Después de ducharse por largo rato, se secó a conciencia y luego se vistió con la ropa que había llevado para la ocasión, era una hermosa blusa de lino ligero y unos shorts, no muy cortos, que se anudaba con un lazo hecho con la misma tela del pantaloncito. También se puso unas sandalias suaves que se ataban con unas largas trenzas. Después de vestirse se paró delante de la puerta, a la cual le había pasado el cerrojo, aún sabiendo que Ryan era incapaz de propasarse con ella o invadir su privacidad.
Después de lanzar un profundo suspiro abrió la puerta, no vió a Ryan en la zona del dormitorio, salió hasta la salita y entonces lo vió en el balcón. Éste se volvió y la miró sonriendo, en la mano tenía un trago de whisky casi puro, se veía por el color ambarino del líquido.
Se acercó a ella y le dió un breve beso en la frente mientras pasaba un brazo por su cintura y la atraia hacia sí, ella se puso un poco tensa y él lo notó por lo que aflojó el abrazo de inmediato y la tomó por la mano mientras la conducía a los cómodos sillones de la salita de estar. Ella se sentó mientras él le servía de nuevo la bebida, le dió el vaso y luego la invitó a brindar con él.
—¡Por nosotros, mi amor! —dijo chocando su vaso con ella— Brindemos…
—¡Por nosotros! —dijo ella cogiendo un poco de entusiasmo.
Luego el se tomó un largo trago de su bebida antes de poner el vaso en la mesita.
—¿Qué te parece si preparas las cartas mientras tomo un baño? —le dijo él con evidente nerviosismo.
Ella lo miró con curiosidad, ya se había dado cuenta de que él estaba tanto, o más nervioso que ella. Se le veía apurado y como si no estuviera seguro de lo que tenía que hacer, y eso que él era un hombre bastante cariñoso, que siempre la acariciaba con ternura y le gustaba estar con ella. Pero ahora se veía torpe y fuera de sitio, esto le hizo sentir un poco de compasión por él así que procuró hablarle con ternura para que él pudiera estar un poco más tranquilo.
—Claro, mi amor —le dijo dulcemente— Toma tu baño, a mi me ayudó mucho a relajarme.
—Eso haré —dijo alegremente y luego terminó con el resto de whisky que tenía en su vaso, dió media vuelta y se fue a la ducha.
Emma notó que Ryan trastabilló un poco al caminar y también se tambaleó un poco al entrar en el baño. Se preguntó cuánto licor abría tomado él mientras ella se duchaba, ese pensamiento la hizo levantarse y buscar la botella de whisky que él había tomado del canasto grande. La encontró en una pequeña mesa al lado de donde estaba el recibidor, cuando la tomó en sus manos se dió cuenta de que le faltaba un poco más de la mitad del contenido. ¡Ryan estaba casi ebrio! Con razón la falta de equilibrio y lo torpe al hablar. Esperaba que con el baño se le pasara un poco, lástima que no tenía café allí para prepararle un poco porque eso lo ayudaría bastante.
Ella se sentó de nuevo en el cómodo sillón y tomó un juego de cartas y las sacó de su empaque para dejarlas listas sobre la mesita y esperar a su esposo. Quizás un poco del juego que acostumbraban a jugar juntos los ayudaría a relajarse y estar más tranquilos. Después de unos quince minutos él salió del baño y se dirigió hacia donde estaba ella vestido con una franela y un short de basket ball. Antes de sentarse se sirvió una generosa ración de whisky puro en su vaso y luego se sentó para comenzar a jugar.
Allí estuvieron jugando por casi una hora hasta que los movimientos de Ryan se volvieron bastante torpes y ella tuvo que decirle que no tomara tanto, él se molestó un poco y le dijo que él estaba bien y que eso lo relajaba. Entonces ella se dirigió al baño porque tenía algunos espasmos que atribuyó al comer demasiado, tanto en la fiesta como aquí en la suite, por lo que tardó casi veinte minutos en salir, cuando salió y se dirigió al recibidor vio a Ryan dormido sobre el sofá aún con el vaso en la mano, ella se lo quitó y procuró despertarlo, pero a duras penas pudo hacer que se levantara para llevarlo a la cama.
Ryan cayó pesadamente sobre el suave colchón y allí, tal como cayó, así se quedó dormido. Emma arreglo un poco las cosas antes de acostarse, miró con algo de tristeza los pétalos de rosas que estaban sobre la cama, muchos de los cuales estaban aplastados por el peso de un Ryan durmiendo a pierna suelta, quitó con cuidado los que estaban de su lado de la cama colocándolos en una cestita al lado de su mesa de noche, y se preguntó si así irían a dormir siempre, él del lado izquierdo y ella del derecho.
Se acostó con cuidado, miró el rostro de su esposo y lo acarició con cariño. Ella lo amaba, no tenía ninguna duda sobre eso, pero se preguntó si es que ella no era lo suficientemente apasionada, porque se suponía que esa noche harían el amor por primera vez y eso debería ser muy especial. Pero no sentía "ese" tipo de excitación s****l, si no más bien estaba algo tensa, lo que consideró que era normal también. Al fin y al cabo, ella no tenía ninguna experiencia en estas cosas, y los consejos de su amiga Alba la habían hecho sonrojar en lugar de ayudarla.