La veo bajarse del auto y entrar al hospital, apenas la conozco y no sé por que me interesa lo que le suceda, hay algo en ella que me intriga, por no decir lo hermosa que es. Conduzco a casa y en el trayecto me detengo a cargar combustible y por algo de comer, al salir de la tienda me encuentro con una mujer indigente, buscando restos de comida en un contenedor de basura, me detengo un segundo y la observo, me acerco un poco y le doy un billete de 100 dolares y lo que he comprado de comer
-Muchas gracias joven, que la vida se lo multiplique-
-Vaya a casa señora, la noche es muy fría - me alejo de ella y vuelvo a mi auto, cuando estoy por marcharme veo como la mujer se acerca a mi ventanilla y me hace señas para que la baje
-A usted la vida le dará un giro inesperado-y diciendo esto se marcha. Al llegar a casa saludo a Miguel, quien se encarga esta noche de la seguridad del edificio, subo a mí penthouse pensando en aquella mujer indigente y en sus palabras ¿Que giro inesperado me podría dar la vida? quizás un nuevo amor, uno de verdad, y pienso en Eliza y en Samantha mi ultima novia, no puedo evitar compararlas, son tan diferentes, a Samantha la conocí hace casi 5 años, era amiga de un amigo y el me la presento, tuvimos un largo noviazgo de 4 años y cuando creí que ya era el momento de dar el siguiente paso y le propuse matrimonio, lo cual por supuesto ella acepto, pero no por mucho, decidió cambiar de idea y me dejo, irónicamente por mi amigo que años atrás me la presento.A Eliza por otra parte no la conozco en absoluto, la vi por primera vez en esa tienda de ropa el día en que Samantha me dejo, y ahora me la encuentro trabajando en el club que compre hace algunos meses. La primera vez que la vi me impresiono, es muy bella, tiene la piel morena, el cabello rizado y largo, los ojos son color claro, entre verde y gris, aún no lo descubro bien y ese cuerpo voluptuoso que solo pueden tener las mujeres de piel trigueña. Entro a mi apartamento y recae en mí toda la soledad que me rodea, desabrocho algunos botones de mi camisa y me dirijo al mini bar por una copa de mi whisky favorito, Glenfiddich 40 años, luego camino hasta la terraza, donde me quedo de pie observando las luces de la ciudad y una vez más pienso en Eliza, me conmovió saber que tiene una hermana en coma y me pregunto si sera menor o mayor que ella, vi lo mucho que le afecto decirlo y de cierta forma le molesto que le ofreciera mi ayuda. Quizás deba averiguar un poco más la situación.
Esta semana he tenido que salir de viaje a atender unos negocios, el viernes por la noche estoy de vuelta y me dirijo al club, cuando me acerco a la barra veo a Eliza de espaldas y a algunos hombres comiéndosela con los ojos, ella parece tan ajena a eso, creo que es una de las cosas que me intrigan, no coquetea con los hombres como el resto de las meseras, es como si no fuera consciente del interés que despierta en ellos, como si no fuera consciente delo hermosa que ella es.
Esa noche no me le acerco, solo la observo, la veo trabajar implacablemente toda la noche, con una sonrisa en el rostro pero distante, es como si hubiera una barrera entre ella y todos los demás, incluyéndome desde luego a mi.