La casa de Mark resultó ser mejor de lo que Sarah esperaba, se levantaba temprano para ayudar a Addison con su atuendo y peinado, Mark se encargaba del desayuno, luego llegaba Isole para ayudarla, aunque ya le había dicho que no era necesario, Isole no dejaba de llegar, el doctor Engler había llegado más veces de lo necesario, era atento y cordial con ella, incluso le había llevado unas muletas para que pudiera desplazarse por la casa en alguna emergenica, siempre se quedaba conversando, él había estado en Nueva York y hablaban sobre el lugar, Mark siempre estaba cerca aunque la conversación no tenía nada que ver con él. –Tengo que contarte algo –le habló indecisa Isole, Sarah la observó como se movió de un lado a otro y finalmente se fue a sentar a la orilla de la cama. –¿Se te acabó

