El establo retumba con el eco de la tormenta afuera, pero dentro, la tensión es aún más palpable. Dixon, Kayla y yo nos enfrentamos en un triángulo de sospecha y revelación. Me mantengo firme, decidida a tomar el control de la situación antes de que se desmorone por completo. —Kayla, ¿te gustaría trabajar en Francia? —la interrogo, mi tono sereno contrastando con la crudeza de la tormenta. Tanto ella como Dixon fruncen el ceño, confundidos por mi pregunta. —¿Qué? —Kayla responde, claramente desconcertada. —Kayla, ¿te gustaría trabajar en Francia? Dixon abre la boca para decir algo, pero lo callo con un gesto de mi mano. No hay tiempo para interrupciones. No ahora. —¿He mencionado antes a un amigo que tiene una agencia de modelos en Francia?—continúo, mi voz ganando fuerza a medida qu

