Se sentó en el borde de la cama y respiró como ella le había indicado, ¡Qué día! Pensó para sus adentros, cuando se levantó esa mañana nunca imaginó la de cosas que viviría ese día, ella era dinamita pura, lo había sacado de una vida de aburrimiento, le había mostrado la verdad y despertó en él algo no solo carnal, sino emocional que estaba totalmente dormido hasta entonces. Era como si un remolino de emociones se apretujaran dentro de su estómago a punto de estallar, debía comenzar a calmarse, estaba seguro de que su padre ya se había encargado de su escaneo, pero aun así era importante que se calmara. Minerva se vestía en el otro lado de la habitación con algo casual pero no tanto, al fin de cuentas tenían visita para la cena así que mejor ponía un poco de esfuerzo en verse apropiada pa

