Durante la semana previa al compromiso de bodas de Minerva y Alejandro, las envidias y los rechazos se propagaron como pólvora, eran como una maleza que crecía y crecía sin que pudiese ser podada, una cosa impresionante en la que el estrés mantenía a la mayoría de los jóvenes que todavía no lograban resolver su situación a futuro en vilo, y luchando como animales enjaulados intentando conquistar a sus parejas de ensueño a toda costa, y en cuanto fracasaban iban con la siguiente de la lista, una situación bastante triste a decir verdad. Minerva pensaba que era de las cosas más espantosas que había tenido que ver en Omnia. ¿Cómo era posible que esta sociedad empujara a sus jóvenes a vivir en semejante zozobra?, ¿Acaso el amor era una cosa planificada y calculada matemáticamente, o por medio

