Aysha despertó no muy temprano en la mañana, con algo de melancolía rondándole el pecho. Corrió las cortinas, dejando que la luz de un amanecer frío pero despejado inundara la habitación. Rebuscó en su armario hasta encontrar una de sus botas favoritas: de tacón grueso, largas hasta las rodillas, con un terciopelo corrugado color marrón que pensaba combinar con una chaqueta a juego. Su elección contrastaba con el pantalón blanco y una blusa igualmente clara, como un reflejo del color que llevaría al día siguiente, cuando se convirtiera en la señora Carlson. Al estar lista, bajó las escaleras apresurada, buscando su celular entre tantos paquetes y regalos. No lograba encontrarlo, lo que la hizo salir aún más rápido: ya era bastante tarde para recoger una encomienda. —Hola, vengo a retirar

