Capítulo 2: Mi hijastro.

2164 Words
A la mañana siguiente, me despierto cubierta por unos brazos que no son de ninguna de mis amigas. Y entonces, recuerdo, me duele la cabeza de recordar, pero recuerdo exactamente todo. ¡Todo! Abro los ojos y estoy desnuda junto al chico que conocí a noche, me levanto lentamente hasta estar de pie y envuelta con la sabana, sobre la sabana que cubre el colchón hay una mancha de sangre. Él se voltea y me mira confundido con mi expresión, luego a la sabana, no reacciona aún y luego su expresión cambia. —. ¿Eras virgen? —bufa. Asiento. Se sienta en la cama y se acomoda el cabello—. ¿Por qué no me dijiste? ¡Al menos para ser un poco mas cuidadoso! ¿Estás bien? ¿Cómo te sientes? ¿Necesitas algo? Me apresuro a negar—. ¡Estoy bien! Algo impactada de verte desnudo, de nuevo. Él se acuerda y se levanta de la cama para buscar su ropa interior, se la coloca y se acerca a mí. Pone sus manos sobre mis hombros—. ¿En serio estás bien? ¡No puedo deshacer lo que hicimos, pero… —. ¡No me arrepiento! Todo el tiempo fui consciente de lo que estaba haciendo, solo…es que bueno, sigues aquí. Se ríe—. No planeo salir corriendo, Bea…—me besa la mejilla—. ¿pedimos servicio a la habitación? Sonrío y me pongo de punta de pie para besar sus labios—. Sí, voy a ducharme. —. O podemos pedirlo después…¿me baño contigo? Asiento. Y lo llevo de la mano hasta el cuarto de baño. Salimos del baño, nos vestimos y nos sentamos a esperar el servicio a la habitación. Nos contamos sobre nuestra vida, le cuento que estoy estudiando arquitectura, la cuento lo bueno sobre mi madre y sobre mí hermana, pero no menciono a mi padre. Le comento que soy alérgica a la frutilla, que toco el piano y sé hablar inglés, francés y portugués. Él me cuenta que estudia abogacía en otro país, que suele estar metido en carreras clandestina de motocicleta por diversión y por ganar dinero. Me parece muy peligroso. No me cuenta mucho sobre su familia, solo sobre lo angelical que era su madre y lo mucho que la extraña, pero no me dice porqué. Conversamos toda la mañana, aunque muchas cosas de él sigue siendo un misterio. Katie abre la puerta. Ella también está recién bañada, sin embargo sigue con la misma ropa de ayer detrás de ella llega Chris. —. ¡Aquí estabas! —Le dice a Dixon. Katie se acerca a mí y se sienta junto a mí—. Solo era acompañarla a la habitación, galán. No dormir aquí, espero que no me la hayas pervertido. ¿Sigues intacta, amiga? Dixon baja la mirada incómodo y Chris larga una carcajada dándose cuenta—. ¡Carajo, Dix! Katie los mira confundida, yo intento cruzar mirada con ninguno hasta que noto que Chris le hace una señal a Katie. Ella se asombra y me voltea a ver—. ¡Carajo, Bea! —Me dice exactamente lo mismo que Chris, pero sin la risa. —. Bueno…creo que nosotros nos vamos—le dice Chris a Dixon y lo agarra del brazo —. ¡Espero al menos le hayas pedido el número! Él se da cuenta—. Bea, ¿me das tu número? Katie habla por mí antes de que pueda decirle algo —. Yo luego se lo mando a Chris. Asienten y se van. Katie se para frente a mí con los brazos en la cadera. Me ofendo, si ellas lo planearon. —. No te hagas, nos mandaron juntos. ¡Querían que pasé! —. ¡Un beso! O un par, no que tengas sexo con él. ¡Vas a casarte! —. Y lo sé… —. ¿Y qué harás? ¿Viktor sabía que eras virgen? Viktor es el hombre con el que voy a casarme, es un hombre que me lleva muchísimos años, tiene una hija de quince y un hijo de la edad de mi hermana Amy, veintiséis años. Viktor fue el abogado de mi padre, cuando falleció él comenzó a ayudar a mi familia y a estar cerca de mí, a mí no me interesaba en lo absoluto, pero acepté que me pretendiera porque me parecía muy apuesto y me gustaba su compañía, comencé a quererlo hasta que nos hicimos novios y un tiempo después, nos comprometimos. Aunque, todos piensan que lo hago por dinero, porque realmente no amo a Viktor. No sé lo que es el amor , porque mi padre no solo nos mintió en la finanza, sino que también tuvo una amante que espera un hijo suyo. —. No, con Viktor no he hablado de eso, ni nada de mi pasado. Creo que él piensa que no. Katie suspira en muestra de alivio—. Bien por ti, porque acabas de perderla. —. Lo supe todo el tiempo, Katie…y en ningún momento mientras sucedía, me arrepentí. Sonríe y deja caer su brazos a los costados para sentarse junto a mí y abrazarme—. Eso es lo importante, que no te arrepientas. —. ¿Le pasaras mi número? —. No La miro confusa—. Es mejor que te olvides de Dixon, vas a casarte Bea…déjalo así, como una aventura. Se ríe leve y niega —. Lo hago por tu bien. Mis demás amigas entran por la puerta, y se quedan confundidas de vernos sentadas en el sillón, ellas llegan casadas y con los zapatos en la mano. —. ¿Qué sucede? —pregunta Cloe. Y entonces se los explico. También están de acuerdo con Katie que es mejor que no lo vuelva a ver. Y entonces, así termina mi aventura. No volveré a saber de Dixon y me casaré en una semana. El día anterior a mi cena de ensayo, debemos reunirnos con la familia de Viktor, ya conozco a la hija menor de quince, la pequeña es una prodigio del violín y nunca ha tiendo una figura materna, es ella la que ha incentivado a su padre a que rehaga su vida. Esta noche me toca conocer al hijo de veintiséis años, sé que será un problema para él tener una madrastra cinco años menor que él. Cuando llegamos, la ama de llaves de Viktor abre la puerta, me saluda muy amablemente, como siempre desde que me conoce. Mi madre se acomoda el vestido y después me acomoda el vestido a mí. Subimos las escaleras directo a la sala, Viktor nos ve llegar y se despide de con quien está hablando por celular. —. Cielo—me dice besando suave mis labios—. ¿Cómo estás hoy? —. Un poco nerviosa, tu hijo ¿ya está aquí? Se escuchan pasos, me pongo nerviosa porque me espero un chico que oponga a que su padre se casé con una joven. Es Grace, me envuelve entre sus brazos. —. Bea. —. Grace—le correspondo el abrazo—. ¿Tocaras para nosotros está noche? Asiento —. Por ti, tocaría todo los días. Sonrío. Viktor extiende su brazo—. ¡Cielo! Te presento a mi hijo mayor Me volteo para enfrentar de una vez a mi hijastro, pero es peor de lo que imaginé. El cielo se me cae a pedazo, el corazón me palpita a destiempo. Es… —. ¿Tú? —me dice sorprendido. —. ¿La conoces, Dix? Me pongo más nerviosa, como si pudiera —. No—responde él —. Reaccione así porque cuando me dijiste que eras joven, me imagine treinta, no…¿Cuánto tienes tú? ¿Veintiuno?—finge no saberlo. —. Sí—respondo cuando la voz me vuelve—. Mi nombre es Beatriz Holland. —. ¿De los Holland que acaban de perder toda su fortuna? —.¡Dixon! —Lo regaña su padre. —. No, está bien, Viktor—le indico—. Supuse que pensaría eso, vine preparada para el ataque verbal. —. No quiero ninguna confrontación, pasemos al comedor. Viktor me agarra de la mano para encaminarnos al comedor. Una vez ahí mientras todo eligen un lugar en la mesa, Dixon se pone detrás de mí, me eriza la piel y me susurra—. No es lo único que pienso de ti en este momento, Bea. Nos sentamos en la mesa, me siento junto a mi prometido, como en total silencio a pesar de las distintas charlas que se dan. Sólo somos, Dixon, el silencio y yo, los únicos incómodos. —. Beatriz ¿no? —habla Dixon. Asiento —. Bea, tengo curiosidad, como una mujer tan joven…se va a casar con un hombre que podría ser su padre. Se ríe leve e irónico. Viktor vuelve su maño un puño y yo lo calmo poniendo mi mano sobre la suya y me preparo para responder con altura, nuevamente me meto en este caparazón de dureza —. Por el cariño que le tengo a tu padre, porque siento que es el hombre de mi vida. Trago saliva. Él sonríe de manera pícara —. ¿Cariño? ¿Solo eso? ¿Y el amor? —. ¡Dixon! ¡Cállate la boca de una puta vez! —lo regaña Viktor—. No importa lo que pienses o lo que digas, Bea va a ser mi mujer y merece respeto. Dixon se pone de pie con rudeza—. ¿Respeto? ¡Si básicamente compraste una esposa! Viktor también se levanta con rudeza, pero Dixon es el primero en abandonar la mesa e ignorar a su padre. Cuando la cenar termina es hora de marchar. Mi madre me toca el hombro—. Olvide mi bolso, cariño ¿puedes ir por él? —. Claro. Subo las escaleras. Llego a la sala, el bolso n***o de mi madre está sobre el sillón, me inclino a agarrarlo cuando siento unas manos deslizarse por mi cintura. Viktor no me tocaría así, me volteo y me separo de inmediato cuando veo que se trata de Dixon. —. Bea—dice en un tono suave—. No puedo creer que seas tú. —. Yo tampoco, es una desafortunada coincidencia, pero lo mejor… —. ¿Por qué no me dijiste que ibas a casarte? —agarra mi mano y mira mi anillo de compromiso—. ¿Tuviste ese anillo todo el tiempo ahí? —. Sí—contesto —. Lo siento, Dix…pero no sé qué me ocurrió. —. ¿Cuándo? ¿Cuándo pasaste esta mano…—me muestra mi mano con el anillo—. Sobre mi espalda desnuda cuando teníamos sexo? O ¿hablas de cuando me dejaste esperando tu número? De como fui a buscarte y el de la recepción me dijo que un grupo de chica se había ido. Sus palabras son como cuchillos que apuntan directo a matar, me protejo —. Estoy hablando de la noche en general. —. ¿Te arrepientes entonces de lo que hicimos? Trago saliva y me soy sincera—. No, pero, es mejor que pasemos página, que hagamos de cuenta que no nos conocemos, por el bien de ambos y de tu padre. —. Sé lo que es mejor para mi padre y no tú, Bea. ¡Por favor! Se aleja caminando unos pasos hacia atrás—. Debe haber otro hombre rico a quien puedas manipular, solo terminar con mi padre, terminar con esta estupidez del matrimonio. ¿A caso crees que no se dará cuenta que ya no eres virgen? —escupe con enojo. —. Él no lo sabe, no sabe que era virgen. Nunca me preguntó. Lleva su mano a la cabeza —. ¿Por qué seguir con esto? Si ya sé que no lo quieres, puedes engañar a quien quieras, pero a mí no. —. Dixon, no es una farsa, no es por dinero. Es verdad lo que dije, me casó con tu padre por cariño, por el apoyo incondicional que me brindo cuando mi padre murió, si tu padre no tuvieron ni un peso, de todas formas me casaría con él. Me acerco a Dixon con mis tocaron rechinando —. Olvida lo que ocurrió en Brasil, y hazte a la idea de que seré la mujer de tu padre. Él se acerca también hasta que quedamos frente a frente, nuestra respiración se junta e incluso puedo escuchar como laten nuestros corazones —. Yo voy a olvidar lo que paso entre nosotros, pero tú nunca vas a ser su mujer, por que primero fuiste mía. Se separa dejándome sola en la sala. Largo un suspiro y cuento hasta tres para bajar las escaleras preparándome para marcharme a mi casa.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD