Tiempo atrás… En ese momento tenía tantas ganas de volver a golpearle, de hacer que se ahogara con su propia sangre, pero debía controlarme, no hacer ninguna estupidez. Estábamos en un lugar público, cualquier cosa que hiciera de inmediato irían a las revistas, sería una maravillosa noticia para los reporteros amarillistas. Dos hombres, que son familia, moliéndose a golpes en un bar, por nada más y nada menos que una mujer, menudo y perfecto título para la portada y con el apellido Tanner resaltando. Ambos sentados en unos taburetes, con un vaso de whisky para cada uno, no hago más que tomar un sorbo tras otro, él me mira al igual que yo a él, no tengo ni puta idea de cómo comenzar el tema que ambos debemos tocar de una manera u otra. Pidiendo otro trago, me cruzo de brazos y lo miro

