustaba para nada. —¡Hola! No respondí a su saludo, una opresión en mi estómago evitaba que yo abriera la boca. —Mi nombre es Román y te he visto durante mucho tiempo, eres muy linda ¿cuál es tu nombre? Tocó mi hombro con la punta de su dedo y sentí algo de incomodidad. —¿Hola? —Por favor no me toques, no me gusta que lo hagan. —¡Ok! Pero dime ¿cómo te llamas? —Olga. En ese preciso momento me mordí la lengua después de decir mi nombre, no sé porque lo dije quizá ya estaba escrito en mi destino. —Bonito nombre y dime Olga ¿que edad tienes? —17. Maldita sea mi suerte y mi estupidez ¿porque le dije mi nombre y mi edad? Ésto estaba mal no quería que supiera cosas de mí y estoy respondiendo sus preguntas, mi respiración era rápida y tenía dolor de estómago sólo quería llegar rápido a mi destino. —Eres muy joven, yo tengo 18 somos de la misma edad. Moví la cabeza en respuesta y no volví a responder, pronto llegué a mi destino y bajé del autobús sin despedirme, escuché una voz detrás de mí mientras tomaban mi mano. —¡Adiós Olga! Espero verte mañana. Jalando mi mano con algo de fuerza bajé a toda prisa y caminé de la misma forma, giré mi cabeza para ver si me seguía pero gracias al cielo no ví a nadie. Llegué a la tienda y ya estaba Angélica sentada en la escalera de entrada. —Llegué muy temprano, te noto algo pálida ¿pasó algo? En lo que esperábamos a que llegara la señora Vera le conté que había visto al chico raro y todo lo que sucedió. —Que hombre tan raro no confío en alguien así. —Ni yo, cambiemos de tema no quiero recordar lo de hoy. Se acerca el cumpleaños de mi Fátima y quisiera hacerle un pequeño festejo. —Si hay que hacer algo. —El problema es que será muy pequeño porque no tengo mucho dinero, ya sabes que mi mamá me quita casi todo lo que gano. —Olga ya te he dicho que es mejor te vayas a vivir sola, tu mamá es muy cruel contigo. —Y si me voy ¿quien cuidará a Fátima mientras trabajo? Es por eso que aguanto Angélica, no tengo quien me cuide a la bebé y no tengo a dónde ir con ella. —Y ni como ahorrar para salirte de ahí, la señora Rita es una total dictadora, te quita casi todo tu sueldo y te pone a limpiar cuando llegas del trabajo. Ya te dije que si quieres puedes ir a vivir conmigo. —Gracias Angélica pero... El muerto y el arrimado a los tres días apesta y no quiero causar ningún tipo de conflicto en tu casa. —Mi propuesta sigue presente para cuándo quieras. Y por cierto yo te ayudaré con el pastel de cumpleaños para la bebé, es su primer año no debe pasar desapercibido. —¡Muchas gracias amiga! Durante los días que pasaron ocasionalmente encontraba a Román en el autobús, me sonreía y cuando podía quería charlar conmigo pero yo lo evadía lo más que podía. Llegó el día de cumpleaños de Fátima los pocos invitados que había eran familia y solo algunos conocidos como la señora Vera y Angélica. Todo estaba perfecto para mí pequeña la decoración era en color rosa y llevaba puesto un vestido color blanco, mi mamá estaba como nunca la había visto, feliz y riendo con sus hermanas y cuñadas, después de los obsequios estuvimos conviviendo un poco más y después comenzaron a marcharse, me despedí de Angélica y se fue ya era tarde. —Nos vemos el lunes en el trabajo. —Gracias por el pastel y el obsequio para mi bebé. —Lo hice con mucho gusto. Después de despedirnos con un abrazo comencé a limpiar un poco la casa mientras Fátima comía pastel sentada en su silla. Ya se habían ido la mayoría de los familiares invitados cuando escuché un pequeño alboroto pensé que era algún familiar despistado que había llegado tarde así que no salí a ver ya que seguía limpiando. Mi mamá entró a la casa llamándome con un tono de exaltación. —¡Olga ven aquí! Te quiero presentar a alguien. Al ver a ese chico me quedé helada, no podía moverme sólo abría los ojos con sorpresa y sentía como mi estómago se oprimía por dentro. —El es Román, es un chico muy trabajador y es hijo de una conocida. —Hola Olga, no sabía que eras hija de la señora Rita. —¿Ya se conocían? Eso es mucho mejor así no tendrán algún inconveniente al platicar. —¿Que haces aquí? —Tu mamá conoce a mi mamá y desde la semana pasada me quería presentar a su hija, dijo que tenía una nieta ¿es ella? Por cierto nunca imaginé que fueras tú. —Si ella es mi hija. —El mundo es muy pequeño no crees. Toma le traje un pequeño obsequio a tu hija. —No te hubieras molestado. —En realidad traje algo muy pequeño porque no sabía que eras tú, de haberlo sabido le traigo algo mucho más grande. —No es necesario, de verdad. Tomé el obsequio y lo puse sobre la mesa, seguí limpiando sin hacerle mucho caso al chico parado junto a la puerta, sólo podía escuchar que hablaba pero no ponía atención a su charla, sólo movía la cabeza. Hasta que escuché unas cuantas preguntas incómodas, fruncí el ceño y respondí de una manera apática. —¡Y dime Olga! ¿Cómo es que quedaste embarazada tan joven? ¿Quién es el padre de tu hija? —No quiero sonar grosera pero no es tu asunto. —¡Sólo quiero charlar y conocernos más! —Yo no deseo conocerte, será mejor que te vayas estoy muy ocupada limpiando y tengo que dormir a mi hija. —Bueno sigamos después, nos veremos mañana. —No puedo verte, lo siento. —¡Claro que nos veremos! Tu mamá ya dio su autorización para que nos sigamos viendo ¡hasta mañana Olga! Con una sonrisa un poco malvada Román se alejó, yo me quedé estupefacta totalmente congelada en mi sitio ¿cómo era posible eso? Yo no quería volver a ese chico y mucho menos después de las preguntas que me hizo, se estaba entrometiendo en asuntos que no le conciernen.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD