Charlotte Montalvo Mi cuerpo cae boca arriba mientras que el sudor brilla entre mis pechos en gotas, Sebastian aparta el consolador de mi sexo, está empapado y le muestro mis muñecas para que me desate las esposas. Intenté dominar la situación y terminé siendo dominada. No me quejo; así es su mundo. Le miro y su torso también está sudoroso, él me desata y poso mis palmas en sus abdominales, recorriendo con la punta de mi índice ese paquete de seis que se tensa con mi tacto, muerdo mi labio y su mano se posa en mis mejillas tomando mi rostro. ─Tienes que descansar ─dice sorprendiéndome. ─No estoy cansada ─replico arrugando mi cejo, él bota el aire de forma profunda. ─Maldición, fiera. ─Quiero más ─insisto, pero mi cuerpo parece traicionarme porque mi coño está hinchado de tanto p

