Cruda moral.

2721 Words
El dulce aroma tan característico de Emilio inunda mis fosas nasales y los recuerdos de la noche anterior vienen flotando hacia mí como la niebla. Recuerdo que llegamos a la fiesta Alfredo y yo. Recuerdo haber vivido un par de copas de algún cóctel y qué uno de los amigos de Alfredo trató de ofrecerme pastillas pero me negué. Recuerdo beber al menos otros dos tragos cuando apareció Emilio. Recuerdo que hablamos sobre lo que pasó en la tarde mientras bebíamos un poco más y que, sintiéndome valiente por el alcohol, le dije que yo también lo amo y que no sabía por qué le dije lo que le dije en ese lugar. Recuerdo haberlo besado… Recuerdo lo bien que se sintieron sus labios sobre los míos y la felicidad que sentí porque me correspondió el beso. También recuerdo que poco después Alfredo vino a nosotros con unos tragos y brindó con nosotros porque al fin decidimos estar juntos. Eso realmente me hizo sentir un tanto confundida por lo que me dijo antes en la casa. Sin embargo, entendí que era lo mejor para todos y me alegré de que aprobara mi relación con Emilio. Recuerdo qué luego de eso simplemente desapareció y Emilio y yo comenzamos a besarnos otra vez mientras bailábamos al ritmo de la ensordecedora música. Sentí sus manos recorrer mi cintura y una urgencia por sentirlo más cerca se apoderó de mí mientras veníamos a la planta superior de la casa buscando la habitación.  Nunca había experimentado algo como eso y no estoy segura de querer saber sí Emilio lo había hecho antes, pero la forma en que sucedió todo fue lo más bello. No sé si es debido al alcohol o a mi nerviosismo, pero hay algunas cosas que no recuerdo, como el momento en que entramos a la habitación o cuando nuestra ropa desapareció.  Sólo recuerdo sus besos, sus caricias y la forma en que, cuando llegamos juntos al clímax, me dijo que me ama y que no me dejará ir. Estoy a nada de acercarme más a él y darle un beso de buenos días cuando siento algo raro en mi cadera. Sé que estoy desnuda y todo eso, pero eso se siente cómo otra mano y es ciertamente imposible, dado que una de las manos de Emilio es en la que estoy recargada y la otra es la que sostiene la mía. Cuando la mano aprieta con un poco más de fuerza mi cadera decido girar mi cabeza y me encuentro con la cara de recién despierto de Alfredo. Me dedica una sonrisa burlona y me dice: -Buenos días pichoncita.- ese apelativo me molesta porque sé bien qué es el que usa para referirse a las chicas con las que se acuesta. Y no quiero pensar en lo que eso significa entonces. -Vaya… parece que hoy el gato te comió la lengua. Esperaba un poco más de calidez de tu parte dado que hemos compartido algo más que una amistad.- dice mientras me aprieta la mejilla con un fuerza para que lo mire. -Yo… yo... Yo no sé qué pasó.- Emilio despierta al escucharme y mira a Alfredo entre molesto y avergonzado. -¿Qué ha pasado aquí? ¿Porque estás tú aquí?- pregunta mientras nos mira alternadamente. -No es cierto… no me digan que van a fingir qué no recuerdan que luego de haber tenido sexo entre ustedes, muy ruidoso por cierto, fueron abajo a buscarme y me pidieron que me uniera a su juego. No sabía que fueran tan aventureros en la cama. Pero debo reconocer qué Jenny tiene un cuerpo más excitante de lo que pensaba y fue bastante complaciente con los dos.- Pone su mano en mi cadera de nuevo y el terror me invade con una fuerza tremenda. Trata de subir su mano hacia mi pecho pero siento que su tacto me hace sentir sucia e inmediatamente alejo su mano de mi cuerpo. Él solo se ríe cuando ve qué cubro mi cuerpo con la sábana y comienzo a temblar. -No finjas vergüenza conmigo. Si anoche tú misma me pediste que recorriera todo tu cuerpo con mis manos. En verdad me sorprende lo agresiva que puedes llegar a ser en la cama. Me alegro de saber que no eres tan mojigata como pensaba.- Dice mientras acomoda mi cabello de la misma forma que Emilio siempre hace. Se levanta de la cama y noto con vergüenza que está completamente desnudo, igual que nosotros. Se viste con tranquilidad y luego se marcha, dejándome sola con Emilio.  -¿Qué fue lo que pasó anoche entré él y nosotros?- digo con las lágrimas apenas contenidas. Emilio sigue congelado a mi lado y no quiero ni mirarlo. Me siento completamente sucia y asqueada de mí misma. ¿Cómo pudo pasar algo así?  ¿Cómo es que ni siquiera puedo recordarlo?- digo mientras las lágrimas comienzan a correr por mis mejillas y no hago nada más que aferrar la sábana como si de un escudo se tratara. -Jenny… Nena… mírame, por favor.- dice Emilio con un tono que me parte el corazón aún más. Niego con la cabeza y me cubro aún más con la sábana. -Nena… por favor… Habla conmigo.- dice mientras toma mi mejilla suavemente y siento que me quiero morir. -Por favor… no me toques. No merezco que me toques.- digo mientras aparto su mano porque es así. ¿Cómo pude dejar que alguien más tomara mi cuerpo luego de haberme entregado a él? -Nena, no digas eso. Realmente no recuerdo nada de lo que dice Alfredo. Sólo recuerdo haber tenido la noche más bella de mi vida a tu lado. Para mí, nada más importa.- trata de calmarme con palabras dulces pero eso sólo me molesta. -¿Cómo puedes decirme eso?- susurro escandalizada por sus palabras.  -La verdad… No creo en nada de lo dijo Alfredo.- dice en ese tono que conozco tan bien. Es el tono que usa cuando me dice que Alfredo no es tan buena persona como yo creo. -¿Cómo puedes no creerlo? Él estaba aquí metido en la cama con nosotros. Es imposible que mienta.- digo rememorando los hechos. -Jenny… ¿Cuándo vas a darte cuenta de que él también dice mentiras? ¿Cuándo vas a entender que él siempre ha jugado con tu mente y que en muchas ocasiones ha tratado de separarnos? Por favor date cuenta de que es imposible lo que él nos dijo.- dice tomando mis manos entre las suyas y apretando un poco.  -No lo sé, realmente no recuerdo nada después de que... Bueno tú sabes después de que…- no puedo decir lo siguiente… me da vergüenza. Pero él lo entiende. -Después de que terminamos de hacer el amor. Es por eso qué te digo que no puedo creer nada de lo que él dice. Porque al menos los dos recordamos terminar de hacer el amor y acomodarnos para dormir ¿no? O dime, ¿qué es lo último que tú recuerdas?-  -Sí… justo eso. No recuerdo nada más qué besarnos cuando terminamos y... Acomodarnos para dormir de la forma en que despertamos pero... ¿Por qué Alfredo tendría que hacer algo así? ¿Por qué tendría que mentir con algo como eso?- -Ya te lo he dicho. Él es una persona qué siempre ha tratado de separarte de mi lado. Aunque nuestra relación sea buena, él sigue odiándome en el fondo y quiere arrebatarme lo más preciado que yo tengo… qué eres tú.- -Deja de mentir. No entiendo por qué, si él ha tratado de ser una mejor persona contigo, sigues diciendo todas esas tonterías.-  -Él no es lo que tú dices.-  -Él es muy dulce y muy amable. Cuando la señora Miranda murió y tú apoyaste, pensé que las cosas podrían ser mejores, pero ahora veo que no es así. Quién ha mentido todo este tiempo eres tú.- -Yo jamás te he mentido y lo sabes. Sólo es que me molesta que el juega de esa forma contigo y tú nunca te des cuenta... O ni siquiera quieres hacerlo. Siempre te ha envuelto con sus mentiras y tú le crees.- -El no juega conmigo. Deja de decir estupideces, por favor. Es mi amigo y no voy a permitir que lo insultes de esa forma.- -No lo estoy insultando. Solo trato de hacerte ver las cosas como son en realidad. Pero si te molesta tanto no diré nada más… No es la forma adecuada de iniciar una relación.- -Creo... Qué... Creo que deberíamos irnos de aquí y luego hablar sobre lo que pasó.- Me visto a una velocidad nunca antes vista porque la urgencia de salir de ese lugar me incomoda. Cuando terminamos de arreglarnos, doy un vistazo fugaz a la cama y una pequeña mancha de sangre es la evidencia de mi vergüenza y de mi impudicia. El escenario que nos encontramos al bajar de la casa no es precisamente alentador. Montones de chicos y chicas duermen desnudos en lo que pareció terminar como una orgía. Emilio trata de darme la mano al salir pero lo rechazó. Nos vamos en el coche de Emilio porque, ya que no puedo irme en el de Alfredo porque este último parece haber desaparecido y yo no tengo forma de moverme. De camino a casa, pasamos por una farmacia para cubrir nuestro evidente descuido. Al llegar a la casona, trato de bajar lo más rápido que puedo pero mi torpeza se hace presente y me quedo atorada con el cinturón de seguridad. Emilio me ayuda con eso y toma mi cara entre sus manos. -Nena realmente no sé lo que pasó anoche no sé porqué el dice eso lo único que yo sé es que te amo y que a mí no me importa nada más que saber que tú también me amas.-  -Yo... Realmente no sé qué decir ni cómo sentirme. Me siento bastante mal porque lo que se supone que debería ser una gran experiencia para nosotros hace que sienta asco por mí misma y no es algo con lo que me sienta bien.-  -¿Te gustaría que pase más tarde por ti para que vayamos a algún lugar?- -No… creo que no… Creo que por ahora, solo quiero estar sola y no pensar en lo que pasó.-  -No sé a qué te refieres con no pensar en lo que pasó pero si necesitas tu espacio, te lo daré.-  -Te lo agradezco… ahora debes irte.- Se acerca para besarme y ese contacto me vuelve loca. Siento mis piernas como gelatina cuando sus labios se posan sobre los míos y la forma en que me abraza me hace sentir, en cierta forma, indestructible. Sin embargo la visión de Alfredo desnudo en la misma cama que nosotros emerge en mi mente y es suficiente para separarme de él con búsquedas pues de nuevo me siento sucia o contaminada. -¿Qué pasa nena?- me pregunta Emilio sorprendido por mi reacción.  -Nada.-- respondo aprisa. -Solo que creo que ya debes irte.-  -Está bien…- dicen tono dubitativo. -Si quieres que nos veamos más tarde, llámame. Te amo nena.- Dice y luego lo veo alejarse en su coche.  Entro a la casa de la forma más silenciosa posible y me dirijo a mi habitación pensando en que lo que menos deseo ahora es encontrarme Alfredo y hablar con él. Irónicamente el universo tiene un plan distinto preparado para mí y, al abrir la puerta de mi recámara, noto que él está sentado ahí esperándome.  -No tardaron casi nada en regresar.- Dice con toño tranquilo. Sin embargo, lo conozco lo suficiente como para saber que hay cierta burla debajo de esa tranquilidad.  -No es que el... Creo que tiene cosas que hacer hoy.-  -Vaya vaya… apenas son novios y ya están buscando excusas para no estar contigo.-  Me acerco lentamente a la cama y él golpea el sitio a su lado indicándome que me siente. -Por tu cara, veo que tienes muchas cosas que preguntarme, así que adelante. Pregunta lo que quieras porque luego de hoy no sé qué pueda pasar…-  -Yo… No sé qué hacer.-  En verdad no sé como sentirme. Por una parte, me siento avergonzada porque eso haya podido pasar. Pero otra parte de mí se niega a creerlo. Esa parte concuerda por completo con Emilio respecto a que no hay nada que compruebe lo que Alfredo dice.  -Alfredo... Dime la verdad por favor. ¿De verdad hubo algo entre nosotros tres?-  -Ay… no puedo creer que seas tan tonta cómo para no recordarlo. Eso realmente me hiere, ¿sabes? Me hiere que no recuerdes la forma en que me pedías más y más. Pero no te preocupes, estoy seguro de que podremos hacerlo tantas veces como sea necesario para que no lo olvides nunca.- -De hecho... Me gustaría que esto no vuelva a suceder y, de ser posible, no lo hablaras con nadie. De qué me serviría decirle a los demás que me acuesto contigo no eres la mejor de la clase ni la más guapa ni nada punto solo eres alguien porque eres mi amiga. Sin embargo, como lo que hubo anoche me gustó demasiado y no estoy dispuesto a que no se vuelva a repetir, creo que podríamos llegar a alguna clase de acuerdo, ¿no lo crees?-  -¿De qué estás hablando?- Pregunto nerviosa por la forma en que se acerca a mí. -De nada. Solo estaba hablando el aire… Deberías… quizá hablar con Emilio y decirle lo que sientes. Que no te sientes cómoda con lo que pasó anoche entre ustedes. Porque es así, ¿no? No te sientes cómoda al saber que estuviste con tu mejor amigo y te has dado cuenta de qué no lo amas como creías. Es por eso que te sientes así de mal, pero no te preocupes, para eso estoy yo aquí. Para eso soy tu amigo. Para que te des cuenta a través de mí de lo que no puedes notar a la primera.- ¿Será que Alfredo tenga razón y es por eso que me siento así? No lo sé… Toda la vida me la he pasado escuchando a Emilio decir que hay una chica que le gusta demasiado y que me haya dicho que esa chica soy yo realmente no tiene sentido. ¿Por qué tendría que decírmelo apenas y no desde hace tantos años? ¿Por qué tenía que decírmelo justo antes de comenzar el internado y de qué Alfredo y yo termináramos la carrera? ¿Por qué quiso jugar conmigo de esta forma?  -Creo que no me merezco esto…- digo en un susurro.  -¿Lo ves?- pregunta Alfredo con un tono condescendiente. -Ya te diste cuenta de que Emilio no tiene buenas intenciones para contigo… pero para eso yo estoy aquí. Para protegerte, incluso de él.-  -¿De verdad él solo jugó conmigo?- Pregunto mientras siento las lágrimas comenzar a correr por mis mejillas.  -Ay… no has dejado de ser una niña… Era más que obvio. ¿Por qué él habría dejado de verte como una amiga? ¿Por qué? Cuando tiene muchas mejores opciones en su propia facultad?- -Pero… Él me dijo que me ama…- No puede ser qué sus palabras sonarán tan sinceras y no fuera cierto. -Deja de ser tan ingenua por favor. Él te puede mentir en muchas cosas y tú no te darías cuenta jamás. Pero ya te lo dije, para eso estoy aquí. Para protegerte de él. Así que lo mejor que puedes hacer ahora es llamarle y decirle que no quieres volver a ver porque te diste cuenta de su juego y no piensas caer en el.- -¿De verdad lo crees?-  -Claro que sí. ¿Quién mejor que un hombre para saber cómo juega otro hombre?-  -Ay Alfredo… Es que yo siempre he estado tan enamorada de él qué no creo... No quiero creer que él solo se aprovechó de mi…-  -Pero lo hizo, punto. Y lo importante aquí es que ya te diste cuenta. Ahora debes tomar las riendas de tu vida y no permitirle que vuelva a jugar contigo. Así que debes llamarlo y hacer lo que te dije. Quizá te duela, pero es lo mejor para ti.- Dice mientras me entrega mi teléfono y yo decido que tengo que hacer la llamada más difícil de mi vida.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD