Con todo este corre, corre, se me había olvidado darte las gracias. «De nada». Ahora también es tu hijo, tiene tu sangre. «Es mi hijo desde que llorabas con amargura por su ausencia». Gracias. «No. Gracias a ti por no permitirme ser un demonio. Prefiero el camino difícil, el lleno de lo que veo en este momento». Amor. Han pasado dos semanas desde la recuperación de nuestro hijo, no me separo de él. Ha reaccionado bien al plan de alimentación implementado por Hans, lo duermo en mecedora, a veces Nicolás lo hace cantándole como lo hacía Edmund cuando nació. La actitud de Nico pasó de la tristeza a la alegría, jugaba con sus primos, se ha convertido en el consentido de todos. Sus tíos lo lanzaban de un lado al otro, a distancias bastantes considerables y a él le agradaba, todo era s

