Estaba asombrada, en mi mano tenía un bello anillo de compromiso. —Amor, debo viajar. —Eso no fue agradable escucharlo, por fin estamos bien, ¿ahora debe viajar? —¿Viajar? —Me quejé. —Es necesario, debo presentarme en Inglaterra, tengo algunos temas por arreglar. Su respiración seguía entrecortada, aún seguía pegada a la pared, su cadera volvió a presionar mi vientre. No era la única excitada. —Eso está muy lejos. —Linda. —besó mis labios con ternura—. Te entretendrás con los arreglos de la boda. Además, Grace te ayudará. —¿Por eso fue su comentario? ¿Vas a dejarme con cuidadora? —Se alejó un poco. —Amor, solo así podré partir tranquilo, me gustaría mucho que se conozcan más. —Ya no le tengo rabia, ¿en verdad es una bruja? —Una bruja buena, una hechicera ancestral blanca. La ú

