Sarah despertó cuando sintió unos brazos fuertes que la rodeaban por la cintura, el aroma entre cuero y hierbas que Mark soltaba era inconfundible, la sensación del aliento tibio en su cuello la hizo moverse, los besos de Mark eran firmes y suaves. –Mark –murmuró. –Hola… La voz de Mark era ronca aunque lo que la estremeció fueron sus labios rozando justo debajo de la oreja, cuando se movió Mark atrapó sus labios con los suyos con una intensidad lenta pero decidida, sintió esas manos ásperas en su vientre deslizándose hacía abajo explorando y acariciando cada centímetro de su piel. –¿Qué hora es? –logró jadear cuando se separó un instante para recuperar el aire. –Tenemos tiempo –fue lo único que logró decir él cuando bajó besando cada parte de su piel, explorando su cuerpo y recono

