El sábado, sus padres salieron muy temprano de casa con la intención de mantenerse alejados y permitir a sus hijos pasar el rato con sus amigos, como le habían prometido a Sara a inicios de la semana después de que la chica se hubiera acercado emocionada a ellos para hablarles de su discreta fiesta, prometiéndoles que nada malo pasaría. Sin embargo, antes de irse, el padre de Charlie había mirado con seriedad a Sean. -Mantente lejos de mi cochera y de todas mis cosas -advirtió el hombre. -Si, señor -respondió Sean. -Te estoy vigilando, Martin. Y luego su esposa lo arrastró fuera de la casa, lanzándole igualmente a Sean una mirada de advertencia. -¿Crees que tus padres me odien? -preguntó Sean. Charlie se burló de su expresión curiosa con ojos entrecerrados. -Solo no creo que puedan

