Capítulo 1:Celo inesperado 1

1034 Words
~~~~~POV de Adán~~~~~ La luz se filtraba a través de las cortinas, pintando la habitación con tonos dorados y suaves. Un lugar demasiado familiar. Un refugio en el que había estado incontables veces… pero que ahora sentía ajeno. Parpadeé, tratando de disipar la niebla en mi mente. —¿Qué… pasó? Mi voz salió temblorosa, rota, las palabras casi no querían salir. Miré a mi alrededor, pero nada parecía tener sentido, mi respiración empezaba a agitarse, el sonido de mi corazón golpeando mi pecho no me dejaba respirar ni pensar con claridad. Las sábanas de seda se sentían extrañas contra mi piel desnuda. Había un aroma en el aire, denso, envolvente… un olor que al principio no logré identificar. Algo en mi interior se revolvió, como si una parte de mí ya supiera la verdad, pero se negará a aceptarla. Moví un brazo y una punzada de dolor recorrió mi espalda baja. Mis músculos estaban agarrotados. Mi piel ardía con una sensibilidad anormal. Entonces, vi las marcas, y en mi dedo un hermoso anillo que nunca había visto antes. Pero ahora el anillo no importaba, las marcas… No eran simples moretones. Eran… Chupetones. Por todas partes. Un temblor recorrió mis manos. La imagen me golpeó como un latigazo: mi cuerpo cubierto de huellas, como si hubiera sido reclamado por alguien más. Como si hubiese luchado contra algo con ventosas y hubiese perdido. Mi respiración se agitó. Intenté levantarme, pero mi cadera protestó con un dolor punzante. Sentí algo caliente y viscoso deslizándose en mi interior. Y el olor… Era inconfundible. Sexo. Los recuerdos irrumpieron en mi mente de golpe, como una ola arrolladora que me dejó sin aire. No… El mareo se apoderó de mí. Las lágrimas brotaron sin control, quemándome la piel mientras se deslizaban por mis mejillas. Un nudo de angustia se formó en mi garganta, sofocante, aplastante. —Tiene que ser un error… Mi voz era apenas un murmullo, una súplica. Mi mente se aferraba a la negación con desesperación. Mis uñas se clavaron en mis palmas, tratando de anclarme a algo, a cualquier cosa que me hiciera despertar de esta pesadilla. Intenté ponerme de pie de nuevo, pero mis piernas se doblaron bajo mi peso. Caí. El dolor pasó a segundo plano cuando sentí más de ese maldito líquido derramándose entre mis muslos. El pavor se apoderó de mí, eclipsando cualquier otra sensación. —Esto es solo una pesadilla… —susurré una y otra vez, como si al repetirlo lo hiciera real—. Voy a despertar… voy a despertar… Pero la pesadilla no terminó. Porque, desde el otro lado de la cama, una voz somnolienta rompió mi mundo en pedazos. —Vuelve a dormir. El tiempo pareció detenerse. Mi sangre se congeló en mis venas. No. No. Esa voz. La conocía demasiado bien. Mis labios temblaron, nuevas lágrimas escaparon de mis ojos. No podía quedarme allí. No podía mirarlo. Me forcé a levantarme, ignorando el dolor, recogí mi ropa con manos torpes y salí corriendo sin mirar atrás. ~~~~~Horas antes~~~~~ La noche estaba fría, pero yo apenas lo notaba. Mi mente estaba ocupada maldiciendo a Mateo. —Estúpido sin cerebro… te lo dije… te lo dije y no me escuchaste —refunfuñé mientras caminaba hacia su casa. El muy idiota se había enamorado de Cristina, y ahora estaba hecho pedazos. Cuando entré, la escena que encontré me destrozó un poco por dentro. Mateo estaba en medio de su sala, rodeado de botellas vacías. El olor del alcohol impregnaba el aire, pesado y amargo. Nunca lo había visto tan destruido. Sus ojos rojos y vidriosos me buscaron cuando me acerqué, pero su expresión estaba vacía. —Déjame en paz —masculló, empujándome con torpeza. Fruncí el ceño. No debí hacerlo, pero tomé la botella más cercana y le di un golpe en la cabeza. El sonido hueco del cristal hizo eco en la habitación. —¡Jajaja! —Mateo soltó una carcajada, su risa pasó de euforia a tristeza en cuestión de segundos. Suspiré. Me aseguré de quitar cualquier objeto peligroso a su alrededor antes de abrazarlo con fuerza. Afuera, la lluvia golpeaba las ventanas. —¿Por qué me abandonó…? —su voz se quebró en mi oído—. ¿Qué hice mal…? —Nada. —Entonces… ¿por qué? Su rostro estaba empapado en lágrimas. Yo no tenía respuestas. Solo pude abrazarlo con más fuerza. Entonces, sentí algo extraño. Su aroma… estaba cambiando. Era más fuerte. Más intenso. Una calidez inusual se instaló en mi pecho. —Hueles… tan bien… —susurró contra mi oído. Un escalofrío me recorrió el cuerpo. Su aliento caliente rozó mi piel y, de repente, todo lo demás se desvaneció. Mateo me empujó hasta tumbarme en la alfombra. Su lengua trazó un camino desde mi oreja hasta mi cuello. —M-Mateo… espera… Pero él no se detuvo. Su saliva ardía contra mi piel, provocando un cosquilleo eléctrico que me dejaba sin aire. Sus manos se deslizaron por mi cuerpo con facilidad, arrancando mi ropa pieza por pieza. Mi mente gritaba que parara. Pero mi cuerpo… Mi cuerpo ardía. Y cuando mordió el lóbulo de mi oreja, perdí la batalla. Después de eso, todo fue un torbellino. La alfombra. La cama. El calor abrasador de su piel. Mis uñas clavándose en su espalda. Su voz susurrando mi nombre entre jadeos. Las sábanas enredándose en nuestros cuerpos. El placer cegador. El fuego devorándonos hasta dejarnos sin aliento. Hasta que… Hasta que la realidad volvió con b********d. ~~~~~Ahora~~~~~ Corrí sin rumbo fijo. El cielo estaba despejado cuando salí de la casa de Mateo. Pero ahora, gruesas nubes cubrían la luna, sumiendo la ciudad en penumbras. Mis piernas se movían por inercia. Mi mente era un caos. Llegué a casa y me dejé caer sobre la cama, temblando. Me envolví en las cobijas, como si pudiera esconderme de la verdad. Las lágrimas volvieron con más fuerza. Había tenido sexo con mi mejor amigo. ¿Cómo se suponía que lo mirara a la cara después de esto? ¿Cómo se suponía que olvidara algo así? Cerré los ojos con fuerza, deseando que, cuando los abriera, todo esto desapareciera. Pero sabía la verdad. Nada volvería a ser igual.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD