Ya lo tenía en mis brazos. Ahora nadie podrá quitármelo. —Nicolás, amor resiste, solo hasta el amanecer —abrió sus ojitos, se quedó mirándome, intentó levantar su mano, pero no pudo, por eso lo ayudé—. Aquí está tu mami. Sonrío, tomó un poco más de agua, era milagroso ver como su semblante fue tomando un poco de color, más no fue suficiente, se quedó dormido. Tomé sus signos vitales, estaba débil. Aún hay muchos hombres malos. Lo abracé. —Resiste amor, papi sabrá curarte. Espero que Hans ya haya llegado, lo veo muy mal. Las lágrimas salían sin control de mis ojos. ¿Cómo puede haber seres así? Gracias Jenna, gracias a ti yo no me convertí en esos demonios de la planta baja, seres carentes del Creador. ¡Nicolás era un niño de tres años! Lo mantuve en mis brazos, parecía mentira que

