Sarah tenía un objetivo… adiestrar a Ranger… o morir en el intentó. Estaba exagerando un poco con lo de morir, pero no iba a soportar otro día más las babas de ese canino, así que se dedicó a investigar sobre los perros, se distrajo con una película de perros y terminó viendo a un adiestrador muy famoso hasta tarde. Por la mañana bajó con sus notas en la mano, tenía que buscar a alguien que la ayudará… alguien que no fuera Mark, evidentemente. Afortunadamente Isole estaba en la sala. –Tienes que ayudarme –le pidió. Por la mirada ansiosa de Sarah, Isole se preocupó. –Por supuesto –se apresuró a responder –. ¿Qué sucede? –Necesito que me ayudes a entrenar a Ranger. –¿Qué? –Necesito salir de la casa, pero ese animal está allá afuera y se me lanza encima cada vez que tiene l

