Alan
Después de hablar con Sara, nos fuimos a recoger sus cosas.
-¿Cómo sabes dónde vivo? – preguntó intrigada
-Se muchas cosas de ti – digo sin apartar la vista del asfalto.
Ella no dijo nada más, de vez en cuando desviaba la mirada hacia ella, quien lucía tranquila
-No me gusta nada donde vives
-A mí tampoco me gusta nada, pero era lo más barato que había.
-¿Bueno que planta es? - dije bajando del coche y rápidamente abriendo la suya.
-Gracias ,es la planta 7,y como el ascensor lleva roto hace 4años tenemos que subir las escaleras.
-Tranquila no pasa nada, aquí me tienes a mí para cargar con todo – digo sacando pecho, y ella comenzó a reír por mi comentario, tiene una sonrisa preciosa, y luego yo también me puse a reír. Estábamos entrando a recepción cuando un grupo de gilipollas que estaban apoyados en la pared comienzan a silbar.
-¡Buen culo nena!
-¡Cuanto la hora!
-¡Ben si quieres divertirte un rato nena!
Pero que se creen estos, ella es MIA
-Sino queréis problemas os recomiendo que os marchéis
-¿Y qué vas a hacer tu contra 5 personas ehh?
-Esto– ,e levanto un poco la camiseta, y les enseño mi pistola.
-Vale, vale, tranquilo solo estábamos bromeando.
-Más os vale
-No les ajas caso son unos gilipollas – le digo estrechándome contra mí.
-Tranquilo estoy acostumbrada –aprieto los puños ante la idea de que niñatos le hablen de esa manera.
Subimos las escaleras hasta llegar al piso, al abrir la puerta, me deja pasar primero , obserbo la casa y no hay casi nada, madre mía les han robado, pero sin embargo ella no muestra signos de preocupación.
-¿Que no te das cuenta?
-¿De qué?
-¡Os han robado!
-¡No! Tranquilo, tranquilo, esto es todo lo que tenemos, ya sé que para ti parce que nos hayan robado o algo parecido.
-Yo..- dice rascándose la nuca.
-Tranquilo, es normal, tú debes estar acostumbrado a tener muchas más en una habitación de las que hay en esta casa
-Yo....de verdad que lo siento.
-No pasa nada, bueno vamos a empaquetar mis cosas.
-Si vamos.
Al entrar en la habitación hay un colchón en el suelo, y una cómoda de noche y un pequeño armario; las paredes tienen humedad y algunas tablas del suelo están sueltas.
La sigo y ella se acerca al pequeño armario y de allí saca una maleta mediana, coge todas las perchas que están colgadas en el armario y las pone sobre la cama.
-Esta es toda mi ropa, ¿puedes ir poniéndola en la maleta mientras cojo las cosas del baño?
-Claro – le respondo con una sonrisa.
Va al baño y sale con una bolsa que supongo que lleva todas las cosas de higiene.
-Ya está todo – me dice
-¿Pus vamos no? – antes de que ella pueda coger la maleta la cargo en mi hombro y nos dirigimos al coche.
Una vez estamos en el coche nos dirigimos hacia mi casa y a partir de ahora la suya también.
-Princesa, si quieres puedes dormir un poco , el trayecto será un poco largo y aún tienes que descansar para recuperarte del golpe – ella se sonroja ante mí apodo y se recuesta en la puerta para descansar.
Al llegar, Sara se va tan tranquila y adorable durmiendo, que prefiero dejarla durmiendo en mi cama .
Ya son las 12:45 así que decido salir de mi despacho e ir a despertar a Sara.
Al entrar, la encuentro enrollada en las sabanas hecha una bolita, es tan adorable. Me acerco lentamente a ella sin hacer ruido y comienzo a repartir besos por toda su cara susurrando su nombré.
-Princesa, bebe despierta es hora de comer – le susurro moviéndola un poco.
-Q…que pasa – dice frotándose los ojos, esta niña me va a volver loco.
-Bebe, es hora de comer, ven con Daddy – le digo extendiéndole mis brazos para que se acerque y poder cargarla, al principio ella ladea la cabeza sin entender que quiero, pero luego se sonroja y poco a poco con timidez se va acercando y hunde su cabeza en mi cuello.
-Hola Carla – dije entrando en la cocina.
-Hola mi niño ,todo está listo, me iba ir pero si necesitas lo que sea me avisas. Por cierto quien es esta jovencita.
-Ella es Sara mi babygirl.
-¡Oh qué bien!, no sabes cuánto me alegro
-Hola Sara, yo soy Carla y soy la que cuido desde bien pequeño a este muchacho.
-Yo soy Sara – dice tímidamente.
-Un placer Sara, pero ahora me tengo que marchar; adiós y cuídala bien Alan – dice saliendo por la puerta.
-Princesa vamos a comer y luego te explicare un poco las reglas – ella solo asiente y empezamos a comer entre risas.
Al terminar vamos al sofá y la pongo en mi regazo – Mira bebe, te voy a explicar las normas , así que por favor no me interrumpas – ella asiente y me mira atentamente.
1-Siempre me tendrás que llamar Daddy aunque estemos en la calle, excepto cuando yo te diga lo contrario
2-Siempre aras caso a Daddy
3-Que Daddy no tenga que repetir las cosas tres veces.
4-Si te portas bien Daddy te dará recompensas
5-Si te portas mal, tendrás un castigo dependiendo de la gravedad de la acción.
6-Tu eres de Daddy y solo de Daddy.
7-Di por favor y gracias.
8-Pide permiso para tocar tus partes de princesa.
9-Si Daddy dice que no es que no
10-Respeta siempre a Daddy.
11-Se educada.
12-Siempre dile a Daddy si quieres hacer algo o no
13-Dile a Daddy si has roto alguna regla.
14-Tendras una hora para irte a dormir y otra para despertarte.
15-No puedes caminar, tendré que llevarte yo en brazos
16-Algunos de los castigos son:
- No correrte
-Orgasmo forzado
-No mimos
-No dulces o peluches
-Mirar a la pared
-Y estas son algunas de las reglas, primero iremos despacio, y después iremos introduciendo cosas como el biberón, el chupete,…
-¿Los castigos son muy frecuentes? – pregunta con cierto temor
-No tienes que temer nada, si eres una buena babygirl no tendrás ningún castigo. ¿De acuerdo?
-Si…
-Si ¿qué?
-Si Daddy – dice con las mejillas ruborizadas.
-Ohh, princesa que adorable eres, ven, te voy a llevar a tu habitación, pero hoy tendrás que dormir conmigo ya que la habitación no está terminada de amueblar – la cogí en brazos y hundió su cabeza en mi cuello.
Al abrir la puerta la deje en el suelo, y ella gateando observaba la habitación. Las paredes eran de color rosa pastel, había muebles de color blanco , un cambiador para bebes con muchos pañales en la parte inferior, una estantería llena de peluches, una pequeña zona de juguetes y una cuna morada a medio montar.
-¿Por qué hay un cambiador para bebes?
-Para cambiarte princesa – dije obvio.
-Pero yo no lo necesito, ya tengo 18 años.
-Si lo necesitas – dije firme
-No, no lo necesito – dijo dando una patada en el suelo.
-Mira…los pañales los vamos a introducir más tarde, pero llegara el momento en que los vas a usar, al igual que el chupete y el biberón.
-Pero yo no necesito pañales – dijo haciendo un lindo puchero.
-Eso ya lo veremos, además arias muy feliz a Daddy.
-Valeee
-Princesa, ve al baño y yo mientras te preparo la ropa, hoy vamos a comprar más ropa, que aquí solo tengo dos recambios.
-Vale Daddy – dijo yendo al baño, y le saque
Deje el conjunto en la cama y fui al baño
-¡Ahhh! Daddy que haces – dijo tapándose sus partes.
-Vengo a bañarte princesa, y no te tapes que eres hermosa – dije cogiéndole las manos
-¡No! Yo se bañarme sola – dijo tapándose de nuevo.
-Me da igual, te voy a bañar igualmente – dije seriamente.
-¡No y no! Me voy a bañar yo sola.
-Entra ya en la bañera – dije intentando no gritar
-¡Que no!
-Es la última vez que te lo digo, entra de una vez.
-¡Que no Alan!
-¿Cómo has dicho? – dije ya enfadado.
-Y..yo ¡no quiero!
-Mira ya me he cansado, he intentado ser paciente aunque hayas roto muchas reglas pero ya me he cansado, ahora vas a recibir tu castigo por portarte mal – la cogí y la lleve a mi habitación mientras ella pataleaba. Me senté en la cama y la puse boca abajo en mi regazo.
-Qu..e me va..s a ha..cer – dice con la voz entrecortada.
-Te voy a dar unos azotes por portarte mal, como es la primera vez, voy a ser bondadoso y solo vas a recibir cinco azotes.
-¡Que! No por favor, no lo volveré a hacer – dijo al borde del llanto.
-No, asume las consecuencias de tus actos.
-No por favor – dijo pataleando
-Para o el castigo será peor – dije elevando la voz.
Comencé a frotar su trasero, lo tenía suave como la bebita que es.
Le di el primer azote - ¡ayy!
Segundo azote – ¡aaaa¡
tercer azote – por favor para
cuarto azote – ¡yaaa¡ me duele
quinto azote – ¡aaa¡ –dijo llorando
-Shhh, ya está princesa, no llores, ya ha pasado – digo acurrucándola contra mi pecho
-Daddy me duele – dice sollozando
-Ohh, lo siento bebe creo que me he pasado un poco, mira vamos al baño y luego te pongo una cremita para que no te haga daño.
-Vale Daddy – nos fuimos a su habitación y entramos al baño.
-Vamos entra en la bañera princesa – dije dándole un beso en la frente. Ella entro en la bañera que la cubría por los hombros.
-Pon la cabeza hacia tras princesa – ella hizo caso y moje su pelo y lo enjabone, cuando ya estaba lavando su cuerpo y llegue a sus pechos ella se tensó .
-Tranquila princesa, no te voy hacer nada, confía en mí.
Comencé a enjabonarla hasta llegar a su v****a y se tensó.
-Shhh tranquila confía en mi – seguí lavándola hasta que termine y comencé a vestirla.
-¿Daddy me puedo vestir yo?
-No princesa a partir de hoy te bañare y vestiré yo, ahora vamos de compras – dije cogiéndole de la mano.
Holaaa que tal guap@s
Espero que os guste : 3