- Es el último sábado de vacaciones – comentó Victoria mientras untaba una tostada con mermelada, como quien no quiere la cosa – y con las chicas estuvimos pensando en pasar la noche juntas – concluyó mirando a su padre, haciéndole ojitos, sus hermanos carraspearon y se removieron incómodos en el asiento, pero no dijeron nada, Milagros esperaba atenta la respuesta del mayor que observaba a su hija sin ninguna emoción en el rostro, luego de meditarlo unos segundos dio su veredicto. - No – dijo rotundamente y volvió a beber su café, Victoria suspiró profundamente antes de contraatacar, sabia por experiencia propia que no conseguiría nada de él si se ponía a gritarle. - Papi – dijo con su tono más meloso, tomándolo de la mano - ¡por favor! – Suplicó inocentemente – Te prometo que voy a port

