Capítulo dieciocho

2969 Words
El lunes llegó más pronto de lo deseado y tanto Charlie como Sean tenían una cara de pocos amigos con grandes ojeras adornando sus ojos adormilados. Charlie ni siquiera tuvo ánimos de manejar hasta la escuela, así que le entregó sus llaves a Sara mientras él dormía en el lado del copiloto y Sean descansaba en el asiento trasero. Cuando llegaron a la escuela, Charlie y Sean parecían zombies y su hermana se reía de ellos a su costado. Jane frunció el ceño y sonrió divertida. -¿Qué rayos les pasó? Charlie bufó, pero Sara dio un paso hacia adelante. -Estuvieron encerrados todo el fin de semana en el sótano y apenas vieron la luz del sol -dijo la chica-. Y, a pesar de todos sus esfuerzos, les patearon el trasero. Charlie suspiró. -Todo fue culpa de Sean. Sean ni siquiera tenía el ánimo para reaccionar. Después de todo, sabía que Charlie tenía razón. -Ya te dije que lo siento. Charlie se encogió de hombros. -Lo que sea -dijo-. Ya lo podremos intentar de nuevo. Sus amigos se rieron. -De preferencia no cuando la chica que te gusta te invita a salir -comentó Blair distraídamente mientras se limaba las uñas. Charlie parpadeó confundido hacia su amiga. -¿Qué? Blair levantó la cabeza y le sonrió. -Espera ¿de qué hablas? -preguntó Jane y todos miraron hacía la chica. -Nada -respondió-. Solo bromeaba. Charlie pensó que lo decía enserio, hasta que vio la disimulada sonrisa burlona que su amiga le dirigió directamente a él. Sin embargo, agradeció que todos estaban dispuestos a burlarse de sus caras de zombies y dejaron de lado el comentario de Blair. Pero Charlie no lo dejó de lado, así que se recordó mentalmente hablar con Blair después, cuando ninguno de sus entrometidos amigos estuviera cerca. Aunque sería un poco difícil, ya que Blair y Jane siempre andan juntas. * Sus amigos no son los únicos que mencionan su cara de zombie. Incluso sus maestros y demás compañeros lo notan y hacen comentarios al respecto, pero Charlie no les toma importancia porque sigue rondando por su cabeza el comentario de Blair. No es hasta el miércoles, después de finalizar su segundo periodo, que tiene la oportunidad de hablar con su amiga sin la presencia de Jane. La encontró en el pasillo cerca de sus casilleros hablando animadamente con una chica más baja y de cabello castaño. A Charlie le resultó extrañamente familiar, pero no estaba seguro de conocerla. Fue la chica desconocida la que lo notó primero y se lo dijo a la porrista. Blair lo miró por encima de su hombro y le dio esa sonrisa burlona, entonces se despidió de la otra chica con un beso en la mejilla y Blair se acercó a él. -Suponía que me buscarías en cualquier momento -bromeó. -No sé de qué hablas -respondió Charlie, haciéndose el desentendido. Blair puso los ojos en blanco. -Estás aquí por el comentario que hice el otro día. -Sigo sin entender … -Sé que Brenda te invitó a salir justo antes de que nosotras interrumpiéramos, y que tú la rechazaste por tu grandioso torneo de videojuegos. Charlie se mordisqueó el labio inferior. -¿Nos espiaron ese día? -preguntó. -No -respondió enseguida y se recostó sobre uno de los casilleros más cercanos-. Jane y Sara no tienen idea de la cagada monumental que hiciste. -¿Entonces como lo sabes? Blair frunció el ceño, confundida. -¿Sabes con quien estaba hablando? Ahora fue el turno de Charlie de fruncir el ceño y encogerse de hombros. -Ammm se me hace familiar pero no estoy seguro. -Esa era Zoe, la hermana menor de Brenda -respondió Blair-. Comparte clases con Sara y está en cálculo avanzado conmigo. -No sabía que fueran amigas. Charlie no se perdió el leve sonrojo que cubrió las mejillas de la porrista. -Si, nos conocemos desde hace un año -murmuró-. Pasamos una divertida tarde juntas en detención. -¿Tú? ¿En detención? -preguntó sorprendido. Blair puso los ojos en blanco y sonrió divertida. -Fue en honor de la justicia -respondió-. Pero eso no es lo que importa -dijo Blair-, verás, Brenda le cuenta todo a sus hermanas y Zoe y yo hablamos todo el tiempo, así que ella me lo dijo. Los hombros de Charlie se desplomaron y la sonrisa burlona de Blair se transformó en una sonrisa condescendiente. -Pensé que no lo había arruinado porque ella dijo que podríamos salir en otro momento, y, de hecho, dijo que saldríamos este viernes -murmuró Charlie-. Pero supongo que tuvo tiempo suficiente para pensarlo y aún no sabe cómo decirme que ya no quiere que hagamos nada este viernes … -Para que conste -lo interrumpió Blair-, Brenda piensa que eres muy lindo y tierno con tus cosas nerds. Además, ella no está decepcionada y tampoco arruinaste nada, ella sigue esperando su salida de este viernes. No puedo decir lo mismo de Zoe, ella quería golpearte en las pelotas por rechazar a Brenda. -No quise rechazarla -dijo Charlie a la defensiva. Blair sonrió divertida. -Y aquí pensé yo que no sentías nada por ella. Las mejillas de Charlie enrojecieron furiosamente. -No es eso -dijo-. Solo no quería que pensará que la rechazaba. -Ajá -murmuró Blair con sospecha-. Bueno, entonces será mejor que me vaya porque tengo que llegar a clase. -Si, por supuesto. -Nos vemos, Charlie. * El viernes no pudo llegar más pronto aun si Charlie lo deseara. Brenda y él ya habían terminado la parte escrita del trabajo de historia y solo les quedaba por hacer la maqueta. Decidieron dejarlo para otro momento ya que aun tenían dos semanas enteras para que se cumpliera el plazo. Charlie terminó de prepararse y se echó la chaqueta encima de los hombros. Estaba nervioso, con las manos temblándole furiosamente y su corazón palpitando contra su caja torácica como un loco. -¿Preparándote para tu cita, hermanito? -bromeó Henry parado debajo del umbral de la puerta de su habitación. Charlie puso los ojos en blanco y recogió su billetera y llaves. -No es una cita. Lean apareció detrás de su gemelo con la misma sonrisa burlona adornando su rostro. -¿Estás seguro? Entonces por qué tiemblas tanto. Bufó y trató de salir de la habitación, pero los gemelos se interpusieron. -Ya les dije que no es una cita -gruñó-. Ni siquiera pasaré por ella a su casa, solo vamos a encontrarnos en esta cafetería nueva para comer y charlar. Eso es todo -afirmó. -Aun así, tenemos el deber como hermanos mayores, de darte la charla -dijo Henry y Charlie volvió a gruñir. -No hagas eso, jovencito, que es importante saber cómo protegerse cuando … Charlie no lo dejó terminar de hablar y los movió para poder salir de la habitación. Sin embargo, sus hermanos fueron detrás de él y continuaron hablándole de la importancia de practicar sexo seguro. Charlie solo se cubrió los oídos y fingió no escucharlos. Sara los miró con una sonrisa divertida cuando se encontraron con ella. -¿Listo? -Si, ya me voy. Cuando llegó a la cafetería diez minutos después, se encontró con Paul y Tyler saliendo del local. Bajó del auto y se acercó a sus amigos con una mirada confundida y el ceño fruncido. -¿Qué hacen aquí? -preguntó. Sus ojos se desplazaron por el estacionamiento y se encontró con el auto de Brenda ya aparcado. -Queríamos probar las hamburguesas -dijo Tyler, pero llevaba una sonrisa burlona adornándole la cara. Paul asintió. -¿Y tú qué haces aquí? Charlie se rascó la nuca. -He quedado con Brenda. -Oh, cierto -dijo Paul sonriendo-. Tienes tu cita con Brenda. Charlie suspiró y puso los ojos en blanco. -Ya les he dicho que no es una cita. -Quizá si te lo repites mucho te lo creas. Charlie volvió a poner los ojos en blanco y se alejó. -Será mejor que me vaya. -No querrás hacerla esperar -bromeó Paul. -Adiós, chicos. Entró en la cafetería y encontró enseguida a su compañera. Brenda estaba en una de las mesas con su teléfono en mano, pero levantó la cabeza en el momento en que la puerta se cerró tras Charlie y le lanzó una sonrisa. -Oye -dijo a modo de saludo cuando llegó hasta la porrista. -Hola -respondió Brenda, dejando su teléfono de lado. -¿Llevas mucho esperando? ¿Has pedido ya algo? -preguntó mientras se dejaba caer en el asiento frente a la rubia. -Apenas llegué hace unos cinco minutos y no, aun no he ordenado -respondió. -Genial -dijo Charlie-. He oído que las hamburguesas aquí son buenas. -Si, me han dicho que son espectaculares -asintió Brenda y le entregó la cartilla-. Me las han dejado poco antes de que llegaras. Charlie asintió y tomó la cartilla. Su mirada se desplazó de arriba abajo sin prestar mucha atención ya que su cabeza daba vueltas ante el pensamiento de que realmente estaba en una cita con Brenda Hastings. Sacudió la cabeza, negando esa idea. Brenda nunca había dicho que se trataba de una cita, ninguno le había puesto un nombre. Solo era una salida entre dos compañeros de clases que intentaban conocerse mejor, según la porrista. Eso era todo. -¿Está todo bien? -preguntó Brenda. -Si, si -respondió enseguida-. Solo estoy viendo cual es la mejor opción. Brenda sonrió. -Yo ordenaré la mega hamburguesa -dijo la porrista-. Después de la practica de hoy estoy tan hambrienta que podría comerme una vaca. Charlie soltó una suave risita. -Te entiendo, siento lo mismo después de cada entrenamiento -comentó-. Y ya que lo mencionas, esa se ve genial así que también la pediré. -Bien -dijo Brenda quitándole la cartilla-. Supongo que ya podemos ordenar. Charlie la vio levantar la mano y a los pocos segundos había una chica de pie junto a su mesa con un delantal atado a la cintura y una libreta en la mano. Charlie leyó en su placa que se llamaba Zoe y frunció el ceño. -Estamos listos para ordenar. Zoe bufó y recogió el bolígrafo que colgaba prensado de su cuello. -Eres tan molesta -murmuró- ¿Qué les puedo servir? Brenda le sonrió divertida y ordenó las dos hamburguesas. -¿Qué les ofrezco para tomar? -Yo quiero una malteada, ya sabes cual. -Si, sí. Chocolate con un extra de chispas de chocolate -murmuró la chica, luego se giró para mirar a Charlie- ¿Qué vas a querer, Loyer? Charlie la miró confundido. -Pensé que este lugar era nuevo. -Lo es -asintió Zoe. -Ésta es mi hermana Zoe -dijo la rubia-. Es la primera vez que vengo aquí, pero ella lleva trabajando desde el día en que lo abrieron. -La malteada de chocolate con chispas de chocolate siempre ha sido el favorito de Brenda. -Amo el chocolate -asintió la porrista. -Si, pero te hace enloquecer -dijo Zoe-. Entonces, Loyer ¿vas a pedir algo de tomar? -Una soda -respondió. -¿Sabor? -Coca cola. Zoe tomó nota y asintió. -Está bien, tan pronto como este su orden se las traigo. -Gracias, Zo. -Y espero no tener que verte muy seguido en mi trabajo -le dijo a su hermana antes de alejarse. Brenda soltó una suave risita. -Está enojada porque mis padres la obligaron a conseguir este trabajo después de casi destruir el auto en el verano. Charlie asintió. -Se ve que es genial. -Oh, es la mejor -respondió la porrista. Charlie volvió a asentir, sin saber que decir a continuación. -Entonces … -suspiró- nos hemos librado ya de un trabajo ¿eh? Brenda sonrió. -Si, y ahora tenemos tiempo suficiente para la maqueta y revisar que todo este bien en el escrito -respondió-. Pero ya no hablemos de la escuela, mejor háblame de ti. -¿Qué te hable de mí? Pero no sé qué puedo decirte. -Eres un enigma, Charlie Loyer, y me gustaría conocerte mejor. -Yo no me consideraría un enigma. -Bueno, ¿sabes que no entiendo? El hecho de que seas un buen peleador y no te defiendas de Jacob. Charlie suspiró. -No sería justo enfrentarme a alguien que no posee el mismo entrenamiento. -Tampoco es justo que te ataque constantemente con la ayuda de sus amigos. Charlie sonrió divertido. -Pensé que era tu novio. -Ex novio -aclaró la porrista y puso los ojos en blanco-. Créeme que hasta el día de hoy entiendo por qué acepté salir con él. -Bueno, eras nueva -dijo Charlie-, y él fue el primero que se acercó a ti. -Fue realmente dulce al principio, fue mucho después que dejó mostrar su verdadero rostro -dijo Brenda y luego negó-. Pero eso no es importante. Mejor dime que tal te fue en tu torneo importante del fin de semana. -No era un torneo. -Bueno, lo que sea. Charlie soltó una suave risita. -Era solo una práctica, aunque era muy importante para ver si teníamos lo necesario, pero parece que aún nos falta entrenar. Sin embargo, ahora tengo un torneo que se avecina y debo entrenar todos los días. -Eso es genial, me gustaría aprender artes marciales, pero siento que no podría. -¿Por qué no? Tienes la flexibilidad y agilidad de una porrista, eso te ayudaría mucho. -¿Tú crees? -Por supuesto -asintió Charlie-. Podrías intentar una clase. -Eso sería genial. Charlie le sonrió. -Seguro lo harías genial. Se escuchó la campana de la cafetería y Charlie miró por encima de su hombro para ver a Blair entrar en el lugar. -Awww -murmuró Brenda-. Blair vino a ver a Zoe. -¿Qué? -preguntó Charlie confundido. -Blair viene casi todos los días para ver a Zoe después del entrenamiento. -Oh, si -asintió Charlie-, Ella me dijo que eran amigas, pero no sabía que fueran tan cercanas -dijo mirando a su amiga brevemente. Blair se sentó en uno de los asientos altos de la barra y Charlie vio como el ceño fruncido en la cara de Zoe se relajaba. Incluso vio una sonrisa aparecer. -Veo que tu hermana si puede sonreír -dijo en broma y Brenda se carcajeó. -Bueno, es algo que solo Blair puede hacer. Charlie la volvió a mirar confundido. -¿Qué? No entiendo. Ahora era Brenda que lo miraba confundida. -Zoe y Blair están juntas. -¿Qué? ¿desde cuándo? Brenda se encogió de hombros. -Llevan tonteando desde que se conocieron, pero hace una semana lo hicieron oficial -respondió. -¿Quién te lo dijo? -Zoe -respondió Brenda. -No tenía idea -dijo Charlie-. Apenas supe que eran amigas. Brenda se encogió de hombros. -Pensé que ya se los había dicho -respondió Brenda-. Como ya habló con Tyler … -Espera, ¿Tyler lo sabe? Brenda asintió. -Si -dijo-. Tengo entendido que ellos tenían sentimientos el uno por el otro, pero ninguno nunca lo dijo. Entonces mi hermana se abalanzó y Blair aceptó, aunque llevan siendo casi inseparables desde que se conocieron. -Me siento terrible por Ty. -Blair está tomando las cosas con calma porque no quiere lastimarlo. Charlie sonrió divertido. -No puedo creer que sepas más de mi amiga que yo. Brenda se encogió de hombros. -Bueno, tu amiga es una de mis porristas y está saliendo con mi hermana menor, así que … -Y ¿Cómo es que llegamos a hablar de Blair? Brenda soltó una risita. -Fue porque me pareció tan lindo que viniera aquí para ver a Zoe -dijo la rubia-. Ellas se quieren mucho ¿sabes? -Eso es genial -dijo Charlie-. Espero que nos lo cuente pronto. -Oh, Jane ya lo sabe. Charlie puso los ojos en blanco. -¿Por qué no me sorprende? Zoe apareció con sus hamburguesas y Brenda le lanzó una mirada burlona. -No digas nada -dijo la chica con los dientes apretados. Cuando regresó detrás de la barra, Charlie vio a Blair mirar en su dirección y saludarlos con un movimiento de manos. Brenda respondió enseguida y Charlie le dio una sonrisa alentadora y un asentimiento. * Comieron y charlaron por una hora entera. Blair se había unido a ellos por unos pocos minutos mientras esperaba que Zoe terminara su turno y Charlie no preguntó nada al respecto, pensó que dejaría a su amiga ir a su propio ritmo. Cuando Zoe apareció sin el delantal, Blair se despidió y corrió hacía ella. Charlie espió a través de la ventana y las vio besarse antes de subirse al auto de Zoe y salir del estacionamiento. Suspiró recordando la forma en que Blair había visto a Tyler el primer día de clases, cuando pensó que pronto estarían juntos. Negó y volvió su atención a Brenda que lo miraba con una suave sonrisa, como si supiera lo que estaba pensando. Hablaron como si fueran viejos amigos volviéndose a reencontrar. Charlie le contó sobre su infancia con Sean y Jane a su lado, y Brenda le contó sobre su antigua escuela y como fue mudarse a Chicago. Se rieron mucho y Charlie sintió algo dentro de su pecho. Era una sensación cálida que lo envolvió por completo. Cuando finalmente decidieron que era hora de volver ya que estaban muy cansados por su día ajetreado, Charlie se adelantó y pagó la cuenta por ambos. -Está bien, Brenda, yo invito -dijo mientras guardaba la billetera en su bolsillo trasero. Brenda suspiró, pero aceptó. -Sin embargo, la próxima vez invitaré yo -dijo mientras recogía su chaqueta y se ponía de pie. Charlie se quedó a medio poner la chaqueta cuando las palabras de Brenda atravesaron sus oídos. -Tendremos que esperar, entonces. Charlie le abrió la puerta y Brenda agachó la mirada tímidamente con sus mejillas sonrojándose. Salieron a la fría noche otoñal de Chicago y Charlie la acompañó hasta el auto. -Nos vemos en la escuela -dijo Brenda jugueteando con las llaves de su auto. Charlie asintió. -Hasta entonces. Brenda suspiró y abrió la puerta, pero antes de meterse se giró y le besó la mejilla a Charlie. -Nos vemos.
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