-Sí, si quiero.- Contesto de inmediato y él me mira como si le hubiese dicho que acaba de ganar la lotería.
-Sin embargo, debemos hablar y ser conscientes de varias cosas.- Continúo hablando y su sonrisa flaquea.
-¿Qué clase de cosas?- Me pregunta un poco inquieto.
-No quiero hacer esto... Esta relación... de forma intempestiva o como un premio de consolación. Quiero que lo hagamos porque los dos queremos y somos honestos el uno con el otro. No quiero secretos ni segundas intenciones.-
-Sabes que nunca he tenido secretos contigo, pero entiendo a lo que te refieres. Y mis segundas intenciones contigo son casarnos y formar una familia.-
-Uhm... Creo que aún es muy pronto para hablar de eso. No tiene ni diez minutos que te dije que sí quiero ser tu novia y tú ya estás hablando de cosas mas... serias.-
-Quizá sí... Pero quiero que sepas cuáles son mis intenciones.
-Bueno, agradezco que lo dejes en claro... Pero ya te dije, quiero ir poco a poco.-
-No sé cómo hacerlo, sólo sé que quiero estar contigo y ya; quiero besarte y dormir juntos todos los días.-
-A eso me refiero con ir poco a poco... Por ahora hay que enfocarnos en este momento... En que estamos aquí juntos, disfrutando de la comida y de la piscina. ¿Vale?-
-Bueno, entonces comamos.-
Preparamos las hamburguesas y comemos unas cuantas mientras comienza a oscurecer. A pesar de que la casa es pequeña, el jardín trasero es bastante espacioso y todo tiene un toque muy bonito. Bromeamos un poco sobre las cosas que pasarán al volver a casa y cómo se lo tomarán las personas cercanas a nosotros.
Realmente la única persona que me preocupa a mí es Alfredo. Me preocupa cómo se lo tomará y si tratará de encontrar la forma de castigarme. Podría incluso decirse que me da miedo.
Tomo una cerveza de forma distraída y no me doy cuenta de que está lejos de mi boca todavía cuando la inclino hacia mi y termino con el pecho lleno de cerveza fría.
-¿Estás bien?- Pregunta Emilio mientras se acerca rápidamente con un montón de servilletas y me seca el pecho.
-Sólo mojada... pero sí, estoy bien.- contesto mientras noto que la cerveza mojó por completo la parte delantera del pareo.
-Creo que sería mejor que te lo quitaras, nena. Está todo mojado.-
-¿Me ayudas a quitármelo?-