Adali
No sabía ni donde meter la cabeza, parecía avestruz, totalmente asustada ¿Cómo fue posible que me imaginará todo eso? Lo peor vino cuando reaccione, tenerlo frente a mi en la misma posición de cuando... Bueno ya saben, mi cabeza loca.
Pero bien que querías que en verdad pasará.
No lo pondré a discusión, pero al parecer él no me ve del mismo modo, sus gritos hacia mi, lo dejaron más que confirmado, su ojos parecían dagas dispuestas a clavarse en mi, para el debo ser una persona sin convicción y mucho menos responsable.
Yo si quisiera que me clavara.
Ruedo los ojos internamente, esta consciencia esta más loca que yo, de eso no hay duda.
Loca, loca pero sé más que tú, por favor amiga, date cuenta.
Pero se equivoca, estoy muy comprometida con este empleo, no solo por la parte personal, este es mi sueño, la compañía más grande de sistemas y codificación, vías de movilidad y comunicación, con una, o mejor dicho, la mayor central de equipo computacional en todo el país y la segunda a nivel continente.
Tal vez no trabajaré directamente con los mejores ingenieros, pero podré aprender y ver de cerca como se desarrollan los diferentes códigos, sistemas, entre otras cosas de las cuales solo tengo los conocimientos básicos.
El recorrido empezando por el sótano, donde se encuentra la base central de cómputo, fue como si me enviaran a una juguetera solo para mi, ser becaria de este lugar sería aún mejor que ser asistente del presidente y dueño de la empresa.
Sé que en cuanto papá se recupere y pueda volver a trabajar, yo retomaré mis estudios, y si tengo un buen desempeño, tal vez el cara de palo de mi jefe, me acepte para una pasantia acá.
Durante todo el recorrido su cara fue la misma, serio, con ganas de estrangular a medio mundo, de quítense que me los trago vivos ¿Será que en algún momento sonría? Porque no lo he visto hacerlo durante toda la mañana.
Es el medio día y fuimos a almorzar a la cafetería de la empresa, me presento a varios nuevos compañeros y me siguió explicando todo lo relacionado con llevar su agenda.
Es bastante exigente, tiene un orden para todo, qué si las citas con tal y tal empresa solo durante la mañana, y con estas otras solo después del almuerzo, que si con fulanito o merenganito antes de las cinco, y para sus padres nunca hay tiempo.
No sé que problemas tenga con sus padres, pero de lo que estoy segura es que no es normal que no quieras ver a tus papás.
Solo el sabrá sus motivos, adicional a eso, tiene una rutina de alimentación, ejercicio, compras, revisiones y juntas con los miembros de su equipo.
Algo que he de reconocer, es que cada mes no se elige a una sola persona como empleado reconocido, se da un reconocimiento por área, eso quiere decir que al mes se entrega una gratificación monetaria a las más de quince áreas que existen en la empresa.
Algo bueno tenía que tener el cara de palo.
El palo es lo que importa.
Oye respeta.
¿Queeeé? Es verdad ¿O ya se te olvido el mal viajesote que te diste hace unas horas?
Hay no, no llevo ni veinticuatro horas de conocerlo, y ya me he puesto como tomatito bien maduro más veces de las que puedo contar.
Y quien no, si está como me lo recetó el doctor.
Por andar pensando cosas que no debo, no me doy cuenta de la hora, son casi las cuatro de la tarde y ya me encuentro instalada en mi escritorio, o mejor dicho oficina contigua a la de mi jefe.
Cabe mencionar que yo me encargaré de trabajar codo a codo con el cara de palo, pues el señorcito tiene secretaria personal, pero yo seré su mano derecha, según él, pues a mi me parece que soy su secretaria pero con oficina.
En fin, por lo menos hoy ya casi se acaba el día, y como saldré temprano le daré una sorpresa a Matías en su casa.
Matias, Matías, Matías ¿Qué no hay otra cosa en esa cabecita tuya que no sea el pelmazo ese?
No, él es mi amor bonito, después de lo que pasamos, él fue el único que creyó en mi, él único que estuvo para mi.
No es verdad, no te engañes por favor, el tipo solo hace que te sientas siempre mal con sus comentarios.
El me ama, y de eso no hay duda.
Alguien que te ama, no te dice todo lo que el orangután ese...
¡Basta! El me ama y punto.
El día que te des cuenta de la clase de basura misogina que es, ni vengas llorando.
Eso jamás va a pasar.
Sobre advertencia no hay engaño, ya te dije eres tú la que no quiere darse cuenta.
Dejo a mi consciencia de lado, hay algo en el fondo que me dice que tiene razón, y sé que me aferro a Matías como mi salvador, pero en verdad el fue el mayor de mis soportes cuando...
TOC, TOC, TOC.
La puerta de mi oficina es tocada, me levanto para abrirla, casi me voy de espaldas cuando veo al cara de palo de mi jefe, tiene una mano recargada en el marco de la puerta, el cabello despeinado con los rizos alborotados, los primeros dos botones de la camisa abiertos y el saco en la mano.
Pero que bella imagen, y tú pensando en el barbajan.
– ¿Nos vamos?
–A si claro, tomo mis cosas y me retiro.
– Excelente, la espero.
No sé que cara puse que de sus labios sale una pequeña carcajada, la cual cubre con su mano y carraspea para disimularlo.
– Por hoy la llevaré a su casa, así que vamos.
No digo nada y corro a tomar mi pequeño bolso, apagar la pc y salir con él rumbo al estacionamiento de la empresa.
Al llegar al auto y a pesar de su mala cara, nuevamente me abre la puerta y me tiende la mano para ayudarme a subir.
Él si es un caballero.
Ya estando ambos dentro, enciende el auto y tomamos el rumbo de mi casa, recuerdo a Matías y le indico que me deje antes.
– Señor Samuelle, disculpe que me aproveche de su generosidad, pero ¿Podría dejarme en la parada del metro?
– ¿No va a su casa?
– Ammm este, bueno, no.
Veo como sus manos se ponen blancas de lo fuerte que aprieta el volante, aquí vamos de nuevo, don señor cara de palo activado, ruedo los ojos mentalmente.
– Deme la dirección.
– ¿Perdón?
– Que me de la di rec ción.
– Oh no, no, no, no, es un asunto personal, de verdad solo déjeme en el metro. – Digo subiendo la manos abiertas hacia él y moviéndolas a la par de mi cabeza negando lo que acaba de decir.
– Tengo que cuidar a mi asistente, así que deme la MALDITA DIRECCIÓN DE UNA VEZ. – Grita demasiado fuerte, de repente mi cabeza se empieza a llenar de imágenes y sonidos que pensé no volverían jamas.
Todo se torna oscuro, no alcanzo a distinguir nada, se escuchan voces que no conozco, se oyen pasos acercándose y alejándose a la vez, de repente alguien tira de mi cabello, siento su respiración en mi cara y una lengua deslizarse por mi mejilla.
Las lágrimas corren sin control por mi rostro aterrado, estoy atada de pies y manos, mis ojos están vendados, el olor en este lugar es horrible, entre el llanto y el asco y a pesar de tener un par de días sin probar alimento, mi estómago se revuelve, no sale nada de mi boca, ni saliva, estoy demasiado deshidratada.
Alguien me toma por los hombros y me sacude, solo quiero que me suelte, no soporto su toque, los gritos siguen y siguen.
– ¡ADALI, ADALI REACIONAAAAA!