Capítulo 2: Presión de dos lados.

1603 Words
Aria: El camino de regreso a casa lo siento como una eternidad, y a medida que me adentro más en las montañas el frío me acoge. No sé cuánto con exactitud llevo de retraso para el punto de reunión, y la verdad; no me interesa. Ya me he ganado un regaño de todas formas, llegar antes o después no va a cambiar nada ahora. No logro concentrarme en nada en este momento, por alguna razón cada palabra de su jodida conversación sigue sonando con más fuerza en mi cabeza, y la claridad del recuerdo me abruma. "Te cedo un beneficio." Había dicho "¿Beneficio?" "El de la duda" "No me veras de nuevo. Eso te lo aseguro" "Lo haré.-repuso con quietud- Y tú vendrás a mí." "¿De qué...?" "Las puertas del castillo están abiertas. Lado sur. Hay una vista muy privilegiada al bosque. Sabes dónde encontrarme." "No te daré información sobre nosotros." "Veremos" *** Sé que estoy cerca del punto de reunión cuando logro escuchar las voces mezcladas entre la discusión de Harlequinn y Sylvie, y de alguna forma comprendo cual es el motivo de su discusión. -¡¿La abandonaste?! -¡Ella se cayó! -¡Eras responsable de ella!- su voz sonaba llena de enfado, su rostro demostraba desconformidad y sus ojos verdes perdían cierto encanto cuando estaba molesto. -¿Y que suponía que hiciera? -Quedarte. -¡Nos hubieran atrapado a las dos! -Preferible a ti que a ella. Vi el rostro dolido de Sylvie tras la mención de esas palabras. A decir verdad, yo también me había congelado en el lugar. Lidius solo estaba a unos pasos lejos de ellos escuchando y mirando atónito a aquellos dos. Mientras que Est y Shinri no han dicho nada, pero no parecen inmutarse con nada. Ah decir verdad jamás las he visto siquiera sorprenderse por algo. Un silencio extraño nos envolvió a todos, hasta que los ojos de Sylvie me detectaron, yo estaba a plena vista de ellos, pero como estaban tan ensimismados en su discusión ninguno de ellos había reparado en mi presencia hasta ahora. Todos siguieron los ojos de Sylvie dejándome totalmente expuesta. -Ahí está tu protegida- soltó con desdén cuando paso por mi lado sin detenerse siquiera. No sabía que añadir a aquella situación, y a decir verdad me sentía mal. -Todos retírense. – dijo. Me anime a mirar hacia él, pero el solo rehuyó a mi mirada –La reunión ha acabado- la orden que el daba como líder de esta escuadra era ley. Empezaron a caminar cada quien, por su lado, pero yo me adelante hacia el –Harlequinn. La palma de su mano se alzó a centímetros de mi cara solo por unos segundos antes de volverla a bajar-Ahora no- su voz notaba cansancio y comprendí que no quería hablar ahora. -Perdona- alcance a añadir antes de que se fuera por completo. Sé que escucho mis disculpas, porque se detuvo por unos segundos a responder un –hablaremos más tarde- y luego, solo se fue. Sylvie: ¿Para que esforzarse siquiera? ¡Todo reconocimiento siempre se lo lleva ella! Aria con sus respuestas acertadas, y su estúpida manera de hacer las cosas a su modo. ¿Acaso se cree tan importante solo por ser parte de los originarios? ¡Por favor! Como si tener el pelo blanco, y ojos rojos fueran el símbolo de ser un verdadero vampiro. No basta. Ella es inexperta, una novata, sin conocimiento de nada, y sin embargo toda la atención de Harlequinn es para ella, todo se lo lleva ella. Solo la protege porque es inexperta Solo la protege más porque es inexperta Solo la protege más que a ti porque es inexperta...  Más que a ti... Aria: -Ella me odia- el colchón debajo mío no es el mejor que se pueda pedir, ni siquiera puede considerarse bueno, pero ¡hey! Sigue siendo un colchón. -Harlequinn tampoco ayuda mucho para que baje su odio, al contrario, lo incrementa. -Ve y díselo. -¡Ni hablar!- sus ojos grises siempre suelen mezclarse con el azul, y de alguna forma nunca sé qué color son exactamente –No quiero problemas con él. -Tu nunca quieres problemas con nadie Lidus- lo acuse -Y tu deberías hacer lo mismo, siempre te estas metiendo en problemas. Eres una busca pleitos, todos los días estas metida en un drama diferente. -¿Cómo te atreves? – exclame fingiendo estar ofendida -¿Y así te haces llamar mi mejor amigo? ¡Todo eso son injurias! -Yo, soy tu mejor amigo- dijo- Y déjame decirte que soy el mejor amigo del reino entero. -¿En que se basa tú argumento? -En que siempre te estas metiendo en problemas. -¿Y? -¿Y?- exclamo con dramatismo-¿Quién crees que es el que te rescata de todos ellos? Conozco a Lidius desde... siempre. Desde que tengo uso de razón él ha estado conmigo toda mi vida. Solemos pasar el tiempo con charlas inofensivas, y banales, y otras veces, sumergirnos en discusiones profundas sobre el reino, y el futuro; sin decírselo a nadie claro. No queremos que nadie se entere de los delirios de grandeza de dos vampiros marginados. La puerta de la cabaña se abre y el cabello rubio inconfundible de Raida asoma por esta –Aria- menciona. Me paro al instante con el sonido de su voz. –Tu bisabuela te llama- y así como ha aparecido de la nada, también se ha ido. -Prometí ayudarla con los arreglos de su decoración. -Ya tiene otro nuevo pasatiempo- menciona -Así parece. -Mándale saludos de mi parte. -Lo haré- le digo. Lo bueno de no morir, es que toda tu familia, los que deberían llamarse antepasados y también descendientes; están vivos. Lidius: Dentro de estas montañas todo el mundo se conoce entre todos. Hemos estado aquí desde siempre. La gran mayoría son unidos por lazos familiares. El máximo por hijo a tener en un marginado es uno. Un primogénito. Sería un caos para el reino si este se llenara de vampiros marginados, como nunca morimos, pues ya estaríamos invadiendo el mundo. Así es la ley, así la proclamo el gran consejo antes de que los reyes asumieran el trono. ¿Mi excusa para saber todo eso? Harlequinn nos obliga a estudiar la historia. Somos vampiros jóvenes en comparación del resto. Apenas 18 años de edad. Nuestra escuadra es conformada por 6 vampiros de la misma edad. Este es el patrón. Me encamino a coger agua del pozo para poder bañarme esta noche. -Cuidado con la palanca, esta atorada. -Gracias- me limito a responder, y así se ha ido. La edad de aquel vampiro es 84 años, pero mírenlo, parece de unos 23. El proceso de envejecimiento en nosotros es más lento de lo que debería, muy muy lento. Por esa razón, da miedo hablar con alguien pensando que es de tu misma edad y luego descubrir que podría ser tu tatarabuelo. Cuando el balde está lleno me encamino a mi casa, pero en cuanto llego encuentro a mi hermana está en peor estado del que la deje. Y como siempre solo pienso en una persona para ayudarme -Aria. Aria: La puerta suena y un pelirrojo asoma por esta. -Aria- llama entrando. Llevo unas cajas encima -Ya casi término- digo mientras lo miro, y de alguna forma su cabello siempre me recuerda a una ardilla -Harlequinn, ¿Cómo estas hijo?- saluda cordial mi bisabuela, aunque este no fuera su hijo. -Tenga usted unas buenas noches señora Abby- de alguna forma había veces en que él era tan formal que no lo comprendía. -Aria, es todo por hoy- y esa ha sido su despedida. No digo nada más, porque sé que no hay y no habrá jamás nada más que añadir a aquella despedida. Me encamino con Harlequinn fuera, porque sé que hablara de lo que paso esta mañana. -Lo siento- digo una vez llegamos cerca del acantilado -Eso ya lo has dicho. No necesitas decírmelo de nuevo. -Dile a Sylvie que también lo siento. -No tienes por qué disculparte con ella. -Tú nunca quieres que me disculpe con nadie. -Porque no debes. -El error en la misión fue mío- se lo aclare -Da igual de quien fue.- lo vi apoyarse contra el árbol –Hay presión de ambos lados así que ya no buscare un culpable. -... -De cualquier forma, parte de lo que se robó ya lo tienen tus padres- me informo ¿Por qué estoy metida en esta escuadra? Ah, ya me acorde. Porque aún quiero seguir viviendo. No robamos oro. ¿De que serviría? ¿Quién querría venderle algo a vampiros marginados que no se han unido al reino de todas formas? No. Tampoco comida. No ingerimos la porquería que ellos llaman alimento. Bebemos sangre, solo sangre. Cazamos, los mayores cazan, y nosotros; robamos. -Con el material recogido podrán reforzar unas cabañas- dije pensando en voz alta -Siempre pensando en los demás. -No siempre. -Y además modesta. -Tienes una imagen falsa sobre quien soy. -Te conozco Aria. -No. No lo haces. Créeme algún día me iré tan lejos que nadie nunca podrá encontrarme. -No lo harás.- dijo calmado, su voz combinaba junto con esta noche tranquila –Porque jamás abandonarías a Lidius y a su hermana..-sus ojos verdes se reflejaban con la luna en un brillo malicioso- Son los únicos que te atan a que sigas aquí. Y a menos que la pequeña May cumpla mágicamente 18 tan rápido como para decidir unirse al reino jamás podrá dejar este lugar.- era el tono. el tono en que decía aquello. No era agradable. Su forma de decirlo, casi como si me estuviera atando. Él juega. Juega con tu cabeza, envuelve tus pensamientos. Es maquiavélico. Nadie lo conoce. Y por eso, es que me alejo de él. No contesto porque sé que no vale la pena, pero aun así sigo sintiendo su mirada sobre mí. -Aria. -... -¿Cómo escapaste? Lo miro, pero aun sin responder. Sin embargo tras minutos de silencio incomodo el añade-¿Cómo escapaste? ¿Los guardias eran muchos? - me miraba con una nueva expresión en sus ojos -¿Te asustaste? Solo una pregunta siguió retumbando en mi mente ¿Cómo escapaste? ¿Cómo escapaste? ¿Cómo escapaste? -Corrí. Me miro detenidamente sin decir ni una palabra. -Solo corrí- repetí. Su mirada fija en mí siempre me hacía creer que él sabía mucho más de lo que decía, pero... era imposible que supiera algo ¿verdad? De seguro solo debe ser mi imaginación por ser tan paranoica... Cálmate ya Aria. No lo eches a perder. -Bien- dijo -Bien- dije
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