Cap. 8 “Confesiones”

1440 Words
“La coincidencia de volverte a ver con tu destino es la cosa más sorprendente que la vida te puede dar”. El resto del día me la había pasado dando vueltas, entre las pasarelas, sesión de fotos, e ir a recoger el libreto para la filmación del drama que sería en menos de un mes. Al final del día ya no quería saber absolutamente nada, simplemente deseaba con todo mi corazón ir a casa y dormir profundamente en mi suave cama, que tenía días que no descansaba en ella. Ximena se encontraba callada y pensativa desde que regresamos de la cafetería en la que había estado con Samuel. — ¿Estás bien, Ximena? Pregunté preocupada. — Yo... Yo estoy bien. Y, ¿tú? Contestó saliendo de su burbuja de pensamientos en la que se encontraba sumergida. Algo me dice que me está mintiendo. Siento que es algo, mi sexto sentido me lo dice. Debo averiguar lo que le sucede, ya que si ella no está bien, yo tampoco puedo estar tranquila. — Mal, porque tú no me dices la verdad. ¿De cuándo acá yo te oculto las cosas para que tú me las ocultes a mí? — Bueno, es que no es tan importante. Definitivamente es algo de lo que me tengo que preocupar, sé que eso quiere decir que en verdad es importante. —Claro que lo es. Cuéntame, ¿qué te sucede? Desde que regresamos de la cafetería te noto rara. Comenté recordando la expresión sorprendida de su rostro cuando fue por mí. *. *. *. *. * En la salida de la cafetería, me encontré con el amigo de Samuel. > — Señorita Angela, pensé que ya se había ido. Respondió sorprendido. — Oh, no. El Sr. Samuel me invitó a tomar café y como tenía tiempo, acepté. — Mmm... ¿Podría invitarla en otra ocasión? Preguntó algo tímido. — Sí, seguro. Tú llámame y nos ponemos de acuerdo. Contesté amablemente. Saqué mi tarjeta de presentación y se la entregué. — Yo te marco. Contestó feliz tomándola. Yo solo sonreí, su rostro emocionado me causaba gracia. No tiene nada de malo tener una salida con él, sería bueno para escapar de mi zona de confort de vez en cuando. — Ángela, el manager me ha informado que debemos ir a una sesión con una empresa de cosméticos. Informó Ximena con una sonrisa que poco a poco se fue tornando seria. Lo cual me desconcertó mucho. — Bien, nos vemos luego. Me despedí de... Luis, que asintió contento, aun más de lo que había estado. *. *. *. * Así que, tenía que ver con Luis. ¿Por qué no lo había notado? Me pregunto qué será... — ¿Recuerdas al chico con el que estabas hablando? Lo sabía, era algo relacionado con Luis, me pregunto qué es lo que habrá pasado entre estos dos. — Sí, ¿por qué? — Él es mi ex compañero de universidad junto a otro chico que se llama Samuel. «¿Qué? ¿Ella conoce a Samuel desde antes? Esto se está tornando cada vez más interesante. Debo saber más» — Oh, no lo sabía. Cuéntame más. Respondí dándole toda mi atención. — Ellos eran los chicos más populares de toda la facultad, siempre estaban rodeados de chicas que los seguían a todos lados, se peleaban por salir con alguno de ellos. Vaya, así que Samuel siguió siendo tan popular entre las chicas, eso era de esperarse. — Luis se interesó en mí, él me comenzó a cortejar, se portaba lindo conmigo, confieso que estuve a punto de salir con él. Pero, después me enteré que yo solo formaría parte de su lista de chicas. Por lo que corte con él y ya no lo quise ver más. Hasta ahora que lo volví a ver. Contó afligida. Me sorprende que este chico fuera así, ya que me ha parecido un buen sujeto. Sí que las apariencias engañan, aunque tal vez él ya haya cambiado, no puedo juzgarlo sin saber el otro lado de la historia. — Ximena. La nombré y luego la envolví en mis brazos. Ella era importante para mí, no sólo era mi asistente ni compañera de trabajo, ella es mi mejor amiga. Ella me correspondió instantáneamente el abrazo, luego de eso comenzó a llorar y la abracé con más fuerza. — Desahógate, no estás sola. Recuerda que estoy aquí para lo que necesites. Dije mientras acariciaba su castaño cabello. — Aún lo quiero, no lo pude olvidar, él se porto tan bien conmigo. Yo... Simplemente no puedo creer que él haya hecho eso. Dijo entre sollozos. Estuvimos por varios minutos así, hasta que ella se tranquilizó. Nos separamos y me sonrió. — Ya estoy mejor, gracias por estar conmigo. Confesó contenta. — No tienes nada que agradecer, sabes que siempre puedes contar conmigo así como yo cuento contigo. Respondí esbozando una dulce sonrisa. Ella había sido sincera conmigo, ahora era momento de abrirme con ella y confesarle lo que por años había guardado. — Yo tengo algo que contarte, algo con respecto a Samuel. — ¿Qué? ¿Tú conocías a Samuel? Preguntó sorprendida. — Sí, yo también me sorprendí cuando dijiste su nombre. Él fue mi compañero en la preparatoria. El rostro de ella mostraba su completo asombro. Ahora la que estaba intrigada por la conversación era ella. — Wow, sí que la vida nos sorprende — Sí, eso veo. Samuel fue mi crush de la preparatoria, lo quería bastante que hasta me declaré a él. Confesé con una triste sonrisa. Recordar aquella situación sólo me traía esa sensación, no podía olvidar el rostro que él había hecho cuando se lo dije. — No lo puedo creer, tú, la modelo más reconocida y admirada por medio mundo fuiste rechazada por un chico antipático como él. Exclamó sorprendida. — Amm... Eso fue cuando iba en el último año de la preparatoria, cuando aún no era famosa. Mencioné tratando de desaparecer el rubor de mis mejillas. — ¿En serio te gustaba? ¿Samuel, el chico antipático y frío? Preguntó incrédula. No sé por qué se sorprende bastante por eso. Y, ¿por qué le llamaba así? No es que quiera saber, bueno, tal vez un poco no hace daño. — Claro, ¿por qué lo dices? Samuel, ¿antipático? — Mira, ese chico parece que jamás haya querido a ninguna chica, él era conocido por rechazar a todas las chicas que se le confesaban. Mientras estuve con Luis, pude conocer un poco más a Samuel, y me pareció un chico muy tranquilo pero demasiado antipático. Confesó tranquila. No imagine que él fuera de esa manera. Pensé que lo sabía todo de él, ahora creo que estuve equivocada por un buen tiempo. — Wow, no pensé que él fuera así. Yo le perdí el rastro después de que me fui a estudiar al extranjero y de comenzar mi carrera como modelo y actriz. Respondí sinceramente. Desde la vez que me despedí de mis amigas en aquel aeropuerto, jamás lo volví a buscar hasta ahora que supe de él. — Sí, lo sé. Él y yo somos buenos amigos. Aunque por evitar a Luis perdí el rastro de él. Debo confesar que Samuel tiene un asunto pendiente conmigo. Respondió después de pensarlo por unos segundos. Me pregunto qué es lo que ella tiene pendiente con él. Desearía saber más pero ya hemos llegado a mi casa. — Una vez más te doy las gracias por haberme escuchado. —Ya te dije que no es nada y espero que esta conversación la volvamos a retomar después. — De acuerdo. Por favor, cuídate y no salgas sola. ¿Sí? — Está bien, mamá. Cuídate. Respondí burlonamente. Ella me miró y sonrió. Después de que se retiró, mi mente no paraba de reproducir una y otra vez la manera en la que Samuel me había rechazado. Por lo que, decidí salir y refrescar mi mente. Sin saber cómo, llegué a un restaurant donde la música tenía un buen ambiente. Desde que llegué me pedí una botella de whisky, la verdad aunque lo negara día tras día, al final lo terminaba amando aún más. Sin nada más, comencé a tomarme los tragos e ir poco a poco sintiéndome feliz y libre. Aunque, aun así seguía recordando a cada momento el rostro de él. — No me mires con esa cara. Brame mientras me tomaba otro trago. — Eres el culpable de mi desdicha, de mis noches sombrías. Eres la más grande agonía que acompleja a mi corazón. Volví a susurrar mientras observaba su rostro confundido. «Sí que el alcohol es malo»
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD