Capitulo 02

1822 Words
Chiara ​La noche en aquella mansión no fue tiempo de descanso sino una vigilia de puro terror donde cada crujido de la madera y cada sombra proyectada por la luna en las paredes de seda me hacían saltar el corazón. Me quedé encogida en un rincón de la enorme cama del ala oeste sintiendo que las sábanas de hilo eran como mortajas frías que me recordaban que mi vida tal como la conocía había muerto en aquel salón. No pude cerrar los ojos ni un segundo pensando en Ángel solo en su habitación con el cerrojo echado escuchando el silencio de una casa que ahora solo habitaba un monstruo borracho, me preguntaba si mi padre le habría gritado, si al no encontrarme a mí habría decidido que el pequeño cuerpo de mi hermano era el siguiente blanco de su frustración. Sabía que tuve que haber huido hace mucho tiempo pero tenía miedo, angel aún era menor de edad no podía solo llevármelo, había hablado con un abogado y el había sugerido esperar la mayoría de edad de angel y para eso faltaba mucho, no podía solo irme y dejarlo ahí pero eso es lo que había pasado. El solo pensamiento me hacía querer arrancarme la piel de angustia mientras las horas pasaban lentas como gotas de veneno. ​Cuando los primeros grises de la mañana empezaron a filtrarse por las pesadas cortinas el sonido de la cerradura girando me hizo reaccionar como si me hubieran quemado me bajé de la cama de un salto y me oculté detrás de un pesado sillón de terciopelo con la respiración entrecortada y las manos entrelazadas sobre el pecho rezando a un Dios en el que ya no creía. La puerta se abrió con una parsimonia que me destrozó los nervios y supe antes de verlo que era él por el peso de su presencia que parecía succionar todo el aire de la habitación. Alessandro entró con paso firme todavía vestido con la elegancia impecable de un hombre que no conoce el desorden y se detuvo en el centro del cuarto observando el desastre de las sábanas antes de clavar sus ojos en mi escondite. ​—Sal de ahí Chiara —dijo con esa voz gélida que no admitía réplica y que me hizo temblar hasta la médula— no tengo tiempo para juegos infantiles. ​Salí lentamente con las piernas temblándome y el cabello enmarañado sintiendo la humillación de mi estado frente a su perfección gélida. Me puse frente a él manteniendo la distancia mientras mis uñas se clavaban en mis palmas para no desmoronarme de nuevo. ​—¿Por qué? —le pregunté con la voz rota por el llanto contenido de toda la noche— ¿Por qué aceptaste el trato de mi padre? Tú podrías tener a cualquier mujer del mundo con solo chasquear los dedos. ¿Por qué humillarme de esta manera comprándome como si fuera una mercancía barata? ​Alessandro dio un paso hacia mí y yo no retrocedí aunque cada fibra de mi ser me gritaba que huyera su rostro era una máscara de piedra absoluta donde no se filtraba ni un átomo de sentimiento humano. ​—Necesito una esposa Chiara —respondió con una naturalidad que me dio náuseas— y necesito una que no tenga vínculos con mis enemigos, alguien que sea una hoja en blanco en mi mundo pero que tenga la fortaleza suficiente para no quebrarse al primer disparo. Te observé en el restaurante durante meses y vi cómo manejabas a los borrachos y cómo protegías tu dignidad, tienes el fuego que necesito para el papel que vas a desempeñar. Cada vez tenía más claro que este hombre no era un empresario era alguien muy peligroso ​—¿Esposa? —solté una risada histérica que sonó como un cristal rompiéndose— ¡Estás loco! No voy a ser tu esposa ni de broma, o soy una actriz y no soy tuya y aunque le hayas dado dinero a mi padre eso significa que realmente me hayas comprado no soy un objeto, soy una persona— No se de dónde había salido este valor para hablarle así Alessandro no se inmutó en un movimiento tan rápido que no pude verlo venir me tomó del brazo y me atrajo hacia él con una fuerza que me dejó sin aliento sus dedos se hundieron en mi piel justo encima del hematoma que mi padre me había dejado y me obligó a sostenerle la mirada. ​—Escúchame bien porque no voy a repetirlo —siseó con el rostro a milímetros del mío— ahora eres mía por contrato y por derecho de sangre si intentas escapar de mi no seré tan bondadoso contigo Chiara — Su amenaza me hizo estremecer — En este mundo mi palabra es la ley y tú acabas de convertirte en la señora Valenti te guste o no pero si quieres jugar a la mártir recuerda una cosa muy importante que pareces haber olvidado en tu berrinche. ​Me soltó con un desprecio que me hizo tambalear y caminó hacia la ventana dándome la espalda.​—¿Crees que tu hermano Ángel está a salvo ahora mismo? —preguntó sin volverse— Tu padre ya se gastó la mitad del dinero que le di ayer en una mesa de póker antes de que saliera el sol, está furioso porque perdió y sabemos perfectamente quién va a recibir los golpes cuando llegue a esa casa vacía, el pequeño angel está solo Chiara y tu padre no tiene a nadie más a quien culpar de su miseria. ​El pánico me golpeó en el estómago como un mazo físico. La imagen de Ángel encogido bajo la mesa mientras mi padre levantaba el cinturón me nubló la vista. Me dejé caer de rodillas al suelo sollozando sin control porque sabía que Alessandro tenía razón mi hermano era lo único yo había jurado dar la vida después de que ella se fuera ​—Por favor... no le hagas nada a él —rogué con la frente apoyada en el suelo frío— él es solo un niño... él no tiene la culpa de nada. ​Alessandro se giró y caminó hacia mí deteniéndose justo encima de mi figura derrotada. ​—Tengo una propuesta para ti Chiara —dijo con una voz que ahora sonaba como un contrato sellado con sangre— Él vendrá a vivir aquí tendrá su propia habitación seguridad las veinticuatro horas y nunca más volverá a ver el rostro de tu padre si eso es lo que deseas, estará bajo mi cuidado y mi protección personal.—​Levanté la mirada con una chispa de esperanza mezclada con el más puro terror sabía que nada en el mundo de Alessandro era gratis pero también sabía que haría cualquier cosa para mantenerlo lejos de mí padre al fin de sus golpes y gritos y más ahora que yo no podía estar ahí con él para interponerme. ​—¿A cambio de qué? —susurré limpiándome las lágrimas con el dorso de la mano. ​—A cambio de que aceptes tu lugar —respondió él con firmeza— serás mi esposa frente al mundo. Sonreirás cuando yo te lo pida caminarás a mi lado en los eventos y actuarás como si este matrimonio fuera el mayor deseo de tu vida, mi mundo es peligroso Chiara está lleno de tiburones que buscan una debilidad y tú no puedes ser una si aceptas ser la señora Valenti tu hermano será intocable, si te niegas lo enviaré de vuelta con tu padre y me lavaré las manos de lo que pase en esa casa y tú te quedarás aquí encerrada en esta habitación, dijiste que no eras un objeto, muéstrame que eres inteligente entonces ​No hubo duda en mi mente, ni siquiera tuve que procesarlo por Ángel era capaz de caminar por el fuego o de casarme con el mismísimo diablo. Si eso significaba que él nunca más tendría que esconderse en un armario para evitar un golpe yo aceptaría cualquier cadena que Alessandro quisiera ponerme. ​—Acepto —dije con una determinación que me sorprendió a mí misma— acepto todo lo que quieras solo tráelo aquí, tráelo ahora. ​Alessandro no sonrió pero hubo un destello de satisfacción en sus ojos oscuros se acercó a la puerta y la abrió de par en par en el pasillo vi una pequeña figura que reconozca al instante. ​—¡Chiara! —el grito de Ángel rompió el silencio de la mansión. ​Mi hermano entró corriendo a la habitación con su pequeña mochila a la espalda y se lanzó hacia mis brazos con una fuerza que casi nos hace caer a los dos lo abracé envuelta en un llanto desgarrador hundiendo mi rostro en su cuello y aspirando su olor a jabón y a infancia que todavía conservaba a pesar del caos. Lo revisé frenéticamente buscando marcas nuevas o heridas en su pequeño cuerpo. ​—¿Estás bien Ángel? ¿Te hizo algo? ¿Estás herido? —le pregunté entre sollozos mientras lo llenaba de besos. ​—Estoy bien Chi —me respondió él limpiándome las lágrimas con sus manos pequeñitas— un hombre de traje oscuro fue a buscarme le dio una bolsa con dinero a papá y papá me dijo que me fuera con él que ya no quería verme más, me dio un poco de miedo pero el hombre me dijo que tú me estabas esperando en este castillo. ​Sentí una punzada de dolor amargo al confirmar que Alessandro también había comprado a mi hermano había pagado por nuestras vidas como si fuéramos objetos en un escaparate eliminando cualquier rastro de nuestra familia anterior con billetes miré a Alessandro que nos observaba desde la puerta con una distancia casi clínica y por un momento el agradecimiento luchó con el odio en mi pecho. Había salvado a Ángel pero me había condenado a mí, ahora yo misma había aceptado estar a su merced ​—Gracias —logré decir con sinceridad aunque las palabras me quemaran la garganta. ​Alessandro simplemente asintió como si hubiera recibido el pago de una factura pendiente. ​—Tienes tres horas Chiara —dijo mirando su reloj de pulsera— las doncellas vendrán a ayudarte báñate come algo y asegúrate de que Ángel se instale en su habitación esta noche tenemos nuestro primer evento oficial como pareja y el mundo de la mafia no perdona la debilidad quiero que parezcas una reina no una camarera asustada. Prepárate. ​Se dio la vuelta y se marchó dejándome sola con mi hermano en aquella habitación lujosa que ahora se sentía un poco menos como una celda y un poco más como un campo de batalla donde yo acababa de vender mi alma para salvar el corazón de Ángel.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD