Charlie suspiró cuando sintió la brisa fresca acariciarle la cara y cerró los ojos recostándose en el tronco del árbol en medio del patio de la escuela. Había sido una mañana calurosa y se sentía bien cubrirse en la sombra que proporcionaban las enormes ramas del árbol mientras esperaba a que iniciara su siguiente clase.
Esto era lo que le agradaba de finalmente estar en último año, tener periodos extra de descanso donde solo hay unos pocos estudiantes alrededor. Sintiendo paz y tranquilidad en lugar del bullicio que proporcionan los estudiantes de primer año y los deportistas.
Sin embargo, no tuvo mucho tiempo de tranquilidad hasta que sintió una presencia a su lado observándolo. Frunció el ceño y levantó el parpado de uno de sus ojos para poder reconocer al intruso.
-Sabía que te encontraría aquí -dijo Sean dejando caer su mochila al césped y cayendo de trasero.
-¿Acabas de llegar? -preguntó Charlie.
-Si, el jet lag me estaba dando una patada en el trasero esta mañana así que decidí saltarme el primer periodo -respondió con un encogimiento de hombros y Charlie puso los ojos en blanco.
-No sé si a este paso te graduarás.
-Por supuesto que lo haré -respondió Sean-. Ahora mejor ponme al tanto de las últimas noticias hasta que entremos a inglés ¿es cierto que Stefan le ganó a Jacob?
Charlie escondió sus ojos tras sus parpados mientras sonreía al recordar el entrenamiento del viernes pasado.
-Si -respondió-. El viernes el nuevo entrenador puso a prueba a todo el equipo porque no confiaba que Jacob fuera un buen quarterback, y hoy dio los resultados. Stefan le ganó.
-Debió ser un golpe duro para el enorme ego de Jacob.
-Cuando llegamos esta mañana se estaba desquitando con su auto y terminó lastimándose el pie.
-Típico de un idiota como él -respondió-. ¿Y que más ha pasado?
-Nada muy interesante.
-Ah ¿sí? ¿Qué tal el hecho que compartes varias clases con Hastings? Oí que tienen química juntos -bromeó y soltó una risita divertida.
-No eres gracioso.
-Soy el tipo más gracioso del planeta.
-No lo creo amigo.
-Ven -dijo Sean levantándose de su lugar y pateando la pierna de Charlie-. Vamos a ver el entrenamiento de las porristas para que te animes un poco.
-No, así estoy bien.
-No seas gruñón y levántate -ordenó.
Atravesaron la escuela hasta llegar al campo de futbol donde vieron al equipo de animadoras hacer uno de sus números más importantes y preparándose para el gran partido de este fin de semana. El equipo también entrenaba y Charlie divisó a sus amigos corriendo en medio del campo. Stefan hizo un lanzamiento que fue atrapado por otro de los chicos que corrió a la zona de anotación.
-Ese fue un buen pase -dijo Sean y se acercó a las vallas que separaban las gradas del campo.
-Eso supongo -dijo Charlie encogiéndose de hombros.
Echó una rápida mirada al equipo de porristas que volvía a reunirse después de terminar la rutina. Brenda parecía estar señalando lo que había salido bien y lo que había salido mal durante la práctica que acaban de hacer, y Charlie pensó que el papel de líder le sienta bien a la rubia.
Charlie observó con atención como Brenda enviaba a las demás a descansar mientras ella hablaba con las nuevas reclutas. Vio a las chicas asentir a lo que la rubia les dijo para luego ubicarse e iniciar la rutina con Brenda analizando cada uno de sus pasos. Las detiene de vez en cuando y les demuestra cómo va la rutina, y Charlie siente que se queda sin aire cuando ve a la rubia mover sus caderas de esa manera tan sexy que le vuela la cabeza.
-Sabía que estar aquí te levantaría el ánimo -bromeó Sean sentándose a su lado.
Charlie no respondió, pero sabía que no era necesario porque una sonrisa tonta empezaba a notarse en su rostro. No pudo controlarse, no después de ver los movimientos de Brenda, deleitándose con el maravilloso cuerpo de la joven.
-Deberías acercarte.
-Acaso quieres que Jacob me mate.
-No se atrevería a tocarte si estoy cerca -dijo Sean-. Además, no entiendo porque no le das su paliza.
-No quiero tener problemas en la escuela.
-Eres la persona menos problemática, dudo que te castiguen por defenderte.
-Sabes que no me gusta utilizar mis habilidades en idiotas que no merecen el esfuerzo.
-Pero si les permites darte una paliza como si no pudieras defenderte.
-Suenas como Sara.
-Quizá porque somos dos personas guapas e inteligentes, y tenemos razón.
-No, no lo creo -respondió Charlie con una sonrisa divertida-. Todo está bien, no te preocupes.
-Siempre dices lo mismo.
-Entonces deberías dejar de insistir.
Sean iba a decir algo, cuando la directora apareció detrás de él y le dio una mirada severa. Charlie le lanzó una mirada a su mejor amigo, antes de dirigir su atención a la mujer mayor y darle una suave sonrisa.
-Buen día, señora directora.
-Señor Loyer -asintió en respuesta. Luego dirigió su mirada a Sean-. Señor Martin, me honra con su presencia finalmente después de una semana de haber iniciado las clases. Podríamos ir a mi oficina y explicarme por qué se saltó el primer periodo esta mañana.
-Lo lamento mucho, señora directora -dijo Sean tratando de sonar encantador-. Pero el jet lag me sigue matando.
-Tengo entendido que arribó el viernes por la tarde, así que tuvo todo el fin de semana para recuperarse.
-Bueno, dado que estuve en varias zonas horarias diferentes en el último mes, mi cuerpo necesita algo más de tiempo para recuperarse.
-Ah ¿sí? -preguntó la mujer- ¿Qué tal si se recupera durante detención después de la escuela esta tarde? Ahora sígame.
La mujer se dio la vuelta y empezó a alejarse. Charlie le lanzó una sonrisa divertida a su amigo que se alejó de él arrastrando los pies.
-No hagas nada divertido sin mi -le advirtió-. Te veré en inglés.
Charlie asintió y volvió su mirada al equipo de porristas. Brenda ya había enviado a las nuevas reclutas a descansar y ahora estaba junto a sus amigas charlando animadamente. Notó a Jane animar a Stefan y a Blair sentada sobre el césped junto a Tyler que descansaba a su lado.
Se levantó de su lugar y se inclinó sobre la valla.
-Oye, Ty -llamó a su amigo que enseguida giró la cabeza.
-Oye Charles -respondió y se levantó para acercarse- ¿Y Sean? Los vi hace un rato, pero parecían demasiado concentrado en la rutina de las porristas y no quería molestar -bromeó.
Charlie puso los ojos en blanco.
-La directora se lo llevó a su oficina.
-Ouch.
-Si, estará en detención esta tarde.
-Que buena forma de volver a la escuela -respondió Tyler divertido.
-Ni que lo digas -dijo Charlie- ¿Y qué tal el nuevo entrenador?
-Él es genial, no dudó ni un segundo en quitarle a Jacob su puesto y lo está dejando en la banca como suplente en el juego de este sábado.
-Eso es demasiado para soportar.
-Si, se ha comportado como un tremendo imbécil todo el partido, aunque eso no es nuevo.
El silbato del entrenador resonó y Tyler miró para encontrarlo llamándolos a todos.
-Nos vemos luego, Charles, tengo que volver.
-Si, por supuesto -respondió.
Sonrió cuando vio a Jane abrazarse del cuello de Stefan, antes de alejarse y dejarlo marchar con el resto de su equipo.
-Oh, mira Blair -dijo Jane con voz divertida-. Tenemos un pervertido mirándonos entrenar ¿Dónde está tu compañero criminal? -bromeó.
Blair soltó una suave carcajada.
-No te preocupes Jane, este pervertido ya tiene a su favorita.
-Ustedes, chicas, no son graciosas -respondió Charlie.
-Te ves bien Loyer, si no tuviera un novio al que amo te habría seducido.
-Eres divertida Jane -bufó y puso los ojos en blanco.
Jane soltó una carcajada y se alejó con Blair.
-Te veremos luego, cariño.
-Cuídate Charlie.
*
Después de un rato, el equipo de animadoras se dirigió a las duchas. Aún tenía veinte minutos, así que decidió sentarse un rato y ver que sucedía con los chicos. Todos en el equipo parecían estar felicitando a Stefan por cómo se lució durante su primer entrenamiento como el quarterback. Bueno, excepto Jacob y sus dos compinches que estaban de brazos cruzados.
Luego de eso, el entrenador los envió a todos a darse una ducha y se marchó. Stefan y Tyler le lanzaron un saludo antes de dirigirse corriendo hasta los vestuarios. Charlie los vio desaparecer por las puertas y tomó sus cosas para dirigirse de regreso al interior de la escuela y estar a tiempo en su salón de inglés.
-Miren a quien tenemos por aquí chicos -escuchó la voz de Jacob y soltó un suspiro tenso.
-¿Qué quieres Jacob? -preguntó Charlie, girándose para enfrentarse al jugador.
Había estado un poco distraído y no había notado que ni Jacob ni sus secuaces habían ido a los vestuarios con los demás.
-Te crees muy valiente ¿eh? Parece que a alguien le han crecido un par de huevos extra -bromeó con sus amigos-. Bueno, respondiendo a tu pregunta, busco algo de diversión -dijo con una sonrisa maliciosa-. Me siento muy molesto y estresado por lo sucedido con mi puesto en el equipo.
-No soy yo quien ha quedado en ridículo frente al nuevo entrenador y mis compañeros de equipo -respondió y Jacob se puso rojo de la ira.
-Escúchame, imbécil -escupió el jugador, acercándose peligrosamente a Charlie- ¡A mí no me hablas así! -gruñó agarrándolo del cuello de la camisa.
Charlie mantuvo la calma y dejó caer su mochila.
-No quiero tener problemas, Jacob, mejor déjame ir -dijo haciendo contacto visual con el jugado-. No me gustaría lastimar tu… lindo rostro.
Jacob bufo una risa.
-¿Lastimarme? ¿Tu? -soltó un carcajeo y se giró para mirar a sus amigos.
-Vamos Jacob, déjame ir -repitió Charlie-. Realmente no te he hecho nada.
-No tú, pero tu amiguito si y alguien debería pagar.
-Y vienes a intimidarme en lugar de arreglar las cosas como una persona normal -replicó liberándose fácilmente del agarre del chico.
-Bueno, siempre hay un eslabón débil en un grupo.
-Y eso que dice de ti si siempre vas por el más débil -retó Charlie-. Significa que no eres nada.
-No te atrevas a hablarme así.
-Si realmente quieres un enfrentamiento, entonces acepto -dijo Charlie-. Te he dado el beneficio de la duda por mucho tiempo Jacob, y ya me estás colmando la paciencia.
-¿Me estas retando, acaso? -preguntó Jacob.
-Si -respondió Charlie inclinándose para recoger su mochila-. Pero no aquí, no quiero tener problemas en la escuela por patearte el trasero.
-Esta me las pagas Loyer -gruño, acercándose nuevamente a Charlie e intentando propinarle un puñetazo en la cara, que Charlie esquivó con facilidad.
-Dije que aquí no pelearé.
-Tu no me dices que hacer -respondió Jacob e intentó con otro puñetazo que Charlie volvió a esquivar sin problemas.
-¿Eso es todo lo que tienes?
Brandon, uno de los compinches de Jacob, intentó acercarse, pero fue inmediatamente detenido por la voz de Jacob.
-Esto es entre Loyer y yo.
-Me alegra saber que has madurado -dijo Charlie.
Jacob parecía cansado después de un rato, mientras lanzaba golpes a diestra y siniestra sin un resultado porque Charlie los esquivaba todos. Sintiéndose aburrido, Charlie finalmente atrapó el puño de Jacob y lo derribó. Sus amigos corrieron a socorrerlo, pero este los alejó enojado.
-No eres un digno oponente Jacob yo nunca te tuve miedo -dijo Charlie-. Juegas sucio y abusas de los demás porque tienes a tus amigos respaldándote, pero todos sabemos que no eres nada sin ellos -suspiró y enderezó su espalda-. Te vi en uno de mis campeonatos -deslizó su mirada a los otros dos jugadores-. Los vi a todos, de hecho -dijo-, pero no soy como ustedes. Aprendí a defenderme y defender a las personas que me importan, no a abusar de mis conocimientos para molestar a los demás.
-Así que te crees mejor que yo.
-No me creo mejor que tú, Jacob -respondió-. Solo estoy un poco agotado de tus constantes abusos y de ver que, aun siendo un idiota, tienes la maldita suerte de tener a Brenda contigo. No la mereces.
-¿Y quién la merece? -preguntó, poniéndose de pie - ¿Tú Loyer? -sonrió-. Tú… ¿un maldito fenómeno? -empezó a reír sarcásticamente-. No me hagas reír. Sé muy bien lo que eres ¿crees que Brenda te querrá? Claro que no, ella te despreciara. Ni siquiera sabe que existes, eres invisible para ella.
Charlie se detuvo y se mordió el labio inferior con fuerza hasta hacerlo sangrar. Sintió una opresión en el pecho que le impedía respirar y su cuerpo se sintió congelado en el lugar. Algo no se sentía bien y su corazón parecía estar a punto de salírsele del pecho.
-No sé a qué te refieres.
No, Jacob no puede conocer su secreto.
Nadie más que su familia lo sabía.
No había forma de que él lo supiera.
Escuchó la risa sardónica de Jacob y supo que estaba en problemas. Jacob sabía la verdad, sabía lo que era. Él sabía que era un fenómeno.
-Claro que lo sabes Loyer -respondió Jacob-. Tú y yo sabemos que eres un fenómeno.
-Estás equivocado.
-No, por supuesto que no -negó Jacob-. Imagínate que Brenda se entere de lo que eres, ella jamás podría enamorarse de ti.
-Yo soy un hombre normal -respondió Charlie, sintiéndose observado.
-Eres un pseudo hombre.
-¿Quieres averiguar quién es más hombre entre los dos? Porque puedo demostrártelo -dijo Charlie.
Jacob soltó una carcajada.
-Oh, no por favor -respondió Jacob-. No queremos verte.
-No me refería a eso.
Charlie frunció el ceño confundido y Jacob aprovechó su distracción para llamar la atención de sus dos amigos. Brandon y Marcus atraparon a Charlie y Jacob sonrió satisfecho.
-Ahora si Loyer, me divertiré un rato contigo y te castigaré para que nunca más vuelvas a burlarte de mí ¿me entiendes? -dijo enojado, para luego propinarle un golpe en el estómago.
-Argh -chilló Charlie intentando soltarse del agarre de los otros dos- Eres un maldito cobarde.
-¡Que no me llames así! -gruñó, lanzando fuertes puñetazos contra el abdomen de Charlie.
-¡Maldito cobarde! -gritó nuevamente Charlie.
Lanzó una patada contra la entrepierna de Jacob, haciendo que se encogiera del dolor. Se soltó del agarre de Brandon y Allen y su inclinó en posición de combate. Brandon y Allen se dieron una mirada entre sí, pero ninguno se acercó a Charlie hasta que escucharon el grito de Jacob.
Allen lanzó un golpe que fue esquivado, y Charlie barrió una patada en el suelo haciendo que Allen cayera de espaldas. Brandon se acercó con la intención de tumbarlo, pero, al contrario, Charlie lo atrapó del cuello de la camisa y usó su peso en su contra para lanzarlo contra el suelo.
-Te dije que no eras un rival -le dio una patada en el estómago, sacándole el aire.
Charlie se enderezó e intentó inclinarse para recoger su mochila, pero el costado le dolía. Jacob lo había golpeado fuerte en un antiguo moretón que aún no había terminado de sanar después de su última competencia.
Tyler y Stefan salían de los vestidores junto a Blair y Jane. Tyler vio a Charlie y estiró la mano para llamar su atención, pero se detuvo al notar el rostro de su amigo.
-Ay, no -gruño Tyler.
-¿Qué? -preguntó Stefan siguiendo su mirada.
-Creo que Charles se cansó.
Jane sonrió divertida.
-Ya era hora.
-No parece estar bien -dijo Blair.
-Si, tienes razón -dijo Stefan-. Vamos a ayudarlo.
Llegaron justo a tiempo para atrapar a Charlie, que se derrumbaba lentamente.
-Gracias Tyler -suspiró.
-Charlie ¿Cómo te sientes? -preguntó Stefan, recogiendo su mochila.
-No se preocupen, esta vez no les permití hacerme mucho daño.
-Pero Charlie, las heridas de tu último combate no han sanado por completo -recordó Stefan, preocupado.
-Malditos idiotas -gruñó Jane-. Qué bueno que les diste su merecido.
-Estoy bien chicos.
-Tú no estás bien, ahora te llevo a la enfermería -dijo Tyler.
-Estoy bien Ty.
-Que vamos a la enfermería, y no se discute -replicó el chico.
-Está bien -aceptó a regañadientes.
Jane se giró para ver a los tres chicos levantándose de sus lugares. Jacob tenía la mano envuelta en un puño.
-Más les vale mantenerse alejados de Charlie.
-Vamos cariño -la llamó Stefan, alejándola del grupo.
Cuando se alejaron, Jacob pateó la valla con frustración.
-Vámonos de aquí -les dijo a sus amigos dirigiéndose a los vestuarios-. Ninguna palabra de esto a nadie.
Brandon asintió tocándose las costillas y la cabeza, mientras Allen trataba de sobar su espalda dolorida. Jacob hizo una mueca sintiendo dolor al caminar, pero fingió una sonrisa al ver a su novia salir del vestuario de mujeres con un cambio de ropa y la mochila sobre el hombro.
Ella frunció el ceño al notar sus aspectos desaliñados.
-Hola preciosa -intentó inclinarse para darle un beso, pero Brenda lo esquivó.
-¿Y a ti que te pasó?
Jacob no dijo nada.
-Parece que hubiesen barrido el suelo con tus amigos.
-Oh, Bren, tienes que ver esto -dijeron sus amigas tropezando al salir del vestuario-. Ups.
-¿Qué es?
-Amm -carraspeó Maya-. Es un video de Loyer pateándole el trasero a tu novio y sus amigos.
-¿Qué? -gruñó Jacob.
Brenda se volvió para darle a Jacob una mirada asesina.
-¿Estuviste molestándolo otra vez? -le gruñó.
-¿Quién subió ese video? -preguntó Jacob, intentando arrebatarle el aparato a Maya.
-Eh, eh -lo detuvo, alejando el celular-. No lo sé, está en esta página anónima de f*******:.
-Maldita sea.
-Te he dicho que lo dejes en paz -dijo Brenda-, me alegra que los haya puesto en su lugar de una vez por todas.
-No sé por qué defiendes a ese fenómeno -escupió él.
-Deja de llamarlo así -gruñó la rubia-. Estoy harta de verte ser un idiota con todos ¿sabes qué? Terminamos.
-¿Qué? No me puedes terminar -advirtió.
-Pues ya lo hice.
-¿Es por ese imbécil? -volvió a gruñir.
-Es porque ya no aguanto estar con alguien como tu -respondió-. Eres tan despreciable.
Rodeó a Jacob y se alejó sin decir nada, con sus amigas siguiéndola. Jacob se dio la vuelta y dio un par de zancadas para alcanzarla.
-¿Y entonces qué? -pregunta-. Me vas a decir que Loyer no tiene nada que ver ¿Por qué siempre te interesa saber lo que le pasa?
-Eso no te incumbe.
-¿Incluso lo conoces? ¿sabes lo que es?
-¿Sabes lo que no entiendo yo? -preguntó Brenda en su lugar-. Es el por qué te ensañas tanto con él ¿Qué te hizo?
-Siempre ha estado detrás de ti, he visto cómo te mira desde que estamos en secundaria, y tú eres mi novia.
-Era -aclaró Brenda.
-No, tú no me vas a dejar.
-Lo siento, pero ya lo hice -respondió y se alejó.
Jacob suspiró.
-Bien, vete con tu fenómeno -gritó.
Brenda se dio la vuelta junto a Maya y le mostraron el dedo medio.
-Maldito fenómeno -susurró viendo a la rubia alejarse-. Esta me las pagas.