Ezior hacía todo lo posible por aprender a controlar su nueva naturaleza, era difícil, porque siempre quería dañar alguna cosa, era como si algo se hubiera roto dentro de él, de aquel chico risueño que veía el vaso medio lleno todo el tiempo, ahora quedaba ya muy poco, se veía al espejo con aquellas grandes y oscuras ojeras y su rostro desencajado como si estuviera atravesando una fuerte virosis, como cuando la gripe te tumba en cama y solo quieres dormir sin que nadie te haga ruido, así se sentía, enfermo, pesaroso, impotente y lleno de rabia, no sabía el porqué, no le gustaba para nada sentirse así, quería que aquel proceso parara, y que lo hiciera ya, tenía mucho tiempo fuera del radar de Minerva, seguro estaría preocupada por él, o tal vez no, tal vez Acteón tenía todo oculto por aquel

