–¿Qué pasa? –le preguntó Addison a Mark. –Ve a cambiarte que te toca ir al granero. –Bueno –suspiró la niña –. Pero ya viste que Ranger aprendió a sentarse –señaló al perro emocionada. –Los perros saben sentarse –aclaró Mark, vio como Sarah abrió la boca despacio ofendida por el desprecio que le había hecho a sus horas de entrenamiento con Ranger y antes de que hablará terminó –. Pero al menos ya no se lanza a los demás como si fuéramos un costal de papas. –Sarah tuvo la idea de entrenarlo –mencionó Mary –. Es muy astuta para estás cosas. Sarah se dio cuenta que Mark ni siquiera le prestó atención al cumplido de Mary y solo tomó a Addison para llevarla, no sabía ni para que le había dicho que se cambiará, si traía un overol igual al que le había visto antes, lo único que cambiaba

