Violet se despertó estrepitosamente al escuchar la puerta de la habitación abrirse. Con la luz de la lámpara pudo divisar la silueta de un hombre que caminaba hacia ella. Cuando estuvo a punto de gritar, logró darse cuenta que se trataba de Gabriel. Se veía raro vestido con chaqueta negra de cuero, lo cual lo hacía ver mucho más fornido de lo que era, así como más alto e imponente. Se observaron en silencio por unos segundos, hasta que él habló. —¿Por qué no contestas mis llamadas? —preguntó—. Estaba preocupadísimo. Violet volteó a ver hacia el escritorio, donde reposaba su celular. —Ah… es que… está en silencio. —Pasó una mano por su rostro, sintiendo alivio del horrible susto que había tenido. Escuchaba bullicio y reflexionó en que no pudo haber llegado solo, seguramente esta

