Sara
Al abrir la puerta me dejo en el suelo, y gateando observaba la habitación, me daba un poco de vergüenza hacerlo, pero no quería recibir un castigo. Era muy bonita, pero había ciertas cosas que no entendía porque estaban allí.
-¿Por qué hay un cambiador para bebes?
-Para cambiarte princesa – dijo como si la respuesta fuera obvia.
-Pero yo no lo necesito, ya tengo 18 años.
-Si lo necesitas – dijo firme
-No, no lo necesito – dijo dando una patada en el suelo, no tenía ningún problema a la vejiga para tener que usarlos .
-Mira…los pañales los vamos a introducir más tarde, pero llegara el momento en que los vas a usar, al igual que el chupete y el biberón.
-Pero yo no necesito pañales – dije haciendo un puchero.
-Eso ya lo veremos, además arias muy feliz a Daddy.
-Valeee – no sabía porque pero el hecho de pensar que el sería feliz, me sentía feliz yo también.
-Princesa, ve al baño y yo mientras te preparo la ropa, hoy vamos a comprar más ropa, que aquí solo tengo dos recambios.
-Vale Daddy – dije yendo al baño; era amplio y bonito.
-¡Ahhh! Daddy que haces – dije tapándome mis partes, que hacia el en el baño, ¿acaso no sabía que era la intimidad?
-Vengo a bañarte princesa, y no te tapes que eres hermosa – dijo cogiéndome las manos
-¡No! Yo se bañarme sola – dije tapándome de nuevo.
-Me da igual, te voy a bañar igualmente – dijo muy serio.
-¡No y no! Me voy a bañar yo sola.
-Entra ya en la bañera
-¡Que no!
-Es la última vez que te lo digo, entra de una vez.
-¡Que no Alan! – me cachis se me había escapado.
-¿Cómo has dicho? – dijo enfadado.
-Y..yo ¡no quiero!
-Mira ya me he cansado, he intentado ser paciente aunque hayas roto muchas reglas pero ya me he cansado, ahora vas a recibir tu castigo por portarte mal – me cogió y me llevo a una habitación mientras pataleaba intentando salir de sus fuertes brazos. Me sentó en la cama y me puso boca abajo en su regazo.
-Qu..e me va..s a ha..cer – madre mía que me va a hacer .
-Te voy a dar unos azotes por portarte mal, como es la primera vez, voy a ser bondadoso y solo vas a recibir cinco azotes.
-¡Que! No por favor, no lo volveré a hacer – dije al borde del llanto, aún recuerdo cuando mi madre me castigo así y no me gusto para nada.
-No, asume las consecuencias de tus actos..
-No por favor – dijo pataleando.
-Para o el castigo será peor – dije elevando la voz.
Comencé a frotar su trasero, lo tenía suave como la bebita que es.
Le di el primer azote - ¡ayy!
Segundo azote – ¡aaaa¡
tercer azote – por favor para.
cuarto azote – ¡yaaa¡ me duele.
quinto azote – ¡aaa¡ –dije llorando.
-Shhh, ya está princesa, no llores, ya ha pasado – dice acurrucándome contra su pecho
-Daddy me duele – digo sollozando .
-Ohh, lo siento bebe, creo que me he pasado un poco, mira vamos al baño y luego te pongo una cremita para que no te haga daño.
-Vale Daddy – nos fuimos a mi habitación y entramos al baño.
-Vamos entra en la bañera princesa – dice dándome un beso en la frente. Entro en la bañera que me cubre por los hombros.
-Pon la cabeza hacia tras princesa – hago caso , moja y enjabona mi pelo, cuando ya estaba lavando el cuerpo y llega a mis pechos me pongo nerviosa .
-Tranquila princesa, no te voy hacer nada, confía en mí.
Comienza a enjabonarme hasta llegar a mi conchita y de nuevo me pongo nerviosa.
-Shhh tranquila confía en mi – segué lavándome hasta que termina y comienza a vestirme.
-¿Daddy me puedo vestir yo?
-No princesa a partir de hoy te bañare y vestiré yo, ahora vamos de compras – dice cogiéndole de la mano.
Fuimos al jardín y fuera había un bonito coche, me solté de la mano de Daddy y fui a sentarme en el asiento de copiloto, pero Daddy me cogió de la cintura impidiéndome subir al coche.
-¿Qué crees que haces princesa?
-¿Subir al coche? – dije obvia.
-No señorita tú vas sentarte en una sillita de bebes – dijo llevándome a la parte trasera.
-¡Que! No, yo ya soy mayor para sentarme en la sillita de bebes – dije intentando soltarme.
-No tu eres un bebe y los bebes se sientan en las sillitas de bebes y hacen caso a su Daddy
-Np quiero – dije pataleando.
-¿Quieres recibir un castigo como el de hace un momento? – pregunto elevando el tono.
-No, no quiero – dije agachando la cabeza.
-Pues súbete a la sillita y no rechistes.
Al llegar al centro comercial , me bajo de la sillita y me cogió de la mano para adentrarnos entre el bullicio de la gente. Una vez estábamos dentro , fuimos a la sección de ropa.
-Hola ,¿quería saber dónde se encuentra la talla XS?- le dijo a una mujer rubia que estaba de espaldas.
-Hola buenas tardes señor – dijo de forma coqueta sin percatarse de mi ausencia – La sección de la talla XS está por esa dirección, por favor acompáñeme - dijo caminando delante de nosotros moviendo las caderas de forma exagerada.
Daddy la ignoraba completamente, solo me cogía de la mana y me sonreía de vez en cuando.
-Aquí esta señor, aquí esta lo que busca – dijo desabrochándose el botón de la camisa.
-Al pasar los minutos fuimos escogiendo la ropa, de vez en cuando me daba cuento de que la rubia esa, estaba mirando a mi Daddy.
-¿Me estas escuchando bebe?
-No lo siento, ¿Que decías Daddy?
-Decía que ahora tenemos que ir a la sección de ropa interior.
-¿Daddy no puedo ir yo sola? – pregunte notando como el calor subía mis mejillas
-No ¿Por qué quieres ir sola?
-No sé.., es que me da vergüenza- susurre sin mirarlo.
-Bebe no tienes que tener vergüenza, es más, la veré cuando te la quite para hacerte el amor – susurro de forma sexy en la oreja. Me puse más roja de lo que estaba y eso hizo que Daddy soltara una sonora carcajada – Jajajaja… vamos antes de que nos cierren – dijo cogiéndome de la mano.
-Hola,.
-A hola, otra vez usted, que coincidencia – pero que dices, si no has parado de mirarlo.
-Sí, que coincidencia, me gustaría saber dónde está la sección de la ropa interior – dijo restándole importancia.
-Por aquí, necesita algo en especial – dijo cogiendo un sujetador n***o y un tanga del mismo color.
-No, no estoy buscando nada en particular – dice intentando no hacer mucho caso a la dependienta. Aproveche que Daddy estaba distraído y cogí un conjunto muy bonito.
-¿Daddy te gusta este?
-S..si..si me gusta mucho – dijo nervio, mmm esto me gusta.
-¿Y este? – dije.
-Tan..nnbíen me gusta mucho, nos los llevamos todos.
Gracias por vuestra paciencia
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