Estamos en la habitación de hotel a punto de cumplir el sueño que tuve por un año completo, y quizá por muchos más, pero no le diremos eso, me paro y me suelta. Se ve preocupado, así que lo saco de ese estado de inmediato. - Se que haz estado con muchas mujeres y me asusta no ser suficientemente atractiva para ti. - Demonios, Tori, tu eres todo, mi amor, mi fantasía, mi pecado. Todo. Comienzo a sacarme la ropa lentamente, hasta que estoy desnuda delante de él, abre los ojos y me mira interrogante. - Lo quiero todo, Damián, todo de ti y tu lado bruto es el que más deseo ahora. - Tori, no soy suave. - No quiero que lo seas. Es todo lo que necesita para lanzarse contra mis pechos, me toca como si no hubiera mañana, me chupa, me lame, me muerde, me hace sentir viva. Yo comienzo

