Hoy comienzo un nuevo empleo, es de mesera en un club exclusivo, donde dicen, solo va la crema y nata de la sociedad, lo que quiere decir buenas propinas.
Daniel me deja arreglarme en la tienda al cerrar ya que de ahí me voy directo al club, es jueves, mi primer día.
La noche estuvo a tope, y no tuve ningún momento para descansar, pero me llevé una buena propina y me sentí feliz, de hecho todo ese fin de semana fue así. Esos días que trabajaba en el club dormía poco pero valía la pena.
Pronto cumplí un mes ahí, esa noche era viernes, me mandaron de apoyo a la barra porque uno de los barman no había llegado, fui sirviendo las bebidas que me iban pidiendo mis compañeros meseros, entonces un cliente me miró fijamente y se acercó a la barra
-Creo que nos conocemos- comento en voz alta, casi a gritos para hacerse escuchar, claro que nos conocíamos, como olvidarlos
-Digame que su novia o prometida, no esta por aquí.-
-Por supuesto, en la tienda de ropa, tu fuiste quien arrugó sus vestidos- sonreí al escucharlo
-Si, ¿se enojó mucho cuando vio la ropa arrugada?-
-No la ha visto- que raro pensé, quien compra esos vestidos tan caros y no los saca siquiera de la bolsa
-¿Entonces esta por aquí? -pregunté mirando alrededor
-¿por que te preocupa tanto si esta ella aquí?
-Bueno, no me interesa volver a tener ningún problema con ella, tengo prohibido hablarte, es más, si fuésemos a cruzarnos en la calle, tengo indicaciones de cambiarme de acera para no cruzarme contigo- ahora fue el quien se río
-No te preocupes, ella no esta aquí- En ese momento el barman a quien estaba supliendo llego, y me agradeció la ayuda, yo salí de detrás de la barra
-Ya te vas? - me pregunto el cliente, llamemosle así
-No, vuelvo a mi trabajo, soy mesera, solo apoyaba mientras el llegaba-
-En ese caso quiero que seas mi mesera, exclusiva- ¿Que? ¿Acaso eso de podía?
- Bueno yo no se si eso se pueda- en ese momento mi jefe llegó, el cliente le dijo algo al oído y este asintió y volteó a verme
-Liza, está noche estarás a cargo de atender al Sr. De Sandria, exclusivamente a él por favor- Me sorprendí por el encargo, debía ser alguien importante.
-claro con gusto-
Lo acompañe a su mesa y tome la orden de los ocupantes, todos debían ser muy ricos y estaban muy guapos, me sentiría un poco intimidada si me afectaran los hombres, me refiero a ese tipo de hombres.
Al acercarme a la barra a recoger unas bebidas, una mesera se acercó a mi
-Tienes suerte de haber sido elegida para atenderlo, te dejarán una muy buena propina
-¿Enserio? ¿El Sr. De Sandria quien es?
-¿No lo sabes? El es el nuevo dueño del club, lo compro hace poco- claro, como no se me ocurrió antes.
Volvi a la mesa y les serví sus últimas bebidas, pues ya estábamos casi por cerrar, me puse a levantar mi área mientras ellos empezaba a irse y a dejar billetes sobre la mesa , después de despedirse de mi, dándome un beso en la mejilla. Mi jefe, ahora llamémosle así, el seguía por ahí.
Salimos casi a las 4 a.m. del club, llegaron 2 taxis y por alguna razón estos se llenaron y yo me quedé.
-Vamos, te llevo a tu casa- escuche a alguien decir de tras de mi
-No es necesario, pero gracias. No debe tardar en venir otro taxi-
-Por favor vamos, no te voy a dejar aquí sola-
No me quedo más que aceptar, caminamos al estacionamiento, el, muy caballeroso, me abrió la puerta y yo entré a un coche carísimo seguro.
- Donde vives? -
-No voy a mi casa, voy al hospital-
-Al hospital ¿Te sientes mal?-
-No, voy a ver a mi hermana-
-¿Esta hospitalizada?-
-Si- ya sabía que era lo siguiente que iba a preguntar
-¿Puedo preguntarte que tiene?-
-Esta en coma.-
-Lo siento ¿Que le paso? -
-Un tumor, en la cabeza – respondí con tristeza, siempre me dolía mucho contar lo que pasaba y me daban ganas de llorar, lo cual no iba a hacer frente a mi jefe
-¿Lleva mucho tiempo en coma?-
-Si, 7 meses-
-Si puedo hacer algo por ti dímelo de acuerdo-
-Gracias, estoy bien y gracias por traerme, buenas noches – diciendo esto bajo del auto y camino entrando al hospital, ¿Qué si necesito algo? Pues claro que necesito algo, necesito pagar las cuentas del hospital, necesito dormir, comer y un café, me acerco a la cafetería y me compro un café americano, luego subo al piso donde se encuentra mi hermana, al entrar beso su frente, la cual está un poco sudada así que la destapo un poco, limpio su cara mientras le cuento como me fue esa noche, la tomo de la mano y le hablo como si ella me estuviera escuchando, las enfermeras me dicen que hacerlo es bueno aunque no se para quien, si para mi hermana o para mí, verla aquí me parte el alma, tiene los labios algo resecos, la piel muy pálida, me he preguntado muchas veces por que le tenía que pasar eso a ella, porque no fui yo, ella tenía planes, sueños., yo en cambio tenía dudas respecto a todo, decidir qué carrera universitaria iba a tomar fue una decisión muy difícil por ello empecé un año después a Eloisse, ella siempre supo lo que quería ser, soñaba con ser la mejor arquitecta de la cuidad y yo sabía que lo lograría, sus trabajos para la escuela eran espectaculares, pero entonces todo se detuvo.