La muerte de la señora Miranda nos dejó a todos con un enorme vacío en el pecho. Sin embargo la vida tenía que seguir adelante.
Qué nuestra vida sin ella fue fácil, sería igual a mentir. La señora Miranda era quién más demostraba amor hacia sus hijos y hacia mí. No es que el señor Fabián no quisiera Alfredo y a Miriam, sino que él estaba todo el día en la empresa y por las noches siempre llegaba cansado.
Me consta que trataba de ser un buen padre y darle atención a sus hijos pero dirigir una empresa de tal magnitud siempre requería un costo y, en este caso, era su familia.
Hoy, el día prometía ser un poco mejor, pues era mi cumpleaños. Hoy cumplo 21 años.
La mañana transcurrió sin novedades. Alfredo se olvidó de felicitarme, como siempre, pero no me sentí mal porque sé que ya está empezando a tomar parte de las decisiones de la empresa y eso, combinado con la escuela, le absorbe muchísimo tiempo.
El semestre está apunto de terminar y eso me dio la posibilidad de ver a Emilio después de muchísimo tiempo. Desde enero, creo que nos hemos visto a lo mucho 4 veces y siempre estaba cansado y a las prisas.
Fue un gesto muy dulce que desde la medianoche me enviara un mensaje:
"Para la chica más hermosa del mundo el tiempo no pasa en vano. Pues cada año que pasa coma se vuelve más y más atractiva y encantadora. Feliz cumpleaños, te adoro."
"Deja de decir esas cosas, me incomodan. Además mi cumpleaños, solo significa que soy más vieja."
"No creo que seas más vieja, pero si más sabia, más bella y más inteligente. Y no, no dejaré de decirte que eres hermosa, porque de verdad lo eres."
"Deja de decir tonterías y ponte a estudiar, buenas noches."
Luego de eso me fui a dormir y esta mañana tenía un mensaje de él indicándome la dirección del lugar donde celebraremos mi cumpleaños.
Es un bonito restaurante en Coyoacán punto la verdad nunca había ido y me agrada saber que, a pesar del tiempo, a Emilio no se le han olvidado las cosas que me gustan.
Me arreglo con muchísima emoción porque sé que lo veré después de mucho tiempo coma y que podría dedicarme la atención que me gustaría coma aunque sea solo por hoy.
Me pongo escuchar un poco de ska mientras me arreglo y pienso en cuánto hemos cambiado y cuánto hemos crecido juntos coma cuántas experiencias hemos compartido y cuántas tendré que vivir a su lado siendo su amiga.
Miriam llega justo cuando terminó de arreglar mi cabello y me dedica una sonrisa emocionada.
-¿A quién verás hoy? Por cierto, feliz cumpleaños.- dice mientras me abraza y me dedica una dulce sonrisa.
-A Emilio. Me invitó a comer a un lugar qué no conozco pero creo que es muy bonito.- Digo emocionada mientras termino de planchar mi cabello y coloco un poco de labial rojo en mis labios. Quiero verme muy bonita hoy.
-Vaya eso es muy lindo de su parte. ¿Irán con Alfredo también?-
-No, él no me ha mencionado nada. Además son amigos pero no creo que tanto como para dejar las obligaciones de la empresa por ir a comer.-
-A veces creo que Alfredo es un poco tonto. Espero que te la pases muy bien hoy y saludos a Emilio.- dice divertida. Sé lo mucho que le gusta Emilio y lo mucho que me molesta el pensar que él podría llegar a fijarse en ella en algún futuro.
Salgo muy nerviosa de la casa y me dirijo lo más rápido que puedo hacia el lugar donde quedamos de vernos. Llegó 15 minutos antes así que supongo que tendré que esperarlo pero no es así. Puntual, Como solo él sabe ser coma Emilio llega vestido con un traje azul oscuro y una camisa blanca que me deja simplemente sin aliento.
A pesar de que ya no le es posible seguir jugando nunca ha dejado de entrenar y su cuerpo coma ahora de adulto, es magnífico.
Mi cuerpo está tan acostumbrado al tirón en el vientre cuando él se acerca a mí para tomarla por la cintura y depositar un beso en mi frente.
Feliz cumpleaños nena me dice con dulzura mientras entramos al restaurante.
Nuestra comida es tranquila y nuestra conversación muy relajada y agradable, como siempre. Terminando nuestros platillos salimos al enorme jardín que hay en la locación del restaurante y paseamos sin rumbo por un rato hasta que en una parte muy hermosa del jardín, Emilio se detiene.
-Hay algo que quiero decirte coma de hecho... He querido decírtelo desde hace algunos años. He querido decírtelo desde aquella tarde en la que te caíste a la piscina y fui a rescatarte.- Dice nervioso mientras toma mis manos y entrelaza nuestros dedos.
-Pues dímelo. ¿De qué se trata?- susurro nerviosa por cómo me mira.
-No sé cómo vas a tomarlo pero creo que ya no puedo guardar más este secreto.-
-Basta de rodeos Emilio. Dime las cosas de una vez.-
-Tienes razón, nena. Lo que quiero decirte es que yo te amo, que siempre te he amado y que me gustaría pedirte que seas mi novia.-
Mi mundo se detiene justo cuando dice te amo. Miles de emociones y pensamientos me golpean pero no sé qué decir. Yo también lo quiero mucho y estoy apunto de decirle que sí cuándo, de pronto, Alfredo viene a mi mente.
-Yo... Yo... Yo también te quiero mucho, Emilio. Pero... Pero no creo estar lista para una relación contigo porque no te quiero de la misma forma que tú a mi.- ¿Por qué estoy diciendo eso si él me dice que me ama? ¿Por qué le estoy rompiendo el corazón al chico del que he estado enamorada por tanto tiempo?
-Creo que estás mintiendo creo que en verdad, estás mintiendo y creo saber por qué lo haces pero... No voy a obligarte a nada si mis sentimientos no son correspondidos, yo lo entiendo.-
-Me alegro de que digas eso. Sabes que para mí siempre ha sido mi mejor amigo y espero que coma a pesar de esto coma pueda seguir siéndolo.-
-Claro que sí yo nunca te dejaré sola te lo he dicho muchas veces.-
Volvemos de regreso al restaurante y nos vamos a casa. Alfredo nos reciben el portal y nos dice que esta noche habrá una fiesta celebrando qué el semestre está por terminar.
-Tengo qué hablar contigo en privado. Ve al despacho.
En el despacho se sienta en la gran silla y me mira analizándome.
-¿Hay algo que quieras contarme?-
-En realidad... Sí.
-Bien, te escucho.-
-Hoy Emilio me ha dicho que me ama y... Me pidió que fuera su novia pero yo le dije que no.
-¿Y por qué no? Quizá no debiste decirle eso. Sabes que no eres una chica tan atractiva ni con tanta clase como para desperdiciar oportunidades con algún pretendiente. En todos estos años ningún chico se ha acercado a ti para decirte algo como eso.
-Yo… realmente no lo sé no... No sé por qué lo hice.
-creo que realmente metiste la pata. Además todos aquí sabemos lo mucho que él te gusta. No debiste haberle dicho eso. Pero bueno, ya sabemos que no eres la chica más lista.
Sus palabras realmente me hacen sentir mal y me pone nerviosa en primera porque tiene razón. Nunca nadie más se me había acercado a decirme que yo le gustara o algo parecido. Lo segundo que me pone nerviosa es la soltura con la que dice que todo el mundo sabe que a mí me gusta Emilio. Pensé que todos estos años podría ser mi secreto mejor guardado.