Sarah y Addison llegaron a la clínica médica, fue su día de suerte porque apenas habían dos pacientes, esperaron con paciencia hasta que fue su turno. Roger se sorprendió al verlas a las dos en el lugar. –Qué sorpresa tenerlas aquí –comentó al verlas a las dos –. ¿Vienen a un chequeo? ¿Addison, te sientes bien? –Aparte de sucia, creo que estoy bien –mencionó la niña señalando la tierra en su overol. Alimentar a los patos era bastante escandaloso, aunque a ella le parecía divertido. –Addison y yo vamos a ir a comprar unas cosas al supermercado, pero antes decidimos pasar a visitarte –mencionó Sarah. Roger estaba un poco incómodo. Le hubiera encantado tener la visita solamente de Sarah, pero con Addison era diferente. Aunque Sarah había sido muy atenta con la niña, se notaba que se había

