Todo era mío... hasta que no lo fue. Verónica Hay días que cambian el curso de una vida. Días que llegan con elegancia, como una copa de vino tinto y una sonrisa hipócrita… Y terminan destruyéndolo todo como una tormenta sin aviso. Hoy fue uno de esos días. Toda mi vida me dijeron que yo era la elegida. La única. La que llevaría el apellido con dignidad, clase, poder. Verónica. Siempre Verónica. Nunca "la hija menor", nunca "la que quedó". No. Yo era la heredera. O eso creía. —¿Qué dijiste? —pregunté, con la voz quebrada, mientras mi abogado bajaba la mirada al suelo. —La fortuna… el imperio… el dinero, las propiedades… todo fue construido con recursos tomados de tus hermanos. Ellos Fueron despojados de sus herencias, fueron Silenciados. Tu padre desvió todo hacia ellos mism

