Todo lo que Cameron me conto era como un baldazo de agua fría, mi piel se erizaba, la respiración se me entrecortaba a medida de que me contaba todo. Tuvimos que fingir, fingir por un largo rato frente a sus familiares, amigos y conocidos que nada estaba ocurriendo, que él no había recibido ningún mensaje, que ni siquiera esa foto existía. La fiesta iba de las mil maravillas, todos reían, disfrutaban de los aperitivos, yo solo por un instante estuve junto a los hermanos de Cameron. Solo fueron unos largos minutos que disfrute de su compañía, ellos disfrutaban del inicio de un nuevo año, Pia se sentía feliz con cada detalle que sus padres le iban dando por su cumpleaños. Tanto Cameron como yo nos sentíamos fuera de lugar en el momento, ambos queríamos ser feliz junto a Pia, junto a todos,

